sábado, 18 de noviembre de 2017

Martirologio Romano 18 de noviembre


DEDICACIÓN DE LAS
BASÍLICAS DE SAN PEDRO Y SAN PABLO


¿No sabéis que vuestro cuerpo
es templo del Espíritu Santo
que reside en vosotros?
(1 Corintios 6, 19)

  • En Roma, la Dedicación de las Basílicas de los santos Apóstoles Pedro y Pablo. La primera, reedificada y engrandecida, fue solemnemente consagrada en este día por el Papa Urbano VIII; la segunda, reducida a cenizas por un voraz incendio, y también levantada de nuevo con mayor magnificencia, fue consagrada con gran solemnidad a 10 de Diciembre por Pío IX, que trasladó al presente día su anual conmemoración.
  • En Antioquía, el triunfo de san Román, Mártir, que en tiempo del Emperador Galerio, viendo al Prefecto Asclepíades penetrar a viva fuerza en una Iglesia e intentar destruirla del todo, exhortó a los demás Cristianos a que se le opusiesen; por lo cual, después de crueles suplicios y de cortada la lengua (sin la cual seguía en las alabanzas de Dios), ahogado con un dogal en la cárcel, consumó su ilustre martirio. Antes de él fue martirizado un tierno niño, llamado Bárula, que preguntado por el mismo Prefecto si era mejor adorar a un solo Dios o a muchos dioses, y respondiendo que sólo debía creerse en el único Dios que adoran los Cristianos, fue mandado azotar y degollar.
  • En Antioquía también, san Esiquio, Mártir, el cual siendo soldado, y oyendo publicar que, quien no adorase a los ídolos, dejase el cinto militar, inmediatamente se despojó de él; por lo cual, atándole una gran piedra a la mano derecha, le arrojaron al río.
  • En el mismo día, los santos Orículo y Compañeros, que en la persecución Vandálica padecieron por la fe católica.
  • En Maguncia, san Máximo, Obispo, que habiendo padecido mucho en tiempo de Constancio de parte de los Arrianos, murió Confesor.
  • En Tours de Francia, el tránsito de san Odón, Abad de Cluny.
  • En Antioquía, santo Tomás, Monje, al cual los Antioquenos celebraron cada año una fiesta, por haber sido con su intercesión librados de la peste.
  • En Luca de Toscana, la Traslación de san Frigdiano, Obispo y Confesor.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


DEDICACIÓN DE LAS BASÍLICAS 
DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

Siempre los fieles han profesado una profunda veneración a la tumba de los apóstoles San Pedro y San Pablo. Ocho días después de su bautismo, según se refiere, el emperador Constantino trasladose al lugar donde descansaban los santos cuerpos; oró allí con gran abundancia de lágrimas. Cavose después la tierra, llenó doce canastas con ella en honor de los doce apóstoles, y echó los cimientos de la basílica de San Pedro. Terminado el edificio, el Papa San Silvestre lo consagró. Constantino hizo también edificar una iglesia en honor de San Pablo. La fiesta de este día fue instituida para recordar la consagración de la basílica de San Pablo extramuros, reconstruida después de un incendio, en 1854.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Martirologio Romano 17 de noviembre


SAN GREGORIO 
TAUMATURGO
Obispo y Confesor

n. hacia el año 213 en Ponto, Asia Menor;
† hacia el año 270 en Ponto

Protector contra terremotos e inundaciones.
Se invoca su intercesión en las causas perdidas e imposibles.

SAN GREGORIO TAUMATURGO, Obispo y Confesor

Quien cree en mí,
ése hará también las obras que yo hago,
y las hará todavía mayores.
(Juan 14, 12)

  • En Neocesarea del Ponto, el tránsito de san Gregorio, Obispo y Confesor, esclarecido en santidad y doctrina, el cual, por los grandes milagros y prodigios que obró con mucha gloria de las Iglesias, fue apellidado Taumaturgo.
  • En Heldelf de Sajonia, el tránsito de santa Gertrudis, Virgen, de la Orden de san Benito, esclarecida con el don de revelaciones. Su festividad se celebra el día de ayer.
  • En Palestina, los santos Mártires Alfeo y Zaqueo, los cuales, en el primer año de la persecución de Diocleciano, al cabo de muchos tormentos, sufrieron la pena de muerte.
  • En Córdoba de España, los santos hermanos Mártires Acisclo y Victoria, los cuales en la misma persecución, por orden del Presidentes Dión, fueron cruelísimamente atormentados y merecieron del Señor las coronas de un ilustre martirio.
  • En Alejandría, san Dionisio, Obispo, varón de grandísimo saber, el cual, esclarecido por las muchas veces que confesó la fe, y magnífico por la diversidad de suplicios y tormentos que padeció, lleno de días, murió Confesor en tiempo de los Emperadores Valeriano y Galieno.
  • En Orleáns de Francia, san Aniano, Obispo, cuyos frecuentes milagros dan testimonio de que su muerte fue preciosa en el acatamiento del Señor.
  • En la Bretaña, san Hugo, Obispo, el cual, de Monje Cartujo, llamado a regir la iglesia de Lincoln, resplandeció con muchos milagros y descansó con santo fin.
  • En Tours de Francia, san Gregorio, Obispo.
  • En Florencia, san Eugenio, Confesor, que fue Diácono de san Zénobio, Obispo de la misma ciudad.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN GREGORIO TAUMATURGO
Obispo y Confesor

San Gregorio, pagano rico del Ponto, descollaba ya en el foro cuando encontró a Orígenes. Bautizado cinco años después, desprendiose de todo y se hizo ermitaño. Consagrado, a pesar de haber huido, obispo de Neocesárea, su patria, no fue su episcopado sino una larga serie de prodigios; de ahí su apodo de Taumaturgo u obrador de milagros. Un sacerdote pagano se convirtió al ver a una roca retroceder para dar lugar para una iglesia. En el año 240 no había encontrado más que 17 cristianos en su provincia; al morir dejó en ella, en el año 270, sólo 17 paganos.

jueves, 16 de noviembre de 2017

El Kahal Oro IV "La conquista del mundo, sin escuadras ni ejércitos"





El Kahal Oro IV "La conquista del mundo, sin escuadras ni ejércitos"

El libro mas perseguido del genial Hugo Wast. Una narraciónn novelada que describe los intentos sionistas de apoderarse del mundo por medio de la posesión del bien imperecedero: el oro.

Es una novela, de modo que cualquier parecido con la realidad mundial es solo una lamentable casualidad…


Narración de Fabián Vazquez






Martirologio Romano 16 de noviembre


SAN EDMUNDO
Obispo y Confesor
n. hacia el año 1180 en Abingdon (Berkshire), Inglaterra;
† hacia el año 1240 en Borgoña, Francia

SAN EDMUNDO, Obispo y Confesor

El reino de Dios está en vuestro interior.
(Lucas 17, 21)

  • Santa Gertrudis, virgen, cuyo tránsito se conmemora el día siguiente.
  • En Edimburgo de Escocia, el tránsito de santa Margarita, Viuda, Reina de Escocia, célebre por su caridad con los pobres y por su voluntaria pobreza. Su fiesta se celebra el 10 de Junio.
  • En África, los santos Mártires Rufino, Marcos, Valerio y sus Compañeros.
  • El mismo día, los santos Mártires Elpidio, Marcelo, Eustoquio y Compañeros; Elpidio, que era del orden Senatorio, y en presencia de Juliano Apóstata había confesado a Cristo con invencible constancia, atado primero, a una con sus Compañeros, a unos caballos indómitos y arrastrado, y luego arrojado a la hoguera, consumó un glorioso martirio.
  • En Lyon de Francia, el triunfo de san Euquerio, Obispo y Confesor, varón de admirable fe y doctrina, el cual, siendo del nobilísimo orden de los Senadores, se hizo religioso en el hábito y en la vida, y encerrándose espontáneamente en la estrechez de una cueva, sirvió mucho tiempo a Cristo en oraciones y ayunos; después, por revelación de un Ángel, fue solemnemente promovido a la Cátedra pontifical de aquella ciudad.
  • En Padua, san Fidencio, Obispo.
  • En Cantórbery de Inglaterra, san Edmundo, Obispo y Confesor, el cual, por la defensa de los derechos de su Iglesia desterrado a Provins, pueblo de Sens, murió allí santísimamente, y fue canonizado por el Papa Inocencio IV.
  • El mismo día, la dichosa muerte de san Otmaro, Abad.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.



SAN EDMUNDO
Obispo y Confesor

San Edmundo tuvo una piadosa madre y amó a la Santísima Virgen desde muy tierna edad; diole él un anillo como prenda de su fidelidad. Sabiendo que San Juan Evangelista gozaba de predilección ante María y Jesús, lo invocaba todos los días. Brillante escolar, en Oxford primero y después en París, siempre llevaba un cilicio. Decía a menudo: “Amaría a mis enemigos aun cuando me arrancaran los brazos y los ojos”, y, hablando del pecado: “Si viese el infierno de un lado y el pecado del otro, antes elegiría el infierno”. Consagrado arzobispo de Cantorbery, en 1234, defendió con firmeza los derechos y los bienes de la Iglesia contra Enrique III. Murió en 1240.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Martirologio Romano 15 de noviembre


SAN ALBERTO MAGNO
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

n. hacia el año 1206 en Lauingen, Baviera;
† 15 de noviembre de 1280 en Colonia, Prusia

Patrono de estudiantes de teología; filósofos; estudiantes en general; técnicos médicos; científicos; ciencias naturales.

Vosotros sois el cuerpo de Cristo
y miembros unos de otros.
(1 Corintios 12, 27)

  • En Colonia, san Alberto, Obispo y Confesor, de la Orden de Predicadores, apellidado Magno, célebre en santidad y doctrina, al cual el Papa Pío XI declaró Doctor de la Iglesia universal; y Pío XII le constituyó celestial Patrono ante Dios de los que cultivan las ciencias naturales.
  • El mismo día, el triunfo de san Eugenio, Obispo de Toledo y Mártir, que fue discípulo de san Dionisio Areopagita, y en el territorio de París, terminado el curso de su martirio recibió del Señor la corona de los Mártires. Su cuerpo fue más tarde trasladado a Toledo en España.
  • En Nola de Campania, san Félix, Obispo y Mártir, que, desde la edad de quince años resplandeció en milagros, y presidiendo Marcialno, terminó con otros treinta Compañeros la lucha del martirio.
  • En Edesa de Mesopotamia, el martirio de san Abibo, Diácono, que, imperando Licinio y siendo Presidente Lisania, despedazado con uñas de hierro, fue arrojado a la hoguera.
  • Allí mismo, los santos Mártires Gurías y Samonas, en tiempo del Emperador Diocleciano y presidiendo Antonino.
  • En África, los santos Mártires Segundo, Fidenciano y Várico.
  • En Archiac, territorio de Saintes, el tránsito de san Macuto, Obispo de Alet en Francia, el cual, nacido en Inglaterra, desde su primera niñez comenzó a resplandecer en milagros.
  • En Verona, san Luperio, Obispo y Confesor.
  • En Kahlemberg, cerca de Viena de Austria, san Leopoldo, Marqués de aquella provincia, a quien el Papa Inocencio VIII puso en el catálogo de los Santos.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.




SAN ALBERTO MAGNO
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

Habiendo entrado en la Orden de Santo Domingo, en sus comienzos entonces, San Alberto perseveró en ella a pesar de la oposición de su familia. Fue dedicado a los estudios y a la enseñanza de la filosofía y de la teología, en las que se distinguió como uno de los más grandes espíritus de su siglo y como maestro de Santo Tomás de Aquino. Obligado por el Papa a aceptar, en 1260, el obispado de Ratisbona, pronto obtuvo su relevo para poder retomar sus lecciones. En el concilio de Lyon, en 1274, empleó toda su influencia para restablecer la unión con los griegos cismáticos. Murió a edad muy avanzada, el 15 de noviembre de 1280.

martes, 14 de noviembre de 2017

Sedevacantismo: Los Hechos acerca del Papa Juan XXII






EN BREVE: LOS HECHOS ACERCA DEL PAPA JUAN XXII

¿Un Antecedente histórico para un Papa “hereje”?


En un momento en que innumerables “católicos tradicionales” no se lo piensan dos veces para acusar a un incuestionablemente verdadero Papa del pasado de enseñar herejía o al menos un grave error doctrinal, conviene que todos raecordemos que en vez de creer simplemente lo que vean publicado en un blog en alguna parte, el curso más seguro es mirar simplemente la materia para arriba . No es que estas preguntas nunca hayan surgido antes o que nunca se haya presentado una respuesta clara.

¿Dónde buscarlo? Busquen donde un sacerdote católico lo hubiera visto antes del Vaticano II: en los manuales de teología dogmática más recientes aprobados por la Iglesia. ¿Por qué los más recientes? Porque los manuales más recientes aprobados por la Iglesia incluirán los más recientes pronunciamientos doctrinales y aclaraciones del Magisterio y también tomarán en consideración alguna de las últimas investigaciones históricas para arrojar luz sobre cuestiones relacionadas con la historia de la Iglesia en lo que se refiere a asuntos doctrinales.

En este post, vamos a echar un breve vistazo al famoso caso del Papa Juan XXII (reinado 1316-1334), que es acusado de enseñar que las almas de los que mueren en el estado de gracia santificante no pueden ver a Dios en la plenitud de la Visión Beatífica hasta después del Juicio Final.

En el futuro vamos a publicar un ensayo cuidadosamente investigado sobre esto con documentación detallada. Por el momento, sin embargo, tendremos que contentarnos simplemente con una breve reseña de los hechos del caso, ya que el tema se continúa levantando para desacreditar la posición sedevacantista y “legitimar”, por decirlo así, la reivindicación de Francisco al papado.[Resaltado propio]

El siguiente resumen sucinto de la controversia de Juan XXII proviene del tratado Sobre las últimas cosas ( De Novissimis ) del vol. 4 de la extensa compilación de teología dogmática jesuita  Sacrae Theologiae Summa, que originalmente fue publicada en latín en 1956 y fue   traducido al inglés recientemente por primera vez.

San Bernardo [Doctor de la Iglesia, 1090-1153] a menudo enseñó que las personas justas fallecidas inmediatamente después de la muerte obtendrán inmensa felicidad, pero no la visión beatífica hasta la resurrección [de sus cuerpos].
Juan XXII, el Sumo Pontífice, lo siguió casi a la letra, y los  Frailes Menores lo siguieron, como se dice en general. Sostuvo que inmediatamente después de la muerte se da alguna recompensa al justo, como ver ya la humanidad de Cristo en el cielo, y que los malvados son castigados en el infierno de alguna manera; pero antes del juicio final que ni la visión cara a cara de Dios es concedida a los bienaventurados ni el castigo de fuego a los condenados. 
Sin embargo, enseñó esto como un maestro privado, no como Pontífice, y lo sostuvo teóricamente o por el bien del debate, pensando que podría ser engañado en estas materias y permitir que otros pensaran diferentemente hasta que la cuestión se decidiera autoritativamente. Por lo tanto, se ocupó de que el asunto fuera estudiado por los doctores y, frecuentemente, convocando debates en su presencia sobre este punto, estaba dispuesto a abandonar su opinión si se mostraba en contra de la fe. De hecho, el día antes de su muerte ordenó una declaración de la verdadera doctrina en presencia de todos los Cardenales, etc. Dijo que anteriormente pensaba de manera diferente sobre este asunto ponderándolo y hablando de ello. De esta manera preparó el camino para que su sucesor, Benedicto XII, proclamara una definición de la verdadera enseñanza [véase Denz. 530 – 531 ].
(P. Joseph F. Sagüés, SJ,  Sacrae Theologiae Summa IVB: Sobre las Novísimas, traducción del P. Kenneth Baker, SJ [original latín publicado por BAC, 1956, inglés publicado por Keep the Faith, 2016], n. 30, cursivas dadas y subrayado añadido).

La definición ex cathedra del Papa Benedicto XII de la verdadera doctrina sobre el destino de los difuntos fue emitida el 29 de enero de 1336:

Por esta constitución que ha de valer para siempre, por autoridad apostólica definimos que, según la común ordenación de Dios, las almas de todos los santos que salieron de este mundo antes de la pasión de nuestro Señor Jesucristo, así como las de los santos Apóstoles, mártires, confesores, vírgenes, y de los otros fieles muertos después de recibir el bautismo de Cristo, en los que no había nada que purgar al salir de este mundos ni habrá cuando salgan igualmente en lo futuro, o si entonces lo hubo o habrá luego algo purgable en ellos, cuando después de su muerte se hubieren purgado; y que las almas de los niños renacidos por el mismo bautismo de Cristo o de los que han de ser bautizados, cuando hubieren sido bautizados, que mueren antes del uso del libre albedrío, inmediatamente después de su muerte o de la dicha purgación los que necesitaron de ella, aun antes de la reasunción de sus cuerpos y del juicio universal, después de la ascensión del Salvador Señor nuestro Jesucristo al cielo, estuvieron, están y estarán en el cielo, en el reino de los cielos y paraíso celeste con Cristo, agregadas a la compañía de los santos Ángeles, y después de la muerte y pasión de nuestro Señor Jesucristo vieron y ven la divina esencia con visión intuitiva y también cara a cara, sin mediación de criatura alguna que tenga razón de objeto visto, sino por mostrárselas la divina esencia de modo inmediato y desnudo, clara y patentemente, y que viéndola así gozan de la misma divina esencia y que, por tal visión y fruición, las almas de los que salieron de este mundo son verdaderamente bienaventuradas y tienen vida y descanso eterno, y también las de aquellos que después saldrán de este mundo, verán la misma divina esencia y gozarán de ella antes del juicio universal; y que esta visión de la divina esencia y la fruición de ella suprime en ellos los actos de fe y esperanza, en cuanto la fe y la esperanza son propias virtudes teológicas; y que una vez hubiere sido o será iniciada esta visión intuitiva y cara a cara y la fruición en ellos, la misma visión y fruición es continua sin intermisión alguna de dicha visión y fruición, y se continuará hasta el juicio final y desde entonces hasta la eternidad.
Definimos además que, según la común ordenación de Dios, las almas de los que salen del mundo con pecado mortal actual, inmediatamente después de su muerte bajan al infierno donde son atormentados con penas infernales, y que no obstante en el día del juicio todos los hombres comparecerán con sus cuerpos ante el tribunal de Cristo, para dar cuenta de sus propios actos, a fin de que cada uno reciba lo propio de su cuerpo, tal como se portó, bien o mal [2 Cor. b, 10].
(Papa Benedicto XII, Constitución Apostólica "Benedictus Deus", Denz 530-531


Así podemos ver que el caso del Papa Juan XXII no es en modo alguno comparable con el del “Papa” Francisco:

El Papa Juan habló (1) como maestro privado (2) sobre un asunto aún no establecido (3) para determinar la verdad del asunto para que pudiera ser definido, (4) al mismo tiempo  permitía que otros difirieran de él. En otras palabras, el Papa no ejercía su magisterio; él no cometió la herejía; y aunque su punto de vista era erróneo, era permisible para él mantener en ese momento. El historiador de la Iglesia p. Reuben Parsons declara explícitamente que, al mantener su teoría, el Papa Juan estaba “en pleno ejercicio de su derecho” (Estudios en la Historia de la Iglesia, vol. 2 , 2ª ed., P. [Fr. Pustet & Co., 1896], p. 500).

Contraste esto con la apostasía del “Papa” Francisco, que (1) emite documentos magisteriales  (como Evangelii Gaudium y Amoris Laetitia) y ha declarado explícitamente que tiene la intención de hablar magistralmente incluso en entrevistas; (2) por lo tanto como (putativo) Papa ; (3) sobre asuntos establecidos y definidos durante mucho tiempo, incluso directamente revelados por Dios (Ex 20:14); (4) en aras de cambiar la enseñanza y la práctica establecida de la iglesia.

El 3 de diciembre de 1334, un día antes de morir, el Papa Juan XXII emitió una retractación formal de los errores que pudiera haber cometido en el toro Ne Super His , que fue publicado por su sucesor, el Papa Benedicto XII:

A fin de que esas cosas dijeran a menudo, tanto por nosotros como por otros en nuestra presencia, sobre el tema de las almas purificadas separadas del cuerpo (ya sea antes de la resurrección de los cuerpos, pueden ver la esencia divina con esa visión que el apóstol llamadas cara a cara) – citando la Sagrada Escritura y las palabras originales de los santos u otros modos de razonar – no deben impresionar a los oídos de los fieles de otra manera que como fue dicho o entendido por Nosotros o como está siendo dicho y entendido ], así que ahora declaramos sinceramente lo siguiente, en el contexto de los presentes [escritos] Nuestra opinión que Nosotros, junto con la Santa Iglesia Católica, tenemos y hemos tenido con respecto a este asunto.
Por lo tanto, confesamos y creemos que las almas purificadas separadas del cuerpo se reúnen en el cielo, en el paraíso y el reino de los cielos, con Cristo en compañía de los ángeles, y que, de acuerdo con el precepto común, ver claramente a Dios ya la esencia divina cara a cara, en la medida en que lo permita el estado y la condición del alma separada.
Pero si, de alguna manera, otras cosas se han dicho o dicho de otra manera por nosotros sobre este tema, las hemos dicho en la disposición de la fe católica, y afirmamos haberlas dicho así en discursos y discutiendo, y deseamos haber dicho [ellos] así. Además, si en la fe católica, en la Sagrada Escritura o en la buena moral, hemos dicho otras cosas en la predicación, en el discurso, en la formulación de una doctrina, en la enseñanza o en cualquier otra forma, en la medida en que estén en conformidad con la fe católica, el modo de pensar de la Iglesia, la Sagrada Escritura y la buena moral, aprobamos; otras cosas, sin embargo, queremos considerar como si no se dijeron, y no de ninguna manera los aprueba; más bien, en la medida en que éstos pudieran no estar de acuerdo con lo que hemos mencionado -la fe católica, la forma de pensar de la Iglesia, la Sagrada Escritura, la buena moral o cualquiera de ellas- los rechazamos; y también sometemos al juicio de la Iglesia y de Nuestros sucesores todo lo que hemos dicho o escrito sobre cualquier tema dondequiera y en cualquier lugar y en cualquier situación que tengamos o tengamos hasta ahora.
(Papa Juan XXII, Bull Ne Super His, Denzinger-Hünermann 990-991, disponible en línea en latín aquí).

Que nadie, pues, invoque el caso del Papa Juan XXII como precedente histórico que permita rechazar la sumisión al Romano Pontífice. La doctrina católica tradicional sobre el Papado sigue siendo hoy tan verdadera como lo fue cuando fue enunciada por el Papa Pío IX en 1853: “Vigilad en actos y palabra, para que los fieles crezcan en amor a esta Santa Sede, la veneren y la acepten con completa obediencia; deben ejecutar todo lo que el Ver enseña, determina y decreta“ (Encíclica Inter Multiplices).

Aquellos “católicos tradicionales” de nuestro tiempo que piensan que pueden encontrar precedentes en el pasado de la Iglesia por resistir al Magisterio de un Papa “herético“, olvidan que todas estas cuestiones fueron debatidas ampliamente en el tiempo del Concilio Vaticano I (1869-1870)  ya que el Papa y los obispos estaban preparando una constitución dogmática sobre la primacía del Papa y la extensión de la infalibilidad de su Magisterio. La siguiente anécdota fue relatada por el Arzobispo John Purcell de Cincinnati, que había asistido al concilio:

La cuestión también fue planteada por un cardenal: “¿Qué se hará con el Papa si se convierte en un hereje?” Se le respondió que nunca ha habido tal caso; el Concilio de los Obispos podría despedirlo por herejía, pues desde el momento en que se convierte en hereje no es cabeza ni miembro de la Iglesia. La Iglesia no estaría, por un momento, obligada a escucharle cuando comienza a enseñar una doctrina que la Iglesia sabe ser una falsa doctrina, y  dejará de ser Papa, siendo depuesto por Dios mismo.
(Ap. John B. Purcell, citado en Rev. James J. McGovern,  Vida y Obra del Papa León XIII  [Chicago, IL: Allied Printing, 1903], p.


Más información sobre los supuestos “herejes” papas del pasado se puede encontrar en los siguientes artículos:



Históricamente, los acusadores de los papas acerca de error magisterial o herejía han sido típicamente enemigos de la Iglesia y del Papado (específicamente los ortodoxos orientales, los protestantes, los galicanos y los modernistas), mientras que los que han defendido a los papas de tales cargos han gozado de una gran reputación de ortodoxia. De este último grupo sólo necesitamos nombrar algunos: el Papa Pío IX, San Roberto Bellarmino, el Cardenal Joseph Hergenröther, el Cardenal Louis-Nazaire Bégin, Dom Prosper Gueranger y muchos otros. Bellarmino incluso escribió un pequeño compendio respondiendo cargos contra varios Papas muy específicos:



Aquellos que ridiculizan a los defensores de la integridad del Magisterio papal como “ultramontanistas” al parecer no se dan cuenta de lo absurda que es su acusación, porque el ultramontanismo es el catolicismo: “Para los católicos sería superfluo preguntarse si el ultramontanismo y el catolicismo son la misma cosa: , los que combaten el ultramontanismo están de hecho combatiendo el catolicismo, incluso cuando renuncian al deseo de oponerse a él“ (Catholic Encyclopedia , sv ”Ultramontanism“).

La única razón por la cual los papas acusados en el pasado de herejía u otras aberraciones magisteriales son muy populares hoy en día entre los que quieren ser católicos tradicionales es, por supuesto, el simple hecho de que la apostasía manifiesta de Francisco combinada con un rechazo irracional pero dogmático de el sedevacantismo no deja a esa gente otra opción que buscar algún tipo de caso similar en la historia a que puedan señalar y decir: “Mira, este Papa era tan hereje como Francisco, y los fieles le resistieron, y nadie dijo que no lo era. No obstante, estos esfuerzos deshonrosos fracasan porque buscan encontrar en la historia de la Iglesia un absurdo teológico, una absoluta imposibilidad.

Como hemos señalado muchas veces en este sitio web antes, los que insisten en que Jorge Bergoglio es un Romano Pontífice válido hacen un daño incalculable a la doctrina católica romana del Papado:



Es trágico ver cuántos  prefieren echar por la borda laverdadera enseñanza católica sobre el papado antes que reconocer que Jorge Bergoglio no es un ocupante válido del cargo papal.

Por desgracia, la gente irønicamente ha preferido tener un Papa que aceptar lo que significa el mismo Papado. Para ellos, es más importante tener el oficio papal ocupado que guardar la correcta comprensión de lo que es el cargo papal . Y así han cambiado el Papado por un Papa sea que sea , por así decirlo.

El justo castigo de esta negociación faustiana es que ahora no tienen un verdadero Papa, ni tienen ya la correcta comprensión del Papado.

Vean, pues, cuán desalentadoras son las consecuencias de aceptar a Francisco como un verdadero Papa.



Traducción: Amor de la Verdad




Martirologio Romano 14 de noviembre


SAN LORENZO 
DE DUBLÍN

Obispo y Confesor
n. 1128 en Kildare, Irlanda;
† 14 de noviembre de 1180 en Eu (Normandía), Francia

SAN LORENZO DE DUBLÍN, Obispo y Confesor

Vosotros, al presente, a la verdad padecéis tristeza;
pero yo volveré a visitaros,
y vuestro corazón se bañará en gozo,
y nadie os quitará vuestro gozo.
(Juan 16, 22)

  • San Josafat, de la Orden de san Basilio, Obispo de Poloczk y Mártir, cuyo triunfo se menciona a 12 de Noviembre.
  • En Gangres de Paflagonia, san Hipacio, Obispo, que, al volver del gran Concilio de Nicea, acometido a pedradas en el camino por los herejes Novacianos, murió Mártir.
  • En Heraclea de Tracia, el triunfo de los santos Mártires Clementino, Teódoto y Filomeno.
  • En Alejandría, san Serapión, Mártir, a quien, en tiempo del Emperador Decio, atormentaron los sayones tan inhumanamente, que le descoyuntaron primero todos los miembros, y luego le precipitaron de lo alto de su propia casa, y de este modo le hicieron glorioso Mártir de Cristo.
  • En Troyes de Francia, san Venerando, Mártir, en el imperio de Aureliano,
  • En Francia, santa Veneranda, Virgen, la cual, siendo Emperador Antonino y Presidente Asclepíades, recibió la corona del martirio.
  • En Emesa de Fenicia, el martirio de muchísimas santas mujeres, que, por orden del cruelísimo caudillo de los Árabes Mady, fueron por la fe de Cristo bárbaramente atormentadas y muertas.
  • En Bolonia, san Jocundo, Obispo y Confesor.
  • En Eu de Francia, san Lorenzo, Obispo de Dublín.
  • En Argel de África, San Serapión, el primero de los religiosos de la Orden de nuestra Señora de la Merced, Redención de cautivos, que, por rescatar los cautivos cristianos y predicar el Evangelio, clavado en una cruz y despedazado miembro a miembro, mereció la palma del martirio.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN LORENZO DE DUBLÍN
Obispo y Confesor

A la edad de diez años, el joven Lorenzo, irlandés, debió ser entregado por su padre como rehén, y fue cruelmente maltratado por espacio de dos años. Pidió, después, entrar al convento de Glendalough, del que llegó a ser abad a los 25 años de edad, para ser elevado a la sede arzobispal de Dublín trece años después. Gobernó su abadía como su iglesia, en los tiempos más difíciles, con admirable piedad y gran sabiduría. Murió en Eu, en Normandía, en el curso de un viaje, el 14 de noviembre de 1180.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Martirologio Romano 13 de noviembre


SAN ESTANISLAO 
DE KOSTKA
Confesor

n. 28 de octubre de 1550 en Rostkovo, Polonia;
† 15 de agosto de 1568 en Roma


Dios, por el cual habéis sido llamados a la compañía
de su Hijo Jesucristo Nuestro Señor, es fiel.
(1 Corintios 1, 9)

  • San Diego, Confesor, de la Orden de Menores, cuyo tránsito fue el día de ayer.
  • En Ravena, el triunfo de los santos Mártires Valentín, Solutor y Víctor, que padecieron siendo Emperador Diocleciano.
  • En Aix en la provincia Narbonense, san Mitrio, celebérrimo Mártir.
  • En Cesarea de Palestina, el suplicio de los santos Antonino, Zebina, Germán y Ennata, Virgen. Ésta, en el imperio de Galerio Maximiano, después de azotada, fue quemada; los otros, por reprender con intrépida libertad al Presidente Firmiliano, que impí amente sacrificaba a los dioses, fueron decapitados.
  • En África, los santos Mártires Españoles Arcadio, Pascasio, Probo y Eutiquiano; los cuales, en la persecución Vandálica, por no querer condescender en modo alguno con la perfidia Arriana, fueron primeramente proscritos por el Rey Arriano Genserico; después condenados a destierro y atormentados con atrocísimos suplicios, y por último, fueron ejecutados con diferente género de muerte. Descolló en esta ocasión la constancia de Pablito, niño de corta edad, hermano de los santos Pascasio y Eutiquiano, el cual, no pudiendo de ningún modo ser apartado de la fe católica, fue por largo tiempo apaleado y condenado a la más abyecta esclavitud.
  • En Roma, san Nicolás I, Papa, distinguido por su fortaleza apostólica.
  • En Tours de Francia, san Bricio, Obispo, que fue discípulo de San Martín Obispo.
  • En Toledo de España, san Eugenio, Obispo.
  • En Auvernia de Francia, san Quinciano, Obispo.
  • En Cremona de Lombardía, san Homobono, Confesor, a quien, esclarecido en milagros, puso en el número de los Santos el Papa Inocencio III.
  • En Polonia, san Estanislao de Kostka, Confesor  cuyo tránsito se conmemora el 15 de agosto.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN ESTANISLAO DE KOSTKA
Confesor

San Estanislao, gentilhombre polaco, fue invitado por la Santísima Virgen en persona a entrar en la Compañía de Jesús. Gravemente enfermo en Viena en casa de un perverso luterano, dos veces recibió la Santa Comunión de mano de los ángeles. De allí fue a encontrar a San Pedro Canisio y después, disfrazado de pobre peregrino, se fue a pie a Roma, junto a San Francisco de Borja. Fue modelo de santidad durante su noviciado. Tal era su amor para con Dios que era menester, para moderar su ardor, aplicarle paños húmedos sobre el pecho. Murió según su deseo el 15 de agosto, fiesta de la Asunción, el año 1568, a la edad de 18 años.

domingo, 12 de noviembre de 2017

R.P. Leonardo Castellani: La Hija de Jairo




En aquel tiempo: Mientras Jesús estaba hablando a las turbas se acercó un magistrado y se postró ante él diciendo: «Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá.» Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. Pues se decía para sí: «Con sólo tocar su manto, me salvaré.» Jesús se volvió, y al verla le dijo: «¡Animo!, hija, tu fe te ha salvado.» Y se salvó la mujer desde aquel momento. Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, decía: «¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida.» Y se burlaban de él. Mas, echada fuera la gente, entró él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. Y la noticia del suceso se divulgó por toda aquella comarca. 
Mateo IX, 18-26


"Domingueras Prédicas I"
R.P. Leonardo Castellani


Dominica XXIII después de Pentecostés
La Hemorroísa. La Hija de Jairo (1967)


La segunda Resurrección que hizo Cristo, una niña de 12 años que la llamarían "la-de-Jairo": "Talithá", que pone San Marcos, es el arameo por "niñita"; y ahora en Norteamérica lo usan como nombre de mujer.

Si Cristo resucitaba muertos, ¿cómo no se amontonaron muchos (más de tres) a pedirle les resucitara algún ser querido? -objeción de un impío alemán, Strauss, para negar las resurrecciones. Pero si Uds. se fijan, ninguno le pidió nunca a Cristo la resurrección de un muerto, ni siquiera en estos tres casos; porque el Archisinagogo Jairo le pidió a Cristo que fuese, a curar su hija, no a resucitarla; y estando en eso, sobreviniendo los criados le dijeron: "Deja en paz al Maestro, ya ha muerto, no hay nada que hacer". Y entonces Cristo mismo es el que se adelanta o se invita, diciendo: "No te aflijas, cree solamente". Así narra Marcos (86) (o sea, San Pedro, testigo presencial) y también Lucas (87), los cuales cuentan el episodio detalladamente. Pero San Mateo, que acabamos de oír, resume, y suprime a los sirvientes y las palabras de Cristo, poniendo en boca del padre como un compendio de lo que se dijo. ¿Es inexacto San Mateo aquí? Sí, hablando en todo rigor; es exacto en cuanto a la sustancia (88).

Por tanto ninguna resurrección fue pedida a Cristo; porque Uds. recuerdan que Marta, hermana de Lázaro, también creía no había nada que hacer y dijo solamente: "Señor, si hubieses estado aquí no hubiese muerto mi hermano", y Cristo dice: "Yo soy la resurrección y la vida. ¿Crees esto?" (89). Así que en los tres casos, Cristo toma la iniciativa; porque curar enfermedades, también pueden los hombres; pero resucitar sólo Dios puede. Y así a los judíos ni se les pasaba por la cabeza que ante la muerte se podía hacer algo; ni por tanto, pedían resurrecciones, como nos sucede también a nosotros. Pero Cristo había prometido su propia Resurrección y también la Resurrección Universal de todos los hombres; y por tanto se debía a sí mismo dar muestra de que aun eso, para Él, era posible.

Así pues el Salvador devuelve por propia iniciativa la vida a tres personas; y por tanto la vida es un bien, porque Cristo hacía bienes y no males. La vida es un bien ¿quién lo duda? La vida de todos; la vida de cualquiera, porque esta muchachita de 12 años no fue un gran personaje antes de morir, ni tampoco -si hemos de creer a las visiones de Ana Catalina Emmerich (90) -después de resucitada fue un gran personaje, como las tres Marías o como Salomé, madre de San Juan. Fue una chica un poco atrevida; se casó, fue una mujer común, crió hijos -dice la Vidente alemana.

Pero no importa: la vida de cualquier persona es sagrada, como decimos; y como dicen todos los pueblos, aun los más salvajes: entre quienes el homicidio es el mayor delito. 

La vida es un bien ¡y cómo! Es un bien total, el mayor bien, el único se puede decir; porque mi vida soy yo mismo y mi vida es sujeto y condición de todos los otros bienes posibles. Los italianos tienen un proverbio que dice: "Non e ver che sia la morte - Il maggior di tutti i mali" -y es falso: "No es verdad que sea la muerte - El más grande de los males". Aristóteles había dicho lo contrario: que la pena capital era el peor castigo porque al quitar la vida quitaba todos los bienes.

Y si mi vida soy yo mismo, de ahí viene que mi vida es por su misma naturaleza inextinguible; porque el alma humana, que nos hace vivir, es inextinguible por su propia naturaleza; y esto lo sentimos nosotros. Y de ahí vienen las dos vidas de que hablamos los cristianos, "la otra vida", decimos; y también las dos muertes, "la muerte segunda". De modo que cuando Cristo dice: "Yo soy la resurrección y la vida", dice en realidad: "Yo soy la vida y la vida, yo soy la vida en el verdadero y pleno sentido de la palabra. "Ego sum via, veritas et vita, Yo soy el camino, la verdad y la vida".

Cristo no dijo: "Yo soy el punto Omega, que en el principio de las cosas puso un cachito chiquito de alma en el átomo de hidrógeno y le dio una especie de puntapié o papirotazo para que fuese subiendo, creciendo y evolucionando hasta convertirse en el hombre; pasando antes por supuesto por la ameba, el microbio, el molusco -el pez, el lagarto, el ave, el mono y el supermono". Cristo no dijo: "Yo soy el principio de la evolución de la vida" -dijo audazmente: "YO SOY LA VIDA".

Y entonces si la Vida es el mayor bien de los míseros mortales, todos condenados a muerte ¿por qué dice en otro lugar: "El que ama su vida la perderá y el que pierda su vida por mí la hallará"¿Podemos hacer menos de amar nuestra vida? Ni aunque quisiéramos podríamos hacerlo. Pero esa palabra "la hallará" ilumina toda la frase, quiere decir pues que nuestra vida debe ser hallada de nuevo, o sea renovada, o sea, resucitada, suscitada de nuevo; y amar demasiado la vida, significa preferir los falsos bienes de esta mísera vida que se acaba, y por tanto al lado de la otra se puede llamar falsa vida; y dese modo perder la verdadera vida. De modo que en esa sentencia muy de su estilo, Cristo juega con los dos significados de la palabra vida, porque en realidad hoy dos vidas, incluso ahora, antes de nuestra muerte, llevamos en nosotros dos vidas; y la terrible sentencia de Cristo dicha en nuestro lenguaje sería: "Los que se apeguen a los bienes caducos desta corta vida de tal modo que desprecien o no vean los otros ¿ignoran por ventura que la muerte les va a arrebatar todo? Mas los que adhieran a los bienes que de algún modo son eternos, "il ben de lo 'ntelletto", dijo Dante ("eh 'han no perduto 'l ben de lo 'ntelletto, que han perdido el bien del intelecto" (91), dice el poeta de los que están en el Infierno), los que han adherido pues al bien del Intelecto, al final adquirirán ése y recobrarán todos los otros, los hallarán: porque al fin, si mi vida soy yo, mi cuerpo también soy yo; y "hallar su vida" es salvarse, cuerpo y alma.

¿Y qué sacaremos de todo esto? Mi tío el cura decía que en este país hay mucha música y poca lógica. Lo mismo se puede decir de mis homilías, en las que realmente no se ve haya muchas conclusiones prácticas; pero enfín ¿qué mayor conclusión práctica que el estar Uds. honrando a Dios en el Santo Sacrificio de la Misa y teniendo paciencia de escucharme a mí?



Notas

86. Me. 5,35 sgtes.
87. Le. 8,49 sgtes.
88. "Los recitadores nunca cambian las palabras de un Maestro, pero sí a veces el orden de algunos versículos" (Tomado de una homilía sobre el Evangelio del Primer Domingo de Adviento). En la homilía siguiente, Castellani afirma que Marcos y Lucas reproducen abreviado el Sermón Esjatológico, y en Lucas el orden está un poco arreglado.

89. Jn. 11, 21-26.
90. La venerable Ana Catalina Emmerich nació en 1774 en Westfalia, y murió en 1824. Tuvo muchas visiones sobre la vida del Señor y de la Santísima Virgen; dejó también notables vaticinios sobre la situación de la Iglesia a fines del presente siglo.
91. Infierno, Canto III, v18.





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