SANTA JULIA DE CÓRCEGA
Virgen y Mártir
n. s. VI o VII en Carthago Nova;
† crucificada alrededor de los años 616-620 en Córcega
Sed prudentes como serpientes
y sencillos como palomas.
(Mateo 10, 16)
- En Roma, los santos Mártires Faustino, Timoteo y Venusto.
- En África, los santos Mártires Casto y Emilio, los cuales, por el tormento del fuego, consumaron el martirio. A éstos, como escribe san Cipriano, vencidos en el primer combate, hizo el Señor vencedores en el segundo; pues los que antes cedieron a la vista del fuego, fueron más fuertes que el fuego.
- En Comana del Ponto, san Basilisco, Mártir, a quien, en el imperio de Maximiano y bajo la presidencia de Agripa, calzaron chinelas de hierro sembradas de clavos candentes, y después de otros muchos tormentos, al fin decapitado y arrojado a un río, consiguió la gloria del martirio.
- En Córcega, santa Julia, Virgen, que en el suplicio de la cruz alcanzó la corona.
- En España, santa Quiteria, Virgen y Mártir.
- En Ravena, san Marciano, Obispo y Confesor.
- En Pistoya de Toscana, san Atón, Obispo, de la Orden de Valleumbrosa.
- En una aldea de Auxerre, san Román, Abad, el cual sirvió a san Benito en la cueva; y pasando después a las Galias, edificó allí un monasterio, donde, dejando muchos aspirantes a la santidad, descansó en el Señor.
- En Aquino, san Fulco, Confesor.
- En Auxerre, santa Elena, Virgen.
- En Casia de Umbría, santa Rita, Viuda, Monja de la Orden de Ermitaños de san Agustín; la cual, muerto su marido, solamente amó al inmortal esposo Cristo.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.
SANTA JULIA
DE CÓRCEGA
Tuvo esta santa la prudencia de la serpiente, pues expuso su cuerpo a los tormentos para salvar su alma; tuvo también la sencillez de la paloma, pues, siendo esclava, servía a su dueño con la fidelidad y sencillez que San Pablo recomienda a los servidores. Aunque totalmente pagano como era su señor, admiraba su virtud y la instaba, aunque inútilmente, a que moderase sus ayunos y mortificaciones. Encarcelada en su carácter de cristiana, fue abofeteada, arrastrada de la cabellera y, finalmente, crucificada en la isla de Córcega. Se vio salir su alma del cuerpo en forma de paloma.








