SAN NARCISO
Obispo y Confesor
n. hacia el año 99; † hacia el año 215
Protector contra las picaduras de insectos.
Las perfecciones invisibles de Dios,
aun su eterno poder y su divinidad,
se han hecho visibles después de la creación del mundo,
por el conocimiento que de ellas nos dan sus creaturas;
y así, los impíos no tienen excusa.
(Romanos 1, 20)
- Los santos Obispos Maximiliano, Mártir, y Valentín, Confesor.
- En Sidón de Fenicia, san Cenobio, Presbítero, el cual, en el furor de la última persecución, exhortando a otros al martirio, se hizo él mismo digno del martirio.
- En Lucania, los santos Mártires Jacinto, Quinto, Feliciano y Lucio.
- En Bérgamo, santa Eusebia, Virgen y Mártir.
- En Jerusalén, el tránsito de san Narciso, Obispo, laudable por su santidad, paciencia y fe, el cual, anciano ya de ciento dieciséis años, pasó felizmente al Señor.
- En Autún, san Juan, Obispo y Confesor.
- En Casíope, en la isla de Corfú, san Donato, Obispo, de quien escribe san Gregorio Papa.
- En Viena de Francia, el tránsito de San Teodoro, Abad.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.
SAN NARCISO
Obispo y Confesor
San Narciso, obispo de Jerusalén a los 80 años de edad, hacia el año 180 de nuestra era, estuvo dotado de paciencia y dulzura admirables. Tres malos cristianos propalaron contra él una horrible calumnia, diciendo que, si su acusación fuese falsa, consentían, uno en ser quemado, el otro en ser atormentado de vergonzosa enfermedad y, el tercero, en perder la vista. Retirose el santo al desierto sin querer defenderse. Pero Dios castigó a dos de los acusadores según sus votos, y el tercero, reconociendo su falta, tantas lágrimas derramó que perdió la vista. San Narciso volvió a su sede. Contaba entonces 110 años y vivió algunos más.
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