jueves, 2 de abril de 2026

Dom Gueranger: Jueves Santo

     




JUEVES SANTO
DE LA CENA DEL SEÑOR

Año Litúrgico - Dom Prospero Gueranger



OFICIO DE LA NOCHE


CARÁCTER DEL OFICIO

El oficio de Maitines y Laudes de los tres últimos días de la Semana Santa difiere en muchas cosas del de los demás días del año. La Iglesia suspende las aclamaciones de alegría y esperanza con que suele comenzar la alabanza divina. Ya no se oye resonar en el templo el Domine labia mea aperies. Señor abre mi boca para que te alabe; ni Deus in adiutorium meum intende. Señor, apresúrate a socorrerme; ni Gloria Patri al fin de los salmos, de los cánticos y de los responsorios. Los oficios no conservan sino lo que les es esencial en la forma y se han suprimido todas estas aspiraciones vivas que se habían añadido al sucederse de los siglos.


EL NOMBRE

Dase vulgarmente el nombre de Tinieblas a los Maitines y Lardes de estos tres últimos días de la Semana Santa, porque se los celebra muy de mañana, antes de salir el sol.


EL CANDELABRO

Un rito imponente y misterioso, propio únicamente de estos oficios confirma también este nombre. Se coloca en el presbiterio, cerca del altar, un gran candelabro triangular sobre el cual se hallan quince velas. Estas velas, así como las seis del altar, son de cera amarilla como en el oficio de difuntos. Al fin de cada uno de los salmos o cánticos se va apagando una vela del gran candelabro; sólo queda encendida la que se halla en la extremidad del triángulo. Igualmente se apagan mientras el Benedictus las velas del altar. Entonces toma un acólito la vela que quedó encendida en el candelabro y la tiene apoyada sobre el altar mientras el coro canta la Antífona que le sigue. Luego esconde la vela (sin apagarla) detrás del altar. La mantiene así, oculta a las miradas, durante la recitación de la oración final que sigue al Benedictus. Acabada esta oración, ya no se hace como antiguamente se hacía al terminar este oficio.


EL SIMBOLISMO DE LOS RITOS

Expliquemos ahora el sentido de las diversas ceremonias. Nos hallamos en los días, en que la gloria del Hijo de Dios es eclipsada ante las ignominias de la Pasión. "Era la luz del mundo", poderoso en obras y palabras, vitoreado poco ha por las aclamaciones de la muchedumbre, pero vedle hoy despojado de toda grandeza, el hombre de dolores, un leproso, como dice Isaías. "Un gusano de la tierra y no un hombre", dice el Rey Profeta; "causa de escándalo para sus discípulos", dice el mismo Jesús. Todos le abandonan: Pedro incluso llega a negar que le ha conocido. Este abandono, esta defección casi general se halla figurada por la extinción sucesiva de las velas del candelabro triangular y de las del altar.

Sin embargo de eso, la luz desconocida de Cristo no se apaga. Se coloca un momento la candela sobre el altar. Está allí como Cristo en el Calvario donde padece y muere. Para significar la sepultura de Jesús, se coloca la candela detrás del altar; su luz no aparece más. Entonces un ruido confuso se deja oír en el santuario. Este ruido expresa las convulsiones de la naturaleza en el momento en que al expirar Jesucristo en la Cruz, tembló la tierra, se resquebrajaron las rocas y se abrieron los sepulcros. Pero de repente aparece de nuevo la candela sin haber perdido nada de su luz; el ruido cesa y todos adoran al glorioso vencedor de la muerte.


LAS LAMENTACIONES DE JEREMÍAS SOBRE JERUSALÉN

Todas las lecciones del primer nocturno de estos tres días están sacadas de las Lamentaciones de Jeremías. En ellas se nos manifiesta el espectáculo desolador, que ofrece la ciudad de Jerusalén, cuando sus habitantes fueron conducidos cautivos a Babilonia, en castigo de su idolatría. La cólera de Dios se manifiesta en estas ruinas, que Jeremías deplora con palabras tan verdaderas y terribles. Con todo eso este desastre no es sino figura de otro más espantoso. Jerusalén tomada y asolada por los Asirlos guarda por lo menos el nombre; y el Profeta, que se lamenta ante sus muros anuncia que esta desolación no durará más de setenta años, pero en su segunda ruina, la ciudad infiel pierde hasta su nombre. Reconstruida por sus vencedores, lleva durante más de dos siglos el nombre de Aelia Capitalina; y si con la paz de la Iglesia, se la llamó otra vez Jerusalén, esto no era un homenaje a Judá, sino un recuerdo del Dios del Evangelio que Judá había crucificado en esta ciudad. Ni la piedad de Santa Elena y de Constantino, ni los valientes esfuerzos de los cruzados, no han podido conservar en Jerusalén de un modo permanente ni la sombra de una ciudad secundaria. Su suerte es la de permanecer esclava y esclava de los infieles hasta el fin del mundo. En estos días precisamente se atrajo sobre sí la maldición: he aquí por qué la Iglesia, para hacernos comprender la grandeza del crimen cometido, hace resonar en nuestros oídos los llantos del Profeta que es el único que pudo igualar con sus lamentaciones a los dolores. Esta emocionante elegía se canta de un modo muy simple que se remonta a una gran antigüedad. Los nombres de las letras del alfabeto hebreo, que dividen cada una de las estrofas, indican la forma acróstica que contiene este poema en el original. Se cantan estas lamentaciones porque los mismos judíos las cantaban.


OFICIO DE LA MAÑANA


LA PREPARACIÓN DE LA PASCUA

Este día es el primero de los ácimos. A la puesta del sol los judíos tienen que comer la Pascua en Jerusalén. Jesús aun está en Betania, pero entrará en la ciudad antes de comenzar la cena pascual; así lo manda la Ley; y Jesús quiere observarla escrupulosamente hasta que la abrogue con la efusión de su sangre. Por lo cual envía a Jerusalén a dos de sus discípulos para que preparen el convite legal, sin darles a conocer de qué modo concluirá. Nosotros que conocemos ya este misterio cuya institución se remonta a esta última j cena, comprendemos bien por qué escogió Jesús con preferencia, en esta ocasión, a Pedro y Juan para que cumpliesen sus intenciones. Pedro aquel fué el primero en confesar la divinidad de Cristo, representa la fe; y Juan que inclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús, representa el amor. ¡ El misterio que se va a promulgar en la cena de; esta tarde, se revela el amor por la fe; tal es la; enseñanza que nos da Jesucristo al escoger a es tos dos apóstoles; pero éstos no podían penetrar j las intenciones del corazón de su divino Maestro.


Martirologio Romano 2 de abril

      

SAN FRANCISCO DE PAULA,
Confesor

n. 27 de marzo de 1416 en Paula (Calabria), Italia;
† 2 de abril de 1507 en Plessis-les-Tours, Francia

Patrono de Calabria (Italia); marineros; navegantes; oficiales navales; viajeros. Protector contra las plagas epidémicas; esterilidad; fuego.


El mayor de entre vosotros, pórtese como el menor.
(Lucas 22, 26)




  • En Cesarea de Palestina, san Affiano o Anfiano, mártir, que, como se obligase al pueblo a sacrificar públicamente a los dioses en tiempo del emperador Maximino, se acercó intrépido al prefecto Urbano y, cogiéndole por el brazo, quiso impedir el rito, por lo cual le prendieron fuego con los pies envueltos en lino empapado con aceite y, respirando aún, fue arrojado al mar por los soldados.
  • En el mismo lugar, pasión de santa Teodosia, virgen de Tiro, que en la misma persecución, habiendo públicamente saludado a los santos confesores de la fe que estaban delante del tribunal y pedirles que, al llegar al Señor, se acordasen de ella, fue arrestada por los soldados y conducida delante del gobernador, fue por su orden torturada con atroces suplicios y al final arrojada al mar.
  • En Como, en la provincia de Liguria, san Abundio, obispo, que enviado a Constantinopla por san León Magno, defendió allí con celo la fe ortodoxa.
  • En Capua, de la Campania, san Víctor, obispo, conspicuo por su erudición y su santidad.
  • En Lyon, en la Galia, san Nicecio, obispo, que se distinguió por su dedicación a los pobres y su benignidad para con los sencillos, estableciendo en esta Iglesia la norma de cantar salmos.
  • En el monasterio de Luxeuil, en Burgundia, san Eustasio, abad, discípulo de san Columbano, que fue padre de casi seiscientos monjes.
  • En Calaria, Italia san Francisco de Paula, ermitaño, fundador de la Orden de los Mínimos e a misma ciudad, prescribiendo a sus discípulos que viviesen de limosnas, no teniendo propiedad ni manipulando dinero, y que utilizasen sólo alimentos cuaresmales.
  • En Chelmsford, en Inglaterra, san Juan Payne, presbítero y mártir, que en tiempo de la reina Isabel I fue ahorcado, acusado falsamente de sedición. 
  • En Volpedo, Italia, beato Juanito Costa, nacido en Tortona (Alessandria, Italia). Fue un joven pastor asesinado en odio a la fe por los judíos. Sus reliquias se conservan entre Volpedo y Tortona.
  • En el pueblo de Tomhom, en la isla de Guam, en Oceanía, san Pedro Calungsod, catequista, y beato Diego Luis de San Vitores, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús, mártires, que por odio a la fe cristiana fueron cruelmente precipitados al mar por algunos apóstatas y nativos seguidores del paganismo.
  • En el pueblo Xuong Dien, en Tonquín, santo Domingo Tuoc, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir en tiempo del emperador Minh Mang.
  • En Vich, de Cataluña, en España, san Francisco Coll, presbítero de la Orden de Predicadores, que, al ser injustamente exclaustrado, prosiguió su firme vocación y anunció por toda la región el nombre del Señor Jesucristo. Nació en Gombrén, diócesis de Vich, Gerona, en el seno de una familia humilde.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.



SAN FRANCISCO DE PAULA,
Confesor

San Francisco de Paula, fundador de la Orden de los Mínimos, abandonó el mundo a la edad de quince años para vivir en la soledad. Su fama de santidad muy pronto le atrajo gran número de compañeros. Los soberanos pontífices lo tuvieron en gran estima. El rey Luis XI, al fin de su vida, lo hizo ir a la corte, con la esperanza de recobrar la salud por su intercesión. Sanó a gran número de enfermos y obró una multitud de otros milagros. Murió en 1508 a la edad de 91 años.

MEDITACIÓN
SOBRE LAS TRES PRINCIPALES VIRTUDES
DE SAN FRANCISCO DE PAULA

I. Tanta fue la caridad de San Francisco de Paula, que quiso que la divisa de su orden fuese: “Caridad”. Dio prueba de su amor a Dios dejando todo para agradarle, despreciando todos los placeres, y buscando sólo su gloria en todo. Mostró su amor por el prójimo curando a los enfermos y trabajando con ardor en la salvación de las almas. ¿Cómo imitas tú la caridad de este santo?

II. El aborrecimiento que tenía a su cuerpo lo hizo abrazar un género de vida severísimo: se alimentaba sólo con aquello que se permite en la cuaresma, rigurosísima en su tiempo. Quiso que sus hijos se obligasen por un cuarto voto a practicar la misma austeridad. Un día este santo condenará tus refinamientos y tus excesos. ¡Su vida fue una continua cuaresma y tú no la puedes observar una vez al año! Si pensases en la hiel y el vinagre que ofrecieron a Nuestro Señor en la cruz y en el amargo brebaje que se destina en el infierno para los hombres sensuales, pronto te corregirías de tu glotonería.

III. Durante toda su vida manifestose su humildad; quiso pasar desconocido ante los hombres; fue menester una orden expresa del Papa para obligarlo a ir a la corte de Luis XI. El nombre de mínimos, que dio a sus hijos, deja ver a las claras el particular amor que profesaba a esta virtud. Imitando el ejemplo de este santo, huye de la vanidad en la medida en que vayas siendo mejor: los otros vicios se desarrollan a fuerza de vicio, la vanidad hace su pedestal con la virtud misma (San Euquerio).

La caridad.
Orad por el Papado


ORACIÓN
Oh Dios, grandeza de los humildes, que habéis ensalzado al bienaventurado Francisco, vuestro confesor, a la gloria de la santidad, haced, os lo suplicamos, que por sus méritos y mediante la imitación de sus virtudes alcancemos felizmente las recompensas prometidas a los humildes. Por J. C. N. S.




Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J., Tomo I; Patron Saints Index.







Sea todo a la mayor gloria de Dios.

miércoles, 1 de abril de 2026

Martirologio Romano 1 de abril

      

SAN HUGO,
Obispo y Confesor

n. 1053 en el Delfinado, Francia;
† 1 de abril de 1132 en Grenoble, Francia


¡Ay de vosotros los que ahora reís!
porque os lamentaréis y lloraréis.
(Lucas 6, 25)


  • En Roma, el suplicio de santa Teodora, hermana del esclarecidísimo Mártir Kermes; la cual, en tiempo del Emperador Adriano, martirizada por el Juez Aureliano, fue sepultada junto a su hermano, en la vía Salaria, no lejos de la Ciudad.
  • En el mismo día, san Venancio, Obispo y Mártir.
  • En Egipto, los santos Mártires Víctor y Esteban.
  • En Armenia, los santos Quinciano e Ireneo, Mártires.
  • En Constantinopla, san Macario, Confesor, el cual, en el Imperio de León, por la defensa de las sagradas Imágenes, acabó su vida en el destierro.
  • En Ardpatrick, provincia de Munster, en Irlanda, san Celso, Obispo, que fue predecesor de san Malaquías en el Episcopado.
  • En Grenoble de Francia, san Hugo, Obispo, que pasó muchos años en la soledad, e ilustre por la gloria de los milagros, fue a gozar de Dios.
  • En Amiens de Francia, san Walerico, Abad, cuyo sepulcro es glorioso en continuos milagros.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.



SAN HUGO,
Obispo y Confesor

Los júbilos eternos son la recompensa del llanto que San Hugo vertía oyendo las confesiones de sus penitentes. Fue obispo de Grenoble durante 52 años, y cumplió sus deberes con celo cada vez mayor. Por espacio de treinta años soportó con paciencia una dolorosa enfermedad; durante cuarenta años resistió al demonio que le sugería blasfemias contra Dios. Tuvo la dicha de recibir en su diócesis a San Bruno y a sus compañeros, y de visitarlos con frecuencia en el yermo de la Cartuja. Murió el 1 de abril de 1132, próximo a los 80 años de edad.

MEDITACIÓN
SOBRE EL MODO DE GOBERNAR LOS OJOS

I. Pon los ojos en las miserias de esta vida: mira cuántos pobres, cuántos enfermos, cuántas personas afligidas; a la vista de tantos sufrimientos, te conmoverás y exclamarás: ¿Qué hice yo, oh Dios amabilísimo, para ser preservado de estas aflicciones? Agradece a Dios esta merced; humíllate viendo que no puedes o que no quieres soportar nada, mientras tantas otras personas sufren tan crueles dolores.

II. Mira a los que el mundo llama dichosos, a los que, reuniendo en sí los bienes de la naturaleza y de la fortuna, parece estuvieran a cubierto de toda miseria común al resto de los mortales. Cuando hayas considerado a estos favoritos del mundo, pregúntate a ti mismo: ¿Cuánto durará esta aparente felicidad? ¿Cuántas penas, deseos, remordimientos de conciencia, aprensiones terribles, acompañan a estas riquezas y a estos placeres? ¡Ah! ¡cuántas miserias y tristezas se esconden bajo el oro y la púrpura! Brillan por afuera, por adentro no son sino miseria (Séneca).

III. Cuando te tiente el espíritu de orgullo, mira la tierra y di en ti mismo: ¿De qué te enorgulleces tú, que pronto estarás encerrado en una tumba y serás pisado por los transeúntes? Si estás afligido, mira el cielo, anímate y di: ¡Ah! esta vida no durará siempre, iré al cielo, donde Dios enjugará mis lágrimas y calmará mis penas. Busquemos, amemos ardientemente los bienes que permanecen para los que los hallaron, que no pueden ser arrebatados a los que los adquirieron (San Gregorio).


La modestia.
Orad por los que se hallan en pecado mortal.


ORACIÓN
Oh Dios omnipotente, haced que la augusta solemnidad del bienaventurado Hugo, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S.




Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J., Tomo I; Patron Saints Index.










Sea todo a la mayor gloria de Dios.

martes, 31 de marzo de 2026

Martirologio Romano 31 de marzo

      

SANTA BALBINA,
Virgen

† hacia el año 130

Patrona de quienes sufren de escrófula.



Vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos;
y los arrojarán en el horno del fuego.
Allí será el llanto y el crujir de dientes.
(Mateo 13, 49-50)

  • En Técua de Palestina, san Amós, Profeta, a quien el Sacerdote Amasias cubrió muchas veces de heridas, y Ocías, hijo del mismo, traspasó las sienes con un palo puntiagudo; y después, conducido medio muerto a su patria, expiró en ella y fue sepultado con sus padres.
  • En Persia, san Benjamín, Diácono, al cual, como no cesase de predicar la palabra de Dios, atormentado en el reinado de Isdegerdes, clavaron cañas agudas por entre las uñas y la carne, y últimamente, atravesándole el vientre con un palo erizado de púas, consumó el martirio.
  • En África, los santos Mártires Teodulo, Anesio, Félix, Cornelia y sus Compañeros.
  • En Roma, santa Balbina, Virgen, hija del santo Mártir Quirino, que, bautizada por el Papa san Alejandro, en santa virginidad escogió a Cristo por esposo, y superado el curso de la vida presente, fue sepultada en la vía Apia junto a su padre.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.



SANTA BALBINA,
Virgen

Dios, para castigar al tribuno Quirino por la prisión que había hecho sufrir al Papa Alejandro, permitió que su hija Balbina, que era de notable belleza, se viese cubierta de llagas y horriblemente desfigurada. Quirino acudió al santo pontífice, quien sanó a Balbina con sólo tocarla con sus cadenas. El tribuno, convertido por el milagro, murió mártir con el mismo Alejandro, pasado algún tiempo. Balbina consagró su belleza a Dios que se la devolviera, y mostró con su conducta que el cristianismo puede conciliar dos cosas aparentemente difíciles de unir: una rara hermosura y una gran pureza.

lunes, 30 de marzo de 2026

Martirologio Romano 30 de marzo

     

SAN JUAN CLÍMACO,
Abad

n. hacia el año 569 en Siria;
† hacia el año 649 en el Monte Sinaí


El mundo pasa con su concupiscencia.
Mas el que hace la voluntad de Dios permanece eternamente.
(1 Juan 2, 17)


  • En Roma, en la vía Apia, el martirio de san Quirino, Tribuno, padre de santa Balbina Virgen; el cual fue bautizado con toda su familia por el Papa san Alejandro, a quien custodiaba en la cárcel; y en el Imperio de Adriano, entregado al Juez Aureliano y perseverando constante en la fe este invicto soldado de Cristo, después de arrancada la lengua, colgado en el potro y cortados los pies y las manos, consumó por la espada la lucha del martirio.
  • En Salónica, el triunfo de los santos Mártires Domnino, Víctor y sus Compañeros.
  • En Constantinopla, la conmemoración de muchísimos santos Mártires de la comunión católica, que en tiempo de Constancio, y de orden del heresiarca Macedonio, fueron muertos con inaudito género de tormentos; porque, entre otros, a las mujeres fieles cercenaron los pechos, comprimiéndolos entre los bordes de unas arcas, y quemándolos con hierros candentes.
  • En Senlis de Francia, el tránsito de san Régulo, Obispo de Arlés.
  • En Orleáns de Francia, san Pastor, Obispo.
  • En Siracusa de Sicilia, san Zósimo, Obispo y Confesor.
  • En el monte Sinaí, san Juan Clímaco, Abad.
  • En La Aguilera, en España, san Pedro Regalado, natural de la ciudad de Valladolid, Sacerdote de la Orden de Menores y Confesor, restaurador de la disciplina regular en los conventos de España; a quien el Papa Benedicto XIV puso en el catálogo de los santos.
  • En Aquino, san Clinio, Confesor.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN JUAN CLÍMACO,
Abad

San Juan Clímaco subió al cielo por la escala que nos presenta, pues todo lo que enseña en su hermoso libro titulado Escala Espiritual, él mismo lo practicó. Dejó el mundo y se hizo monje a la edad de 16 años. Su vida desde entonces fue una mortificación continua. Empleaba su tiempo en llorar sus pecados, en conversar con Dios, o bien en componer libros destinados a instruir y edificar al prójimo. Fue nombrado abad del Monte Sinaí, y murió a la edad de 80 años apenas transcurrida la primera mitad del siglo VII.

domingo, 29 de marzo de 2026

Martirologio Romano 29 de marzo

      

SAN ARMOGASTO,
Mártir

† hacia el año 455, cerca de Cartago, África

Patrono de víctimas de tortura. Protector contra la escasez.


Si no velares, vendré a ti como un ladrón,
y no sabrás a qué hora vendré a ti.
(Apocalipsis 3, 3)


  • En Heliópolis, junto al Líbano, san Cirilo, Diácono y Mártir, al cual, en el imperio de Juliano Apóstata, abrieron los Gentiles el vientre, y arrancándole el hígado, se lo comieron como fieras.
  • En Persia, los santos Monjes y Mártires Jonás y Baraquisio, hermanos, en tiempo de Sapor, Rey de Persia: a Jonás, prensado en un torno y quebrantados los huesos, le partieron por medio; a Baraquisio ahogaron llenándole la boca con pez hirviente.
  • En Nicomedia, el suplicio de los santos Mártires Pastor, Victorino y sus compañeros.
  • En África, los santos Confesores Armogastes, Conde, Máscula, primer actor cómico, y Saturo, mayordomo de la casa real; los cuales, en la persecución de los Vándalos y reinando el Arriano Genserico, padeciendo por la verdadera fe muchos y atroces suplicios y oprobios, consumaron el curso de su glorioso combate.
  • En la ciudad de Asti, san Segundo, Mártir.
  • En el monasterio de Lúxen en Francia, el tránsito de san Eustasio, Abad, que fue discípulo de san Columbano y Prelado de casi seiscientos Monjes; e ilustre en santidad de vida, resplandeció también por los milagros.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.



SAN ARMOGASTO,
Mártir

¡Qué hermoso espectáculo ver a San Armogasto abandonar todas sus dignidades en la corte para permanecer fiel a Jesucristo! Viéndolo Genserico, rey de los vándalos, inquebrantable en su fe, le hizo anudar la cabeza y los pies con gruesas cuerdas; mas el santo miró al cielo y rompiéronse sus ataduras. Se lo suspendió de un pie; empero, nada quebrantó su resolución. Finalmente, condenado a guardar los rebaños del rey por el resto de su vida, obedeció con placer, pues sabía que la soledad es favorable a los coloquios entre el alma y Dios. Predijo su muerte próxima, indicó el lugar donde quería se lo enterrase, y fue al cielo a recibir la recompensa de sus trabajos, hacia el año 455.

sábado, 28 de marzo de 2026

Martirologio Romano 28 de marzo

      

SAN GUNTRANO,
Rey y Confesor

† 28 de marzo de 593


Cada uno de nosotros procure dar gusto a su prójimo
en lo que es bueno y pueda edificarle.
(Romanos 15, 2)


  • San Juan de Capistrano, Sacerdote de la Orden de Menores y Confesor, de quien se hace memoria el 23 de Octubre.
  • En Cesarea de Palestina, el triunfo de los santos Mártires Prisco, Maleo y Alejandro. Los tres, en la persecución de Valeriano, viviendo en una granja cerca de aquella ciudad, y viendo que en ésta se les ofrecían las celestiales coronas del martirio, encendidos del divino fuego de la fe, se presentaron espontáneamente al Juez, y le reprendieron su saña contra la sangre de los fieles, y él, por el nombre de Cristo, inmediatamente los entregó a las fieras para ser devorados.
  • En Tarso de Cilicia, los santos Mártires Castor y Doroteo.
  • En África, los santos Mártires Rogato, Suceso y otros diez y seis.
  • En Norcia, san Esperanza, Abad, varón de maravillosa paciencia, cuya alma, según refieren san Gregorio Papa, al salir de este mundo, fue vista por todos los Monjes, sus hermanos subir al cielo en figura de paloma.
  • En Chalons de Francia, el tránsito de san Gontrán o Guntrano, Rey de los Franco, el cual de tal suerte se consagró a los ejercicios de piedad, que, dejadas las pompas del siglo, distribuía generosamente sus tesoros entre las Iglesias y los pobres.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.




SAN GUNTRANO,
Rey y Confesor

San Guntrano, rey de Borgoña, era nieto de Santa Clotilde, reina de Francia. Cumplió con todos los deberes de un rey. Amaba tiernamente a sus súbditos y perdonaba generosamente a sus enemigos. Pocos monarcas hubo tan populares como él. Durante una peste, se ofreció como víctima al Señor para que se librara el pueblo. Después de haber fundado o dotado a muchas iglesias y monasterios, murió el 28 de marzo del año 593, a los 68 años de edad.

viernes, 27 de marzo de 2026

Martirologio Romano 27 de marzo

     

SAN JUAN,
Ermitaño

n. hacia el año 305 en Assiut, Egipto;
† hacia el año 394

Si alguien habla, que sea como si hablase Dios.
(1 Pedro 4, 11)

  • San Juan Damasceno, Presbítero, Confesor y Doctor de la lglesia y cuyo tránsito se conmemora el día 6 de Mayo.
  • En Drisípara de Panonia, san Alejandro, soldado, el cual, imperando Maximiano, después de haber tolerado por Cristo muchos suplicios y hecho muchos milagros, cortada la cabeza consumó el martirio.
  • En el Illírico, los santos Fileto, Senador, Lidia, su mujer, y sus hijos Macedón y Teoprepio; asimismo, Anfiloquio, Capitán, y Crónidas, Alcaide de la cárcel; los cuales, por la confesión de Cristo, superados muchísimos tormentos, alcanzaron la corona de la gloria.
  • En Persia, los santos Mártires Zanitas, Lázaro, Marolas, Narsetes y otros cinco, los cuales, por orden de Sapor, Rey de Persia, cruelísimamente muertos, merecieron la palma del martirio.
  • En Salzburgo de Nórico, san Ruperto, Obispo y Confesor, que propagó maravillosamente el Evangelio entre los Bávaros y Nóricos.
  • En Egipto, san Juan Ermitaño, varón de gran santidad, que entre otras señales de sus virtudes, lleno de espíritu profético, predijo al Emperador Teodosio sus victorias contra los tiranos Máximo y Eugenio.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.




SAN JUAN,
Ermitaño

San Juan guardó silencio casi continuo durante los 50 años que pasó sobre la roca que había elegido para su retiro. Sanaba a los enfermos dándoles aceite bendito, a fin de que se atribuyese el milagro a Dios por medio de este aceite más bien que a Dios por medio de sus oraciones. Decía que cuanto más se alejaba de los hombres, más gustaba del placer de estar con Dios. Predijo al emperador Teodosio las victorias que habría de obtener. ¿Es para asombrarse que conociese lo por venir? Dios manifiesta sus secretos a aquellos que larga y familiarmente conversan con Él.

jueves, 26 de marzo de 2026

Martirologio Romano 26 de marzo

      

SAN LUDGERIO,
Obispo y Confesor

n. hacia el año 743 en Zuilen, Frisia;
† 26 de marzo de 809 en Billerbeck, Alemania




Perseverad en la oración,
velando en ella con acciones de gracias.
(Colosenses 4, 2)


  • En Roma, en la vía Lavicana, san Gástulo, Mártir, el cual, siendo camarero de Palacio y hospedador de los Santos, fue tres veces suspendido por los verdugos y tres veces interrogado en los tribunales; y perseverando siempre en la confesión del Señor, arrojado en una hoya que cegaron con gran copia de arena, alcanzó la corona del martirio.
  • En Roma también, las coronas de los santos Mártires Pedro, Marciano, Jovino, Tecla, Casiano y otros.
  • En Pentápolis de Libia, el triunfo de los santos Mártires Teodoro, Obispo, Ireneo, Diácono, Serapión y Ammonio, Lectores.
  • En Sirmio, los santos Mártires Montano, Presbítero, y Máximo, que por la fe de Cristo fueron sumergidos en un río.
  • Asimismo, los santos Mártires Cuádralo, Teodosio, Manuel y otros cuarenta.
  • En Alejandría, los santos Mártires Eutiquio y otros, los cuales, en tiempo de Constancio, de orden de Jorge, Obispo Arriano, por la fe católica fueron pasados a cuchillo.
  • En el mismo día, san Ludgero, Obispo de Munster, el cual predicó el Evangelio a los Sajones.
  • En Zaragoza de España, san Braulio, Obispo y Confesor.
  • En Tréveris, san Félix, Obispo.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN LUDGERIO,
Obispo y Confesor

San Ludgerio puso de manifiesto, desde su infancia, una fervorosa asiduidad en la oración y en la lectura de las Sagradas Escrituras. Un día su nodriza le preguntó el nombre de su soberano: Es Dios –le respondió– mi Soberano. Encargado de predicar la fe a los sajones, convirtió a un gran número de infieles, fundó monasterios y edificó muchas iglesias. Enterado Carlomagno de su virtud, lo propuso para ocupar la sede de Munster. Enviole, pues, tres emisarios para llamarle a su lado; no fue el santo al palacio sino después de haber concluido de recitar su oficio, que había comenzado, diciendo que hablaba a un Príncipe más grande que el emperador.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Martirologio Romano 25 de marzo

      

SAN QUIRINO,
Mártir



Caminad, pues, mientras tenéis luz,
para que las tinieblas no os sorprendan,
que quien anda en tinieblas, no sabe adonde va.
(Juan 12, 35)

  • La Anunciación de la beatísima Virgen María, Madre de Dios. (Trasladada al 8 de abril)
  • En Jerusalén, la conmemoración del santo Ladrón, que, habiendo en la cruz confesado a Cristo, mereció oír de Él: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso».
  • En Roma, san Quirino, Mártir, que en tiempo del Emperador Claudio, despojado de sus bienes, sufrida la hediondez de la cárcel y el tormento de muchos azotes, fue degollado y arrojado al Tíber; pero, hallado por los Cristianos en la isla Licaonia, que más tarde se llamó de san Bartolomé, fue sepultado en el cementerio de Ponciano.
  • En Roma también, doscientos sesenta y dos santos Mártires.
  • En Sirmio, el suplicio de san Ireneo, Obispo y Mártir, el cual, en tiempo del Emperador Maximiano, y presidiendo Probo, primeramente vejado con atrocísimos suplicios, después torturado muchísimos días en la prisión, y finalmente decapitado, consumó el martirio.
  • En Nicomedia, santa Dula, esclava de un soldado, la cual, perdiendo la vida por conservar la castidad, mereció la corona del martirio.
  • En Laodicea, junto al Líbano, san Pelayo, Obispo, el cual, en tiempo de Valente, sufrió el destierro y otros trabajos por la fe católica; pero al fin restituido a su sede, descansó en el Señor.
  • En Aindre, isla del río Loira, san Ermelando, Abad, cuya gloriosa vida se recomienda por sus insignes milagros.
  • En Pistoya de Toscana, los santos Confesores Baroncio y Desiderio.
  • En Montefiascone, santa Lucía Filippini, Fundadora del Instituto de Maestras Pías que lleva su nombre, benemérita de la Cristiana educación de las niñas y mujeres principalmente pobres; a la cual el Papa Pío XI puso en el número de las santas Vírgenes.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.




MEDITACIÓN
SOBRE LA VERDADERA GLORIA

I. Cristiano, ¿en qué haces consistir la verdadera gloria? Si tienes el espíritu del mundo, me responderás: “La verdadera gloria consiste en las riquezas, en las dignidades, en los honores, en el saber”. Para adquirir esta falsa reputación, expónense los bienes, la salud, la vida, el alma. ¿Para qué te servirá esta gloria después de la muerte? ¿Qué importa a los condenados que los alaben donde ya no están, si son torturados donde están? (San Agustín).

II. La verdadera gloria procede de Dios; servir a un tan grande Señor es ya ser rey. ¡Qué dicha contar con la aprobación de Dios y de la corte celestial y esto por toda una eternidad! Además, ¿qué gloria humana puede compararse con la que los santos reciben aquí abajo durante su vida y después de su muerte y con la que gozan en el cielo? Ambicioso, he aquí algo con qué contentarte: el mundo no tiene sino un falso esplendor, Jesucristo tiene para ti honores y recompensas sólidas y eternas; búscalos, si amas la gloria. Si nos seducen las riquezas y los honores, que sean las verdaderas riquezas y los verdaderos honores (San Euquerio).

III. Para adquirir esta gloria es preciso despreciar la del mundo, es menester hacer grandes cosas y soportar grandes sufrimientos por Jesucristo. He ahí los tres grados por donde se ha de subir a la gloria. ¿Has despreciado tú la gloria del mundo? ¿Qué cosa grande has emprendido por Jesucristo? ¿Qué has sufrido? Comienza por las cosas pequeñas: no te faltarán ocasiones, no faltes tú mismo en las ocasiones.


La humildad.
Orad por el acrecentamiento de esta virtud.


ORACIÓN
Dios omnipotente, haced, os lo suplicamos, que la intercesión del bienaventurado Quirino, vuestro mártir, cuyo feliz nacimiento al cielo celebramos, nos fortifique en el amor de vuestro Santo Nombre. 
Por J. C. N. S.




Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J., Tomo I; Patron Saints Index.





Sea todo a la mayor gloria de Dios.

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