lunes, 26 de septiembre de 2022

Martirologio Romano 26 de septiembre

  

SAN CIPRIANO Y SANTA JUSTINA,
Mártires


Yo me voy, y vosotros me buscaréis,
y moriréis en vuestro pecado.
(Juan 8, 21)


  • En Nicomedia, el triunfo de los santos Mártires Cipriano y Justina, Virgen. Justina, en tiempo del Emperador Diocleciano y del Presidente Eutolmio, habiendo padecido mucho por Cristo, convirtió también a la fe Cristiana al mismo Cipriano, que era mago y con sus artes mágicas se esforzaba en trastornarle el juicio, y después padeció con él el martirio. Sus cuerpos, arrojados a las fieras y recogidos de noche por unos marineros Cristianos, fueron llevados a Roma, y más tarde trasladados a la Basílica Constantiniana y colocados cerca del Baptisterio.
  • En Roma, san Calístrato, Mártir, con otros cuarenta y nueve soldados, los cuales en la persecución de Diocleciano, habiendo visto que Calístrato cosido en un saco de cuero y arrojado al mar, con el auxilio de Dios había salido incólume, convirtiéronse a Cristo, y juntamente con él padecieron el martirio.
  • En Bolonia, san Eusebio, Obispo y Confesor.
  • En Brescia, san Vigilio, Obispo.
  • En territorio de Frascati, san Nilo, Abad, que fue Fundador del monasterio de Grotaferrata y varón de gran santidad.
  • En Tiferno de Umbría, san Amancio, Presbítero, esclarecido con el don de milagros.
  • En Albano, san Senador.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.





SAN CIPRIANO Y SANTA JUSTINA, 
Mártires


Santa Justina de Antioquía rehusó casarse con un joven pagano. Fue éste a consultar a un mago célebre, llamado Cipriano, sobre los medios que debía emplear para vencer a la doncella. Cipriano empleó todos los secretos de su arte; pero el demonio le confesó que ningún poder tenía sobre los cristianos. Esta respuesta lo convirtió; hasta llegó a ser obispo de Antioquía. Padeció con Santa Justina garfios de hierro, azotes y pez hirviendo; finalmente fueron decapitados.

domingo, 25 de septiembre de 2022

R.P. Leonardo Castellani Sermón: El Almuerzo en Casa del Príncipe

 




En aquel tiempo: Entró Jesús un sábado a comer en casa de uno de los príncipales fariseos, ellos le estaban acechando. Había allí, delante de él, un hombre hidrópico. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: «¿Es lícito curar en sábado, o no?» Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió. Y a ellos les dijo: «¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?» Y no pudieron replicar a esto. Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: «Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: “Deja el sitio a éste”, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba.” Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»
Lc. XIV, 1




"El Evangelio de Jesucristo"
R.P. Leonardo Castellani


Domingo decimosexto después de Pentecostés

El evangelio de esta Dominica (Lucas, XIV, 1) tiene dos perícopas: la Curación del Hidrópico y la parábola del Último Lugar. Pero puede unificarse con el nombre del Almuerzo en Casa del Príncipe.

   No hay que pensar en Herodes Idumeo o en el Príncipe Valerio Flavio, que estaba de viaje en Siria. Era un príncipe de los fariseos, un capitoste de ellos. Ya dije en otra ocasión que de éstos no todos eran malos; tanto que de algunos de ellos, los mejores, salió el núcleo primero de la primitiva Iglesia: Nicodemus, José de Arimatea, San Pablo... Pero la secta era mala. Era como el clero de hoy: un cuerpo; aunque no todos eran sacerdotes. Digamos que eran como el clerus medioeval, que comprendía hasta los sacristanes y los músicos, no menos que los letrados (o escribas y doctores): toda la gente de Iglesia. Clericales, vamos. Entre los clericales de hoy hay buenos y malos, pero el cuerpo de ellos es bueno. Entre los fariseos de entonces había buenos y malos, pero el cuerpo era malo; y uno no podía salvarse sin salir de él.

   Estaba lleno de estos doctores allí, "y todos le miraban a las manos", dice el evangelio. Jesucristo se descalzó las sandalias, dio el beso de paz al dueño de casa, hizo el gesto de lavarse los pies como era de ritual, introdujo a San Pedro el cual hizo igual, y se dirigió modestamente al último lugar, donde se reclinó. El príncipe lo fue a buscar y lo colocó en el segundo lugar, después de él. Y San Pedro que se había colocado tranquilamente en el segundo lugar, tuvo que bajar un tramo. "Y he aquí que un hombre hidrópico estaba delante de El"; no de San Pedro. Era uno de los doctorones que era hidrópico, qué le va a hacer; y no por eso sabía menos; lo que no sabía era la lotería que le iba a tocar ese día. Se ve que le dijo o pidió algo a Jesucristo, porque el evangelio dice: "Y respondiendo Jesús...". Pero no le respondió a él sino a los "legisperitos y fariseos que lo observaban con curiosidad". "—¿Se puede curar en día Sábado?" —les preguntó. "Conticuere omnes intenlique ora tenebant", que dice Virgilio. Callaron como muertos. ¿Qué podían decir? ¿Sí? ¿No? No podían decir nada. Jesús "agarró al hidrópico", dice el evangelio, es decir, lo sujetó; y lo curó. Habrá sido de ver el espectáculo del enorme vientre y el enorme cuerpo desinflándose a toda prisa. "Y lo mandó a su casa"; para que la comida pudiera continuar, probablemente. "Y respondiendo a ellos", otra vez —a sus ocultos pensamientos, porque ellos callaban—, dijo Jesús:

Martirologio Romano 25 de septiembre

  

SAN FERMÍN,
Obispo y Mártir

† decapitado hacia el año 287


Ya es hora de despertarnos.
(1 Tesalonicences 5, 8)


  • En el castillo de Emaús, el triunfo de san Cleofás, que fue discípulo de Cristo, y de quien es tradición que, en la misma casa donde había dispuesto la mesa al Señor, fue por la confesión del mismo asesinado a manos de los Judíos, y con gloriosa memoria sepultado.
  • En Amiens de Francia, san Fermín, Obispo, el cual, en la persecución de Diocleciano, de orden del Presidente Ricciovaro, al cabo de varios tormentos, cortada la cabeza, alcanzó el martirio.
  • El mismo día, en la vía Claudia, san Herculano, soldado y Márlir, el cual, en el imperio de Antonino, convertido a Cristo por los milagros acaecidos en el martirio de san Alejandro Obispo, después de muchos tormentos, fue por la confesión de la fe pasado a cuchillo.
  • En Damasco, los santos Mártires Paulo y Tatta, su mujer, con sus hijos Sabiniano, Máximo, Rufo y Eugenio; los cuales, acusados de ser Cristianos, fueron atormentados con azotes y otros suplicios, y en medio de los tormentos entregaron sus almas a Dios.
  • En Asia, el suplicio de los santos Bardomiano, Eucarpo y otros veintiséis Mártires.
  • En Lyon de Francia, el tránsito de san Lupo, que de Anacoreta fue consagrado Obispo.
  • En Auxerre, san Anacario, Obispa y Confesor.
  • En Blois de Francia, san Solemnio, Obispo de Chartres, esclarecido en milagros.
  • En el mismo día, san Principio, que fue Obispo de Soissons, y hermano de san Remigio Obispo.
  • En Roma, el nacimiento de san Vicente María Strambi, Obispo de Macerata y de Tolentino, religioso de la Congregación de la Cruz y Pasión de Jesús, preclaro por el celo pastoral; al cual el Papa Pío XII puso entre los Santos.
  • En Anagni, las santas Vírgenes Aurelia y Neomisia.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.





SAN FERMÍN
Obispo y Mártir


San Fermín se asoció a los trabajos de San Honesto de Nimes, apóstol de Navarra. Una vez consagrado obispo, predicó el Evangelio en Albi, en Agen, después en Auvernia, en Anjou, en Beauvais, y por último en Amiens, donde estableció su sede. Mucho hubo de sufrir por la fe y, después de crueles torturas, fue decapitado, alrededor del año 287 aproximadamente, por orden del prefecto Rictio Varo. Uno de los sucesores de San Fermín, llamado el Confesor, hizo edificar una iglesia sobre su tumba en San Acheul.

sábado, 24 de septiembre de 2022

Dom Gueranger: Nuestra Señora de la Merced

 






"Año Litúrgico"
Dom Própero Gueranger


NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED


FORTALEZA Y SUAVIDAD.

Se termina septiembre con la lectura del libro de Judit y el de Ester en el Oficio del Tiempo. Dos libertadoras gloriosas, que fueron figura de María; el nacimiento de María ilumina este mes con un resplandor tan claro, que, sin esperar más, el mundo siente ya su ayuda.

Adonaí, Señor, tú eres grande; te admiramos, oh Dios, a ti, que pones la salvación en manos de la mujer; de este modo abre la Iglesia la historia de la heroína que salvó a Betulia con la espada, mientras la sobrina de Mardoqueo tan sólo empleó, para librar de la muerte a su pueblo, halagos y peticiones. Dulzura en una, valentía en otra, y en las dos belleza; pero la Reina que se escogió el Rey de reyes, lo eclipsa todo con su perfección sin igual; ahora bien, la presente fiesta es un monumento del poder que despliega para poner también ella en libertad a los suyos.

LA ESCLAVITUD. 

La Media Luna no se extendía ya más. Rechazada en España, contenida en Oriente por el reino latino de Jerusalén, se la vio a lo largo del siglo XII hacer más que nunca esclavos entre los piratas, ya que no podía tenerlos conquistando nuevas regiones. Menos molestada por los cruzados de entonces, el África sarracena cruzó el mar para sostener el mercado musulmán. Se estremece el alma al pensar en tantísimos desgraciados de toda clase, sexo y edad, arrebatados de las costas de los  países cristianos o apresados mar adentro y rápidamente repartidos entre el harén y la mazmorra. Con todo, hubo allí, en el secreto espantoso de prisiones sin historia, admirables heroísmos con que se honró tanto a Dios como en las luchas de los mártires antiguos que con razón llenan el mundo con su fama; después de doce siglos, bajo de la mirada de los Ángeles, allí encontró María ocasión de abrir horizontes, en los dominios de la caridad, a aquellos cristianos libres que, dedicándose a salvar a sus hermanos, quisiesen dar ellos también pruebas de un heroísmo desconocido hasta entonces. ¿Y no está aquí harto bien justificada, la razón que permite el mal pasajero en este mundo? El cielo que tiene que ser eterno, sin el mal no seria tan bello.

Cuando en 1696, Inocencio XII extendió la fiesta de hoy a la Iglesia universal, no hizo más que ofrecer al mundo agradecido el medio de hacer una declaración tan universal como lo era el beneficio.

LAS ORDENES REDENTORAS. 

En su origen, la Orden de la Merced, fundada, si así se puede decir, en pleno campo de batalla contra los Moros, contó más caballeros que clérigos; cosa que no ocurría en la Orden de la Santísima Trinidad, que la precedió veinte años. Se la llamó la Orden real, militar y religiosa de Nuestra Señora de la Merced para la redención de cautivos. Sus clérigos se dedicaban de modo más especial al cumplimiento del Oficio del coro en las encomiendas; los caballeros vigilaban las costas y desempeñaban la comisión peligrosa de rescatar a los prisioneros cristianos. San Pedro Nolasco fue el primer Comendador o gran Maestre de la Orden; al hallarse sus preciosos restos, se encontró al santo todavía armado de la coraza y de la espada.

Leamos las líneas siguientes, en las que la Iglesia nos da hoy su pensamiento, recordando
hechos ya conocidos.

Cuando el yugo sarraceno pesaba con todo su peso sobre la mayor parte de España y la más rica, y eran innumerables los desgraciados creyentes que en una espantosa esclavitud estaban expuestos al peligro inminente de renegar de la fe y de olvidar su salvación eterna, la bienaventurada Reina de los cielos, acudiendo con bondad a tantos males, demostró su gran caridad para rescatar a los suyos. Se apareció a San Pedro Nolasco, cuya piedad corría parejas con su fortuna, el cual, meditando en la presencia de Dios, pensaba sin cesar en el medio de socorrer a tantos desgraciados cristianos prisioneros de los moros; dulce y propicia, la bienaventurada Virgen se dignó decir que para Ella y para su único Hijo sería muy agradable, el que se fundase en su honor una Orden religiosa a la que incumbiese la tarea de libertar a los cautivos de la tiranía de los Turcos. Animado con esta visión del cielo, es imposible expresar en qué ardor de caridad se abrasaba el varón de Dios; no tuvo más que un pensamiento en su corazón: entregarse él, y la Orden que debía fundar, a la práctica de esta altísima caridad que consiste en entregar su vida por sus amigos y por su prójimo.

Pues bien, la misma noche, la Santísima Virgen se aparecía al bienaventurado Raimundo de Peñafort y al rey Jaime I de Aragón, haciéndoles saber igualmente su deseo respecto a los dichos religiosos y rogándoles se ocupasen en una obra de tal importancia. Pedro, pues, acudió rápidamente y se puso a los pies de Raimundo, que era su confesor, para referirle todo; se encontró con que estaba instruido de lo alto, y se sometió humildemente a su dirección. El rey Jaime llegó entonces, favorecido también de las revelaciones de la bienaventurada Virgen y resuelto a llevarlas adelante. Por lo cual, después de tratarlo entre ellos, de común acuerdo tomaron a su cuenta el instituir en honor de la Virgen Madre la Orden que se llamaría de Santa María de la Merced para la Redención de cautivos.

El diez de agosto, pues, del año del Señor 1218, el rey Jaime llevó al cabo el proyecto anteriormente madurado por estos santos personajes; los nuevos religiosos se obligaban, por un cuarto voto, a quedar en rehenes bajo del poder de los paganos, si era ello necesario para la liberación de los cristianos. El rey les concedió llevar en el pecho sus propias armas; tuvo empeño en conseguir de Gregorio IX la confirmación de un instituto religioso que practicaba una caridad tan eminente con el prójimo. Pero el mismo Dios, por medio de la Virgen Madre, dio también tales acrecentamientos a la obra que fue pronto felizmente conocida en todo el mundo; contó multitud de sujetos notables en santidad, piedad, caridad, recogiendo las limosnas de los fieles de Jesucristo y empleándolas en el rescate del prójimo, entregándose más de una vez a sí mismos para la liberación de muchísimos. Convenía que por tal institución y por tantos beneficios se diesen a Dios dignas acciones de gracias y también a la Virgen Madre; y por eso, la Sede Apostólica, después de otros mil privilegios con que había colmado a esta Orden, dispuso la celebración de esta fiesta particular y de su Oficio.


NUESTRA SEÑORA LIBERTADORA.

¡Sé, bendita, oh tú, gloria de tu pueblo y alegría nuestra! El día de tu Asunción gloriosa subiste por nosotros a tomar posesión de tu título de Reina; los anales del linaje humano están llenos de tus intervenciones misericordiosas. Por millones se cuentan los que dejaron caer sus grillos gracias a tu protección, y los cautivos que sacaste del infierno sarraceno, vestíbulo del de Satanás. Ha bastado siempre tu sonrisa para disipar las nubes, para secar las lágrimas de este mundo, que saltaba de gozo al recordar hace poco tu nacimiento. ¡Cuántos dolores hay todavía hoy en el mundo! ¡Tú misma quisiste saborearlos durante tu vida mortal en el cáliz del sufrimiento! para algunos, dolores fecundos, dolores santificadores; pero ¡qué lástima!, dolores estériles y perniciosos también en los desgraciados amargados por la injusticia social, para quienes la esclavitud de la fábrica, las mil formas de explotación del débil por el fuerte, pronto se echa de ver que son peor que la esclavitud de Argel o de Túnez. 

Tú sola, oh María, puedes desenredar esas cadenas tan enmarañadas con que el príncipe del mundo irónicamente tiene apresada a una sociedad que él extravió en nombre de las grandes palabras de igualdad y de libertad. Dígnate intervenir y prueba que eres Reina. El mundo entero, todo el género humano te dice como Mardoqueo a la que había criado: Habla al Rey por nosotros y líbranos de la muerte.





Sea todo a la mayor gloria de Dios.

Martirologio Romano 24 de septiembre

  

NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED


Lleguémonos confiadamente al trono de la gracia:
a fin de alcanzar misericordia, y hallar gracia 
para ser socorridos en tiempo oportuno.
(Hebreos 4, 16)

  • La festividad de la bienaventurada Virgen María llamada de la Merced, que con este nombre instituyó la Orden de Redención de Cautivos. Su aparición se menciona el 10 de Agosto.
  • En Brescia, el tránsito de san Anatalón, Obispo, que fue discípulo del Apóstol san Bernabé, en cuyo lugar fue nombrado Obispo de la Iglesia de Milán.
  • En Pannonia, san Gerardo, Obispo de la sede Morisena y Mártir, llamado Apóstol de los Húngaros, patricio Veneciano; el cual, al dirigirse de la ciudad de Szanad a Alba Real, fue acometido por los infieles, que junto al río Danubio le cubrieron de piedras y le atravesaron con una lanza, y así fue el primero que ilustró su patria con tan noble martirio.
  • En Autún, el triunfo de los santos Mártires Andoquio, Presbítero,Tirso, Diácono, y Félix; los cuales enviados por san Policarpo, Obispo de Esmirna, del Oriente, a evangelizar la Galia, fueron allí durísimamente azotados, y colgados por espacio de un día entero con las manos atrás y echados en el fuego donde no se quemaron; finalmente, les quebraron con palos las cervices, y así, Mártires, fueron gloriosísimamente coronados.
  • En Egipto, el triunfo de los santos Pafnucio y Compañeros, Mártires. Aquél, viviendo en la soledad y oyendo que muchos Cristianos eran retenidos en las cárceles, movido del espíritu de Dios, se presentó espontáneamente al Prefecto, y profesó libremente la religión Cristiana; éste primeramente le cargó de cadenas de hierro y le atormentó por largo tiempo en el potro; luego le envió con otros muchísimos a Diocleciano, por cuya orden fue Pafnucio clavado en una palma y los demás pasados a cuchillo.
  • En Calcedonia, cuarenta y nueve santos Mártires, los cuales, después del martirio de santa Eufemia, fueron por el Emperador Diocleciano condenados a las fieras, y no recibiendo milagrosamente daño de ellas, finalmente degollados subieron al cielo.
  • En Auvernia de Francia, la feliz muerte de san Rústico, Obispo y Confesor.
  • En Flay, territorio de Beauvais, san Geremaro, Presbítero y Abad.
  • En Sanseverino del Piceno, el tránsito de san Pacífico, Sacerdote de la Orden de Menores y Confesor, varón de eximia paciencia y esclarecido por su amor a la soledad, a quien el Papa Gregorio XVI puso en el catálogo de los Santos.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.





NUESTRA SEÑORA
DE LA MERCED


En el tiempo en que los sarracenos oprimían a España y llevaban en esclavitud a gran número de cristianos, la Madre de Dios, compadecida de sus males y peligros, apareció durante la misma noche a San Pedro Nolasco, a San Raimundo de Peñafort, y a Jaime, rey de Aragón, conjurándolos a establecer una Orden religiosa para la redención de los cautivos. Ésta fue la Orden de la Merced, o de la Redención, fundada en Barcelona en 1223, y que prestó inmensos servicios a la Iglesia y a la sociedad. Para agradecer a la Santísima Virgen, la Iglesia estableció esta fiesta.

viernes, 23 de septiembre de 2022

Martirologio Romano 23 de septiembre

   

SAN LINO,
Papa y Mártir

n. Toscana, Italia; † martirizado hacia el año 78 en Roma




Los enemigos del hombre
serán las personas de su misma casa.
(Mateo 10, 36)



  • En Roma, san Lino, Papa y Mártir, el primero que después de san Pedro Apóstol gobernó la Iglesia Romana, y coronado del martirio, fue sepultado en el Vaticano junto al mismo Apóstol.
  • En Iconio de Licaonia, santa Tecla, Virgen y Mártir, que convertida a la fe por san Pablo Apóstol, en el imperio de Nerón, venció con la confesión de Cristo el fuego y las fieras; y después de muchísimos combates, superados para enseñanza de muchos, pasó a Seleucia, y allí descansó en paz. Los santos Padres la celebran con grandísimas alabanzas.
  • En España, las santas mujeres Xantipa y Polixena, que fueron discípulas de los Apóstoles.
  • En África, los santos Mártires Andrés, Juan, Pedro y Antonio.
  • En Ancona, san Constancio, Mansionario de aquella Iglesia, ilustre por el don de milagros.
  • En Campania, la Conmemoración de san Sosio, Diácono de Misena, de cuya cabeza, viendo el santo Obispo Jenaro levantarse una llama de fuego, mientras leía el Evangelio de la Iglesia, le pronosticó que había de ser Mártir; y no muchos días después, cuando el mismo Sosio contaba treinta años de edad, cortada la cabeza, juntamente con el mismo santo Obispo recibió el martirio.
  • En Scicy, territorio de Coutances, en Francia, san Paterno, Obispo de Avranches y Confesor, cuyo tránsito se conmemora el 16 de Abril.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN LINO, 
Papa y Mártir


San Lino, sucesor inmediato de San Pedro, tenía una fe tan viva que echaba a los demonios y resucitaba a los muertos. Expidió un decreto ordenando que las mujeres llevasen velo en la iglesia. Su constancia en la fe le valió el título de mártir. Murió hacia el año 78.

jueves, 22 de septiembre de 2022

Martirologio Romano 22 de septiembre

  

SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA,
Obispo y Confesor

n. 1488 en Fuenllana (Ciudad Real), España;
† 9 de septiembre de 1555 en Valencia, España



Sed misericordiosos,
como vuestro Padre es misericordioso.
(Lucas 6, 36)


  • Santo Tomás de Villanueva, de la Orden de los Ermitaños de san Agustín, Obispo de Valencia y Confesor, cuyo tránsito se conmemora a 8 de este mes.
  • En Sión de Francia, en el lugar de Acauno, el triunfo de los santos Mártires Tebeos, Mauricio, Exuperio, Cándido, Víctor, Inocencio y Vidal, con sus Compañeros de la misma legión; los cuales, de orden de Maximiano muertos por Cristo, ilustraron el mundo con su glorioso martirio.
  • En Roma, el suplicio de las santas Vírgenes y Mártires Digna y Emérita, en tiempo de Valeriano y Galieno; sus reliquias se conservan en 1a iglesia de san Marcelo.
  • En Ratisbona de Baviera, san Enmeramo, Obispo y Mártir, el cual, para librar a otros, arrostró con paciencia una muerte cruelísima por la causa de Cristo.
  • En una aldea de Chartrain, san Jonás, Presbítero y Mártir, el cual, habiendo ido con san Dionisio a Francia, fue allí azotado, de orden del Prefecto Juliano, y luego pasado a cuchillo consumó el martirio.
  • En Antinópolis de Egipto, santa Iráides, Virgen Alejandrina, y sus Compañeros Mártires; la cual, habiendo ido por agua a una fuente inmediata, y divisando una nave cargada de Confesores de Cristo, dejando el cántaro, se juntó inmediatamente a ellos, y, conducida con los mismos a la ciudad, después de muchos tormentos, fue decapitada la primera; luego los Presbíteros, Diáconos, Vírgenes y todos los otros acabaron con el mismo género de muerte.
  • En Roma, san Félix IV, Papa, que trabajó muchísimo por la fe católica.
  • En la ciudad Meldense, san Santino, Obispo, discípulo de san Dionisio Areopagita, que le consagró Obispo de aquella ciudad; y fue el primero que predicó allí el Evangelio.
  • En territorio de Coutances, en Francia, san Lautón, Obispo.
  • En el monte Glonna, junto al río Loire en Francia, san Florencio, Presbítero.
  • En la ciudad de Levroux, territorio de Bourges, san Silvano, Confesor.
  • En Laón de Francia, santa Salaberga, Abadesa.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA, 
Obispo y Confesor


Santo Tomás de Villanueva fue obligado a dejar la Orden de San Agustín para ocupar la sede arzobispal de Valencia, en España. Mostró en este cargo un celo infatigable por la conversión de los pecadores y una tierna caridad por los desvalidos. Instruido por Dios acerca de la hora de su muerte, enseguida hizo distribuir entre los pobres su dinero, sus muebles y hasta su lecho, rogando a quien se lo regaló se lo prestase hasta después de su muerte. Se durmió en el Señor en el año 1555.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Dom Gueranger: San Mateo, Apóstol y Evangelista

 





"Año Litúrgico"
Dom Própero Gueranger



SAN MATEO, 
APÓSTOL Y EVANGELISTA


LA LLAMADA DEL SEÑOR

Nos dice San Ambrosio, que "la vocación del publicano a quien Jesús llama e invita a seguirle, es todo un misterio". La escena de la vocación de algunos de los Apóstoles la vimos descrita en su fiesta respectiva. Hoy vemos a Jesús que llama a un publicano, uno de esos hombres odiados por el pueblo porque tenia por oficio el de recaudar, en provecho de Herodes Antipas, los impuestos diversos que percibía la aduana, la administración o el portazgo. San Ambrosio nos le presenta "duro y avaro y aprovechándose del salario de los mercenarios, del trabajo y del peligro de los marineros"; tal vez se muestre demasiado severo con San Mateo y le atribuya los vicios de sus colegas. Sea de ello lo que quiera, Jesús pasó cerca de su mesa de recaudador en Cafarnaúm y, después de observarle atentamente, le dijo sin más: "Sigúeme."

LA RESPUESTA DE SAN MATEO

En esta palabra había autoridad y cariño; Mateo tenía un alma recta; e iluminada por Dios, lo dejó todo, cedió a otro su oficio y siguió a Jesús. Desde entonces mereció con razón ser llamado Mateo: el donado; pero ¡cuánto mayor era el don que Dios le hacía que el que Mateo hacía a Dios! El Maestro vino a escoger lo que en el mundo había de más bajo, lo más despreciado en el orden social para convertirlo en príncipe de su pueblo y elevarlo a la dignidad más alta que existe en la tierra después de la dignidad de la Maternidad divina: la dignidad de Apóstol.

EL AGRADECIMIENTO

Mateo quiso también festejar su vocación con una gran comida y convidó no sólo al Señor y a los discípulos, sino a todos sus amigos, publícanos como él. Muchos de éstos acudieron -al banquete. Jesús se prestó con gusto a una reunión que le permitía proseguir su predicación sobre el pecado y el poder que tenía de perdonarle. Para la justicia desdeñosa y sin entrañas de los fariseos, que trataban de "pecadores" a todos los que no vivían como ellos, aquello fué un gran escándalo: no pudieron disimular su asombro y su reprobación.

LA RESPUESTA DE JESÚS

El Señor respondió con la sencillez y bondad que procura consolar a los que son mal juzgados e ilustrar a la vez a los que se han mostrado demasiado severos: "No son los sanos los que necesitan del médico, sino los enfermos: no vine a llamar a los justos sino a los pecadores."

De modo que el Señor es médico, médico de los cuerpos y sobre todo médico de las almas. Si los que se sienten enfermos, voluntariamente recurren a él: ¿quién puede reprochárselo? El médico se ofrece a aquellos para quienes vino; ¿qué cosa más natural? Jesús vino a este mundo a curar y dar vida, a curar a los que tienen conciencia de que necesitan curación. Los que  están sanos o, al menos, lo creen, no necesita de médico: el Señor no vino para ellos. Los que se creen justos no necesitan de sus misericordias; él se debe a los pecadores, a quienes vino a invitar a hacer penitencia. ¡Ay de los que por sí solos se bastan!

EL APÓSTOL 

Mateo siguió, pues, a su Maestro y durante tres años permaneció en su intimidad, atento a sus enseñanzas, testigo de sus milagros y testigo sobre todo de su resurrección. Después de Pentecostés, como los demás Apóstoles, salió a evangelizar el mundo. San Ambrosio y San Paulino de Nola hablan de su predicación en Persia. Murió en Etiopía, de donde su cuerpo fué llevado a Salerno; la iglesia catedral de esta ciudad le está dedicada. Clemente de Alejandría dice que San Mateo era de grandísima austeridad de vida y la tradición cuenta que murió mártir por haber defendido los derechos de la virginidad que se ofrece a Dios.

EL EVANGELISTA 

La Iglesia le quedará siempre particularmente agradecida por haber sido el primero que puso por escrito, antes del año 70, las enseñanzas que oyó de boca del Salvador y que, después de la Ascensión, se propagaban de modo oral. 

Escribió en arameo para los judíos ya convertidos, pero también para los que no reconocieron en Jesucristo al Mesías prometido a sus padres. Por eso tuvo interés en demostrar que el Crucificado del Calvario era en realidad el heredero de las promesas hechas a David, el Mesías predicho por los Profetas, el que había venido a fundar el verdadero reino de Dios. Pero también se dirige a todos los cristianos, a nosotros mismos, que consideramos el Evangelio como "la buena nueva por excelencia, la única, hablando con todo rigor, que existe en el mundo, la que nos anuncia que el hombre, llamado primitivamente a la amistad y a la vida de Dios y luego caído de este primera grandeza, es de nuevo repuesto en ella por el Hijo de Dios".

LA HUMILDAD

¡Cuánto agradó tu humildad al Señor! A ella debes hoy el ser tan grande en el reino de los cielos; ella te hizo el confidente de la eterna Sabiduría encarnada. Esta Sabiduría del Padre, que se aparta de los prudentes y se revela a los pequeños, renovó a tu alma en su divina intimidad y la llenó del vino nuevo de su celestial doctrina. Comprendiste de modo tan pleno su amor, que te escogió para primer historiador de su vida terrestre y mortal. Por ti, el Hombre-Dios se daba a conocer al mundo. Magníficas enseñanzas las tuyas, dice la Iglesia en la Misa, donde ella recoge la herencia de la que no supo comprender al Maestro ni a los Profetas que le anunciaron.



PLEGARIA
Evangelista y mártir de la virginidad, vela por la porción escogida del Señor. Pero no olvides tampoco a ninguno de aquellos por cuyo medio nos enseñas que el Emmanue recibió el nombre de Salvador». Todos los rescatados te veneran y te rezan. Guíanos, por el camino que tenemos trazado gracias a ti en el admirable Sermón de la Montaña, a ese reino de los cielos, cuya mención repite continuamente tu pluma inspirada.





Sea todo a la mayor gloria de Dios.

Martirologio Romano 21 de septiembre

   

SAN MATEO,
Apóstol y Evangelista

Patrono de los contadores; banqueros; oficiales de aduana; asistentes financieros; corredores de bolsa; recaudadores de impuestos;
guardias de seguridad; fuerzas de seguridad.


Jesús vio a un hombre sentado en el banco de los impuestos,
llamado Mateo, y le dijo: Sígueme; y él, levantándose, lo siguió.
(Mateo 9, 9)



  • En Etiopía, el triunfo de san Mateo, Apóstol y Evangelista, el cual, predicando en aquella región, padeció el martirio. Su Evangelio, escrito en hebreo, fue hallado, por revelación suya, junto con el cuerpo de san Bernabé Apóstol, en tiempo del Emperador Zenón.
  • En tierra de Saar, san Jonás, Profeta, que está sepultado en Geth.
  • En Etiopía, santa Ingenia, Virgen, que bautizada por el Apóstol san Mateo y consagrada a Dios, descansó con santo fin.
  • En Roma, san Pánfilo, Mártir.
  • El mismo día, en la vía Claudia, a veinte millas de la ciudad, el martirio de san Alejandro, Obispo, que en el imperio de Antonino superó por la fe de Cristo prisiones, golpes, el ecúleo, las teas encendidas, las uñas aceradas, las fieras y las llamas de un horno, y finalmente degollado, consiguió la vida bienaventurada. Más tarde san Dámaso Papa trasladó a Roma su cuerpo el 26 de Noviembre.
  • En Chipre, san Isacio, Obispo y Mártir.
  • En Fenicia, san Eusebio, Mártir, el cual, presentándose de su voluntad al Prefecto, y denunciándose como Cristiano, fue por él con muchos suplicios atormentado, y por último degollado.
  • En Chipre, san Melecio, Obispo y Confesor.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN MATEO, 
Apóstol y Evangelista


San Mateo, “Leví, el publicano”, dejó, al llamarlo Jesucristo, sus bienes reunidos percibiendo impuestos. Después de la Ascensión, escribió primero su Evangelio a pedido de los hebreos convertidos; fuese después a predicar a Egipto y de allí pasó a Etiopía, donde resucitó a la hija del rey. La hija mayor del rey, Ifigenia, oyó del Apóstol el elogio de la virginidad y se obligó con voto de perpetua castidad ella y otras doscientas jóvenes. Hirtaco, usurpador del reino, quiso casarse con ella, pero San Mateo la animó a perseverar en su voto. El bárbaro rey envió soldados que masacraron al santo Apóstol al pie del altar.

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