SAN LADISLAO,
Rey de Hungría y Confesor
y el Dios de la paz y del amor estará con vosotros.
(2 Corintios 13, 11)
- En Galacia, san Crescente, que fue discípulo de san Pablo Apóstol. Pasando a las Galias, con la palabra de la predicación convirtió a muchos a la fe de Cristo; pero regresando a la ciudad de donde era especialmente Obispo, y habiendo hasta el fin de la vida confirmado a los Calatas en el servicio de Dios, finalmente en tiempo de Trajano consumó el martirio.
- En Córdoba de España, los santos Mártires Zoilo y otros diecinueve.
- En Cesárea de Palestina, san Anecto, Mártir, el cual, en la persecución de Diocleciano, y siendo Presidente Urbano, por haber exhortado a otros al martirio y derribado con su oración los ídolos, fue mandado azotar por diez soldados, y por último, cortados los pies y las manos, y decapitado, recibió la corona del martirio.
- En Constantinopla, san Sansón, Presbítero, hospedador de pobres.
- En Castro-Chinón de Francia, san Juan, Presbítero y Confesor.
- En Varadín de Hungría, san Ladislao, Rey, que hasta hoy resplandece con estupendos milagros.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.
SAN LADISLAO,
Rey de Hungría y Confesor
Ladislao, primer rey de Hungría, unía a sus cualidades de héroe las virtudes de un santo. Fue padre para su pueblo, sostén para la Iglesia, y protector para los desventurados. Consagraba todo su tiempo a los deberes de su cargo y a los ejercicios de piedad. Su reputación de sabiduría y de valentía hizo que se le encomendase el mando de la gran cruzada contra los sarracenos. En momentos en que se preparaba para ir a libertar la Tierra Santa, lo llamó Dios a la celestial Jerusalén, en el año 1095.








