SAN ENRIQUE,
Emperador y Confesor
n. 6 de mayo de 972 en Albach (Baviera), Alemania;
† 13 de julio de 1024 en Sajonia
Patrono de personas estériles; matrimonios sin hijos; discapacitados y minusválidos; duques; reyes; personas rechazadas en órdenes religiosas.
tendréis parte también en la consolación.
(2 Corintios 1, 7)
- En Franconia, Alemania, San Enrique, Emperador de Romanos y Confesor, que, según la tradición, de acuerdo con su esposa Cunegunda puso gran empeño en reformar la vida de la Iglesia y en propagar la fe en Cristo por toda Europa, donde, movido por un celo misionero, instituyó numerosas sedes episcopales y fundó monasterios.
- En Lyon de Francia, el tránsito de san Buenaventura, Cardenal y Obispo de Albano, Confesor y Doctor de la Iglesia, de la Orden de Menores, en doctrina y santidad de vida celebérrimo. Su fiesta se celebra el día de ayer.
- En Pavía, san Félix, Obispo y Mártir.
- En el Puerto Romano, el triunfo de los santos Mártires Eutropio y Zósima y Bonosa, hermanas.
- En Cartago, san Catulino, Diácono, cuyas alabanzas celebró san Agustín en un sermón al pueblo; y los santos Jenaro, Florencio, Julia y Justa, Mártires, que fueron sepultados en la Basílica de Fausto.
- En Alejandría, los santos Mártires Felipe, Zenón, Narseo y diez niños.
- En la isla de Ténedos, san Abudemio, Mártir, que padeció en tiempo de Diocleciano.
- En Sebaste de Armenia, san Antíoco, médico, que, por orden del Presidente Adriano, fue decapitado; y saliendo de la herida leche en vez de sangre, convirtió a Cristo al verdugo, por nombre Ciriaco, y fue también martirizado.
- En Nísibe de Mesopotamia, el triunfo de Santiago, Obispo de aquella ciudad, varón santísimo, esclarecido en milagros y doctrina. En la persecución de Galerio Maximiano fue uno de los Confesores que en el Concilio de Nicea condenaron la impiedad de Arrio, oponiéndole la palabra Homo-úsion. Por sus oraciones y las del santo Obispo Alejandro, el mismo Arrio recibió, en Constantinopla el castigo que merecía su iniquidad, echando fuera las entrañas.
- En Nápoles de Campania, san Atanasio, Obispo de aquella ciudad, el cual, de parte del impío Sergio, sobrino suyo, padeció mucho fue depuesto de su silla, y al cabo, consumido de trabajos, pasó al Señor en Véroli de los Hérnicos, reinando Carlos el Calvo.
- En Campo Salentino de la Apulia, San Pompilio María Pirroti, Confesor, de la Orden de Clérigos Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, insigne por la vida apostólica, a quien el Papa Pío XI puso en el número de los Santos.
- En Palermo, la Invención del cuerpo de santa Rosalía, Virgen Palermitana. que, hallado milagrosamente en tiempo del Sumo Pontífice Urbano VIII, libertó la Sicilia de la peste el año del Jubileo.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.
SAN ENRIQUE,
Emperador y Confesor
San Enrique, llamado el Piadoso, duque de Baviera y después emperador de Alemania, nada emprendía sin antes haber consultado y orado a Dios. En ciertas ocasiones vio a los ángeles y a los santos mártires, sus protectores, combatir a su favor al frente de sus ejércitos. Conservó su virginidad, de común acuerdo con su esposa Santa Cunegunda. Restableció a Benedicto VII en el trono de San Pedro y por todas partes dejó ilustres monumentos de su piedad y religión. Célebre por sus milagros y sus virtudes, dejó la corona para ir a recibir otra más preciosa en el cielo, en 1024.



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