SAN ROQUE,
Confesor
n. 1295 en Montpellier, Francia;
† 1327 en Montpellier, Francia
Patrono de los perros; cirujanos; personas falsamente acusadas; inválidos; solteros. Protector contra las epidemias y plagas; cólera; problemas y enfermedades de la piel; problemas de la rodilla.
Se armará nación contra nación,
Se armará nación contra nación,
y un reino contra otro reino;
y habrá pestes, y hambres,
y terremotos en varios lugares.
(Mateo 24, 7)
- San Joaquín, padre de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, de cuyo tránsito se hace mención el día 20 de Marzo.
- En Roma, san Tito, Diácono, el cual, por distribuir dinero entre los pobres, cuando la ciudad se hallaba ocupada por los Godos, fue muerto de orden del bárbaro Tribuno.
- En Nicea de Bitinia, san Diomedes, médico, que, en la persecución del Emperador Diocleciano, por la fe de Cristo, pasado a cuchillo consumó el martirio.
- En Palestina, treinta y tres santos Mártires.
- En Ferentino de los Hérnicos, san Ambrosio, Centurión, que, en la persecución de Diocleciano, atormentado de varias maneras, y, últimamente, habiendo pasado ileso por el fuego, sumergido en el agua, llegó al refrigerio.
- En Milán, el tránsito de san Simpliciano, Obispo, célebre por testimonio de los santos Ambrosio y Agustín.
- En Auxerre, san Eleuterio, Obispo,
- En Nicomedia, san Arsacio, Confesor, el cual, en tiempo del perseguidor Licinio, abandonando la milicia, pasó la vida en un yermo, y fue tan esclarecido en virtudes, que se lee lanzó los demonios y mató un gran dragón con sus oraciones; finalmente, profetizando la futura ruina de la ciudad, puesto en oración, entregó su espíritu a Dios.
- En Montpeller de la Galia Narbonense, el tránsito de san Roque, Confesor, que, con la señal de la cruz, libró de la peste muchas ciudades de Italia. Su cuerpo fue después trasladado a Venecia, y honoríficamente colocado en una Iglesia dedicada a su nombre.
- En Roma, santa Serena, que fue, algún tiempo, mujer de Diocleciano Augusto.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.
SAN ROQUE,
Confesor Laico
San Roque, después de la muerte de sus padres, que eran los señores de Montpellier, vendió sus bienes y distribuyó su precio entre los pobres. Habiéndose declarado una peste en Italia, fue a este país para consagrarse a las víctimas del terrible flagelo. A un gran número curó con la señal de la cruz. Dios recompensó su abnegación curándolo a él mismo, por intermedio de un ángel, de una herida que había recibido. Cuando cayó enfermo en un bosque, todos los días recibió un pan que le traía un perro de un gentilhombre. De vuelta a Montpellier, fue tomado por espía y encarcelado. Permaneció así cinco años y murió en la cárcel a mediados del siglo XIV.









