viernes, 27 de febrero de 2026

IN MEMORIAM

   




MONSEÑOR MICHEL-LOUIS GUÉRARD DES LAURIERS, O.P.

 (25 DE OCTUBRE 1898 – 27 FEBRERO DE 1988) 


R.I.P


“Misereor super turbam”... “Misereor super sacrificium”... “Tengo compasión de esta muchedumbre, tengo compasión del sacrificio”. Estas palabras constituyen el epitafio de la tumba de Mons. Guérard des Lauriers O.P., defensor de la Santa Misa, de la “Oblatio munda”.





1988 - 2018: Mons. Michel-Louis Guérard des Lauriers O.P., In memoriam, 
30º aniversario de su fallecimiento


Padre Francesco Ricossa

Tu es sacerdos in æternum… El Sacerdote participa del Sacerdocio de Cristo, el cual permanece eternamente. Si nuestro sacerdocio permanece incluso en la eternidad, los pontífices y sacerdotes pasan ellos también de este mundo a la Vida eterna. El tiempo sobre esta tierra pasa y entonces poco a poco se extingue aquella primera generación de sacerdotes que conocieron la Iglesia en estado de orden, con toda su belleza, y que vivieron luego dolorosamente los terribles años de la crisis conciliar, decidiendo valerosamente permanecer fieles al Santo Sacrificio de la Misa que era desterrado y prohibido en todas las iglesias del mundo cristiano. Cuan tristes, pero al mismo tiempo dulces, son los recuerdos de estos sacerdotes que nos precedieron (y algunos, gracias a Dios, todavía nos acompañan: ¡ad multos annos!) y gracias a los cuales la Fe, el Sacrificio, los Sacramentos, han permanecido vivos entre nosotros. Este año nuestro Instituto conmemora los treinta años (¡ya!) de la muerte de uno de ellos, Mons. Michel-Louis Guérard des Lauriers, obispo católico y religioso dominico. Me permito compartir con ustedes un recuerdo personal.  Lo conocí en el seminario de Écône, donde enseñaba, el 8 de diciembre de 1974; pero cuando luego entré en dicho seminario, en octubre de 1977, el Padre Guérard, que había predicado el retiro de reingreso, acababa de ser alejado ‒para siempre‒ de Écône. Desde entonces, en el seminario fundado por Mons. Lefebvre, se hablaba con temor (temor de ser expulsados del seminario, temor de no poder recibir la ordenación sacerdotal) de “guérardianos” y “barbaristas”, los terribles “sedevacantistas” que seguían las tesis del Padre Guérard des Lauriers los unos, del Padre Barbara los otros… 

Las contradicciones sin solución llevarían a cuatro jóvenes sacerdotes italianos a dejar la Fraternidad San Pío X y a fundar, en Turín, el Instituto Mater Boni Consilii: era el 18 de diciembre de 1985. Sabíamos que la explicación de la crisis abierta por el Vaticano II que nos había dado la Fraternidad, y en la cual habíamos creído hasta entonces, no resistía la prueba de los hechos y no podía conciliarse con la doctrina de la Fe; pero ¿cuál otra explicación buscar? Esto, en efecto, no era para nada claro. He tenido ocasión de decirlo varias veces: nuestro Instituto nació en Turín en diciembre de 1985, pero no fue sino el 24 de septiembre de 1986, en Raveau, que encontró su verdadero camino. Dos de nosotros, en nombre de los demás, se trasladaron en efecto a Raveau, cerca de Nevers, donde vivía Mons. Guérard des Lauriers. Partimos el 22 de septiembre, llegando a Raveau el 24, fiesta de Nuestra Señora de la Merced. Allí celebré la Misa, y para mi gran sorpresa y emoción, fue Mons. Guérard mismo quien me ayudó en Misa. Volvimos a partir al día siguiente para Chémere-le-Roi, donde se encontraba el Padre de Blignières, que había dejado al Padre Guérard a causa de su consagración episcopal. El 29 de septiembre (luego de una estadía en París) regresábamos a Raveau: Mons. Guérard no creía que volvería a vernos, y fue con gran alegría que nos bendijo al día siguiente cuando salíamos para Nichelino. El camino estaba tomado, y este camino el Instituto nunca lo abandonó.

“Si alguien quiere ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. Tal es la condición para ser verdaderos discípulos de Jesucristo, que nos lleve ‒a Su imagen‒ al sacrificio por amor. Recorriendo la vida del Padre Guérard des Lauriers, los momentos destacados de su existencia terrena, vemos cómo él supo ser verdadero discípulo de Jesucristo renunciándose a sí mismo y llevando la cruz siguiendo al Maestro. La primera vez, en Roma, en 1926, respondiendo al llamado de la Verdad, que llamaba al joven Michel a dejar el mundo, su querida familia, la perspectiva de una brillante carrera científica, para abrazar la vida religiosa como hijo de Santo Domingo. El estudiante de veinte años de la Escuela Normal Superior dejaba todo para convertirse en un humilde y pobre novicio. La segunda vez, el Padre Guérard abrazó la cruz por la defensa del Sacrificio de la Misa: redacta, en 1969, el Breve Examen Crítico del Novus Ordo Missæ, lo que le valió el año siguiente ‒con el Rector Mons. Piolanti y otros profesores‒ ser alejado de la cátedra romana de la Pontificia Universidad Lateranense. Él, que, algunos años antes, había sido uno de los teólogos que sostuvieron al Papa Pío XII (del cual conmemoraremos también en 2018 los 60 años de la muerte) en su intención de completar los dogmas marianos con la definición de la Mediación y Corredención de María. No piensa en la carrera, en la reputación, en los honores, como por el contrario hicieran tantos otros, sino que abrazó la cruz testimoniando públicamente la fe en el Santo Sacrificio de la Misa. La tercera vez, cuando, en el otoño de 1977, fue despedido también por Mons. Lefebvre del seminario de Écône. Esta vez la cruz abrazada lo llevaba a rendir público testimonio en favor de la fe en la Iglesia y en el Papado, elaborando la tesis teológica llamada luego de Cassiciacum, por el nombre de los cuadernos que la publicaron por primera vez. En 1979, la Carta a los Amigos y Benefactores nº 16 publica una carta de Mons. Lefebvre a Juan Pablo II, en la cual el obispo de Écône proponía un vergonzoso acuerdo; la respuesta pública del Padre Guérard des Lauriers, Monseigneur, nous ne voulons pas de cette paix [Monseñor, no queremos esta paz], consuma la dolorosa fractura entre ambos. La cuarta vez, en 1981, cuando acepta el episcopado ‒más una carga que un honor‒ para que pudiesen continuar el sacerdocio católico y la Oblación pura. Los jóvenes sacerdotes que lo habían seguido hasta entonces lo abandonaron, mientras caían sobre él las “censuras canónicas” de los modernistas, que enunciaban, por una vez, una verdad: no puede haber comunión entre ellos y nosotros. Fue así que en 1986 el Instituto encontró a Mons. Guérard des Lauriers, quien nos acogió como un padre, y puso en el Instituto sus últimas humanas esperanzas. La última gran cruz abrazada, la última renuncia, fue sellada con la muerte, ocurrida en Cosne-sur-Loire el 27 de febrero de 1988. A pesar de su edad avanzada, Mons. Guérard des Lauriers no miraba con nostalgia al pasado, sino que volvía la mirada al futuro, siempre joven en Aquel “que alegra mi juventud”. Esperaba con ansias la compra de la nueva casa del Instituto (que sería la de Verrua) para encontrar a los jóvenes estudiantes de teología y 
vivir con nosotros, sin rechazar, según la expresión de San Martín, el trabajo. Y al mismo tiempo, estaba perfectamente dispuesto a dejarlo todo, hasta la vida, si tal era la voluntad del Señor.

Querido Monseñor, cómo quisiéramos tenerlo todavía con nosotros, poder tener cerca al Padre que Usted fue para quienes lo conocieron tan tarde y que habría sido ciertamente para los jóvenes que siguen sus pasos. Pero lo sabemos presente, guiados por la Fe que tiene por objeto lo que no se ve, y nos sentimos unidos a Usted en la comunión de los Santos. Mientras tanto, con este piadoso homenaje, recordamos a los católicos vuestra figura de religioso, de sacerdote, de teólogo y obispo católico, olvidada por muchos, ensuciada por otros, pero que nunca será olvidada por nosotros.








Sea todo a la mayor gloria de Dios.



Martirologio Romano 27 de febrero

   

SAN LEANDRO,
Obispo y Confesor

(fiestas de los días 24 al 28 de febrero se desplazan un día en año bisiesto)

n. hacia el año 534 en Cartagena, España;
† hacia el año 596 en Sevilla, España


Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón,
y con toda tu alma, y con toda tu mente.
(Mateo 22, 37)


  • En ísola del Abruzzo, san Gabriel de la Virgen Dolorosa, Clérigo de la Congregación llamada de la Cruz y Pasión del Señor, y Confesor; el cual, esclarecido con grandes méritos en el breve curso de su vida, y con milagros después de la muerte, fue puesto en el catálogo de los santos por el Papa Benedicto XV.
  • En Roma, el triunfo de los santos Mártires Alejandro, Abundio, Antígono y Fortunato.
  • En Alejandría, el suplicio de san Julián, Mártir, que, padeciendo de gota hasta el punto de no poder andar ni mantenerse en pie, fue presentado al Juez con dos criados suyos, que le llevaban en una silla; de éstos, el uno negó la fe; el otro, llamado Euno, perseveró con su amo en la confesión de Cristo. Ambos, Julián y Euno, puestos en sendos camellos, fueron paseados por toda la ciudad, cruelmente azotados, y por último, encendida una hoguera, quemados en medio del pueblo, que lo contemplaba.
  • En el mismo lugar, san Besa, soldado, el cual, como refrenase a los que insultaban a dichos Mártires, llevado al Juez y confesando constantemente la fe, fue decapitado.
  • En Sevilla de España, el tránsito de san Leandro, Obispo de la misma ciudad, hermano de los santos Isidoro Obispo y Florentina Virgen; el cual, con su predicación e industria, y con la ayuda del Rey Recaredo, convirtió a la nación Visigoda, de la impiedad Arriana a la fe católica.
  • En Constantinopla, los santos Confesores Basilio y Procopio, que en tiempo del Emperador León combatieron valerosamente por el culto de las sagradas Imágenes.
  • En Lyon de Francia, san Baldomero, Subdiácono, varón consagrado a Dios, cuyo sepulcro resplandece con frecuentes milagros.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN LEANDRO,
Obispo y Confesor

De ordinario se representa a San Leandro teniendo en la mano un corazón envuelto en llamas, símbolo de su amor por Dios. Nombrado obispo de Sevilla, comunicó a su rebaño los ardores celestiales que consumían su alma e ilustró a los arrianos con sus sabios escritos. Sus elocuentes predicaciones convirtieron a la fe a Recaredo, que fue el primer rey católico de España. Murió en el año 596.

jueves, 26 de febrero de 2026

Martirologio Romano 26 de febrero

      

SAN NÉSTOR,
Obispo y Mártir

† crucificado hacia el año 251


Si es preciso gloriarme de alguna cosa,
me gloriaré de aquéllas que son propias de mi flaqueza.
(2 Corintios 11, 30)



  • En Perga de Panfilia, el triunfo de san Néstor, Obispo; el cual, en la persecución de Decio, suplicando instantemente a Cristo día y noche que custodiase su grey, fue preso, y luego, por confesar con admirable libertad y alegría el nombre del Señor, fue atormentado cruelmente en el potro, de orden del Presidente Folión, y, por último, protestando constantemente que estaría siempre unido a Cristo, colgado de una cruz voló vencedor al cielo.
  • En la misma ciudad, el suplicio de los santos Papías, Diodoro, Conón y Claudiano, que precedieron a san Néstor en el martirio.
  • También los santos Mártires Fortunato, Félix y otros veintisiete.
  • En Alejandría, san Alejandro, Obispo, glorioso anciano, sucesor de san Pedro, Obispo de la misma ciudad, que, inflamado en el celo de la fe, arrojó de la Iglesia a su Presbítero Arrio, contaminado con la herética impiedad y convencido con la verdad divina; después, entre los trescientos dieciocho Padres del Concilio Niceno, condenó a dicho heresiarca.
  • En Bolonia, san Faustiniano, Obispo; el cual, con la virtud de su predicación, confirmó y acrecentó aquella Iglesia, vejada por la persecución de Dioclecianó.
  • En Gaza de Palestina, san Porfirio, Obispo, que, imperando Arcadio, echó por tierra el ídolo Marna y su templo, y, después de muchos tormentos, descansó en el Señor.
  • En Florencia, san Andrés, Obispo y Confesor.
  • En territorio de Arcis, en Francia, san Víctor, Confesor, cuyas alabanzas escribió san Bernardo.


Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.



SAN NÉSTOR,
Obispo y Mártir

Como supiese San Néstor que se le buscaba para ser martirizado, dijo adiós a todos sus servidores y se presentó a los soldados que iban a prenderlo. Le prometieron hacerle sumo sacerdote de los ídolos, si quería renunciar a la fe. Mas prefirió el oprobio de la cruz a todos los honores de la gentilidad. Se le extendió en el potro y se le puso en una cruz; en todas partes alababa a Dios, e invitaba a los demás a que lo reconocieran y lo adoraran con él.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Martirologio Romano 25 de febrero

     

SAN TARASIO,
Obispo y Confesor

† hacia el año 806


llevemos también la imagen del hombre celestial.
(1 Corintios 15, 49)


  • En Egipto, el triunfo de los santos Mártires Victorino, Víctor, Nicéforo, Claudiano, Dióscoro, Serapión y Papías, en tiempo del Emperador Numeriano. Los dos primeros, sufridos constantemente, por la confesión de la fe, exquisitos géneros de tormentos, fueron degollados; Nicéforo, después de superar las parrillas encendidas y la hoguerá, fue cortado en menudos pedazos; Claudiano y Dióscoro fueron quemados; Serapión y Papías, pasados a cuchillo.
  • En África, los santos Mártires Donato, Justo, Herena y sus Compañeros.
  • En Constantinopla, san Tarasio, Obispo, insigne en doctrina y piedad, a quien el Papa Adriano I escribió una carta en defensa de las sagradas Imágenes.
  • En Nazianzo de Capadocia, san Cesáreo, que fue hijo de santa Norma y hermano de los santos Gregorio el Teólogo y Gorgonia, y de quien el mismo Gregorio atestigua que le vio entre los coros de los Santos.
  • En el monasterio de Heidenhem, diócesis de Eichstadt, en Alemania, santa Walburga, Virgen, que fue hija de san Ricardo, Rey de los Ingleses, y hermana de Villebaldo, Obispo de Eichstadt.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN TARASIO,
Obispo y Confesor

San Tarasio fue cónsul, secretario de Estado y, enseguida, arzobispo de Constantinopla. En este último cargo dio los más hermosos ejemplos de caridad y humildad. Con sus propias manos servía a los pobres, diciendo que quería imitar a Jesucristo, que había venido a la tierra para servir y no para ser servido. Fue el alma del Concilio segundo de Nicea que, en el año 786, anatematizó a los iconoclastas o destructores de imágenes. De inmediato hizo reponer las imágenes de los santos en toda la extensión de su patriarcado.

martes, 24 de febrero de 2026

IN MEMORIAM

    



MARIO FABIÁN VÁZQUEZ

1 DE DICIEMBRE DE 1967 - 24 DE FEBRERO 2015

R.I.P


Acompañamos en oración a su familia en un nuevo aniversario del fallecimiento de nuestro querido y recordado amigo. Dios en su misericordia nos conceda la gracia de encontrarnos nuevamente, en la patria celestial a los pies de nuestro Señor.






Sea todo a la mayor gloria de Dios.

Martirologio Romano 24 de febrero

   

SAN MATÍAS,
Apóstol

† lapidado hacia el año 80 en Colchis

Patrono de carpinteros; sastres; alcohólicos reformados. Protector contra la viruela y el alcoholismo.


Cayó la suerte a Matías,
con lo que fue agregado a los once Apóstoles.
(Hechos 1, 26)

  • En Judea, el nacimiento para el cielo de san Matías, Apóstol, al cual, después de la Ascensión del Señor, eligieron por suerte los Apóstoles en lugar de Judas el traidor, y, por la predicación del Evangelio, padeció el martirio.
  • En Roma, santa Primitiva, Mártir.
  • En Ruán, el suplicio de san Pretextato, Obispo y Mártir.
  • En Cesarea de Capadocia, san Sergio, Mártir, cuyos hechos preclaros se conservan escritos.
  • En África, los santos Mártires Montano, Lucio, Julián, Victórico, Flaviano y Compañeros, que fueron discípulos de san Cipriano, e imperando Valeriano consumaron el martirio.
  • En Tréveris, san Modesto, Obispo y Confesor.
  • Cerca de Stilo, en Calabria, san Juan, por sobrenombre Terestes, insigne por la observancia de la vida monástica y por la santidad.
  • En Inglaterra, san Edilberto, Rey de los Kantios, a quien San Agustín, Obispo de los Ingleses, convirtió a la fe de Cristo.
  • En Jérusalén, la primera Invención de la cabeza de san Juan Bautista, Precursor del Señor.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.



SAN MATÍAS,
Apóstol

San Matías fue elegido por los apóstoles después de la Ascensión del Salvador para reemplazar al pérfido Judas. Congregados, los fieles oraron al Espíritu Santo para que les diese a conocer la persona que Él había destinado para este ministerio; enseguida, echaron suertes, y cayó la suerte a Matías. El nuevo Apóstol predicó el Evangelio a los pueblos de la Judea y de la Etiopía; su celo le atrajo el odio de los judíos, que lo lapidaron y le cortaron la cabeza.

lunes, 23 de febrero de 2026

Martirologio Romano 23 de febrero

      

SAN PEDRO DAMIÁN,
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

n. 1007 en Ravena, Italia;
† 22 de febrero de 1072 en Ravena, Italia


Asegúrote de cierto que de allí no saldrás
hasta que pagues el último maravedí.
(Mateo 5, 26)


  • San Pedro Damián, de la Orden Camaldulense, Cardenal y Obispo de Ostia, Confesor y Doctor de la Iglesia, que voló al cielo el día de ayer.
  • En Esmirna, el triunfo de San Policarpo, discípulo de San Juan Apóstol, y por él consagrado Obispo de aquella ciudad, que fue el Principal de toda el Asia. Después, en tiempo de Marco Antonino y de Lucio Aurelio Cómmodo, en presencia del Procónsul, y vociferando contra él todo el pueblo en el anfiteatro, fue arrojado a la hoguera; pero no recibiendo daño del fuego, atravesado con la espada recibió la corona del martirio. Junto con él fueron martirizados en la misma ciudad otros doce que habían llegado de Filadelfia. La fiesta de san Policarpo se celebra el 26 de Enero.
  • En Sirmio, san Sireno, Monje y Mártir, el cual, preso de orden del Emperador Maximiano y confesando que era Cristiano, fue degollado.
  • Allí mismo, el triunfo de setenta y dos santos Mártires, que, consumando en dicha ciudad el combate del martirio, entraron en el reino perdurable.
  • En la ciudad de Astorga, en España, santa Marta, Virgen y Mártir; la cual, siendo Emperador Decio y Procónsul Paterno, fue, por la fe de Cristo, cruelmente atormentada, y muerta finalmente por la espada.
  • En Constantinopla, san Lázaro, Monje, que, por pintar Imágenes sagradas, fue, de orden del Emperador Teófilo Iconoclasta, atormentado con atroces suplicios y le quemaron la mano con un hierro candente; pero curado por virtud divina, volvió a pintar las sagradas Imágenes que le habían raído, y últimamente descansó en paz.
  • En Brescia, san Félix, Obispo.
  • En Roma, san Policarpo, Presbítero; el cual, en unión de san Sebastián, convirtió muchísimos a la fe de Cristo, y con sus exhortaciones los condujo a la gloria del martirio.
  • En Sevilla de España, san Florencio, Confesor.
  • En Todi de Umbría, santa Romana, Virgen, que, bautizada por el Papa san Silvestre, pasó en grutas y cuevas vida celestial y resplandeció con gloriosos milagros.
  • En Inglaterra, santa Milburga, Virgen, hija del Rey de los Hercios.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN PEDRO DAMIÁN,
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

Pedro quedó huérfano desde muy joven y fue enviado a casa de uno de sus hermanos, ya casado, quien lo trató duramente y lo mandó a cuidar cerdos. Un día encontró una moneda de plata y la empleó en hacer celebrar una misa por el alma de su padre. Dios recompensó su piedad filial. Otro de sus hermanos, llamado Damián, lo recibió en su casa y lo hizo estudiar. Más tarde, Pedro se unió a los Ermitaños de la Santa Cruz, entre los cuales se distinguió por la austeridad de su vida. Esteban IX lo nombró cardenal obispo de Ostia. Después de haber ilustrado su sede con sus eminentes virtudes, volvió a la soledad de Fuente Avellana. Murió en Faenza, en 1072, volviendo de Ravena, adonde el Papa lo había enviado a restablecer el orden y la obediencia a la autoridad pontificia.

domingo, 22 de febrero de 2026

Martirologio Romano 22 de febrero

      

LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO EN ANTIOQUÍA



Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia;
y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella;
y a ti te daré las llaves del reino de los cielos.
(Mateo 16, 18-19)


  • En Antioquía, la Cátedra de san Pedro Apóstol, donde por primera vez comenzaron los fieles a llamarse Cristianos.
  • En Faenza de la Emilia, el triunfo de san Pedro Damián, Cardenal y Obispo de Ostia y Confesor, de la Orden Calmaldulense, célebre en doctrina y santidad, a quien el Papa León XII declaró Doctor de la Iglesia. Su fiesta se celebra el día siguiente.
  • En Salamina de Chipre, san Aristión, que, según atestigua san Papías, de quien enseguida se hará mención, fue uno de los setenta y dos discípulos de Cristo.
  • En Hierápolis de Frigia, san Papías, Obispo de la misma ciudad, que fue discípulo de san Juan el Anciano, y compañero de san Policarpo.
  • En Arabia, la conmemoración de muchísimos santos Mártires, a quienes, imperando Galerio Maximiano, quitaron la vida cruelísimamente.
  • En Alejandría, san Abilio, Obispo, que constituido segundo Obispo de aquella ciudad después de san Marcos, desempeñó con insigne virtud el ministerio pastoral.
  • En Viena de Francia, san Pascasio, Obispo, preclaro por la doctrina y santidad de vida.
  • En Ravena, san Maximiano, Obispo y Confesor.
  • En Cortona de Toscana, santa Margarita, de la tercera Orden de san Francisco, que con admirable penitencia y copiosísimas lágrimas lavó incesantemente las manchas de su vida pasada. Su cuerpo, milagrosamente incorrupto, despide un olor suavísimo, y, esclarecido con frecuentes milagros, es allí mismo honrado con gran veneración.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.




LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO 
EN ANTIOQUÍA

La Iglesia celebra en este día la toma de posesión, por San Pedro, del obispado de Antioquía. Bien merecido tenía esta ciudad de que su primer obispo fuese el Príncipe de los apóstoles y Vicario de Jesucristo, pues en ella los fieles hacíanse cada vez más numerosos, y allí, por vez primera, tomaron el bello nombre de cristianos que han conservado después. San Pedro trasladose posteriormente a Roma y estableció en ella su sede episcopal definitiva.

sábado, 21 de febrero de 2026

Martirologio Romano 21 de febrero

      

BEATO PEPINO DE LANDEN,
Confesor

† hacia el año 646


Atendemos a hacer el bien, no sólo delante de Dios,
sino también delante de los hombres.
(2 Corintios 8, 21)


  • En Escitópolis de Palestina, san Severiano, Obispo y Mártir, que, oponiéndose acérrimamente a los Eutiquianos, fue muerto al filo de la espada.
  • En Sicilia, el triunfo de setenta y nueve santos Mártires, que, imperando Diocleciano, por diversos tormentos, merecieron recibir la corona de su confesión.
  • En Bravante de Bélgica, San Pipino de Landen, Confesor Duque de Bravante.
  • En Adrumeto de África, los santos Mártires Vérulo, Secundino, Siricio, Félix, Sérvulo, Saturnino, Fortunato y otros dieciséis, los cuales, en la persecución de los Vándalos, por la confesión de la fe católica fueron coronados del martirio.
  • En Damasco, san Pedro Mavimeno, el cual, por haber dicho a unos Árabes que le visitaron estando enfermo: «Todo el que no abraza la fe Cristiana católica se condena, como también se condenó vuestro falso profeta Mahoma», fue muerto por ellos.
  • En Metz de Francia, san Félix, Obispo.
  • En Brescia, san Paterio, Obispo.
  • En Londres, Beato Mártir Roberto Southwell, presbítero de la Compañía de Jesus, quién bajo la persecución protestante fue denunciado, encarcelado y torturado en numerosas ocasiones, para finalmente ser colgado en la horca y alcanzar así la palma del martirio,  su cuerpo fue arrastrado y descuartizado.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.




BEATO PEPINO DE LANDEN,
Confesor

Pepino, duque de Brabante, halló el medio para unir la piedad con las riquezas, la santidad y la humildad con las grandezas del mundo. Supo conciliar el favor del rey sin perder la amistad de Dios. Acercábase a menudo al tribunal de la penitencia, siempre con los pies desnudos y los ojos llenos de lágrimas. Sus principales consejeros fueron dos santos obispos. Gracias a sus consejos, vivió en el mundo sin dejarse seducir por sus falsas máximas ni corromperse con sus malos ejemplos. Murió en el año 646.

viernes, 20 de febrero de 2026

Martirologio Romano 20 de febrero

      

SAN EUQUERIO,
Obispo y Confesor

† 20 de febrero del año 743


Todos los que quieren vivir virtuosamente según Jesucristo,
han de padecer persecución.
(2 Timoteo 3, 12)


  • En Tiro de Fenicia, la conmemoración de los santos Mártires, cuyo número sólo es conocido de Dios. Todos ellos, imperando Diocleciano, fueron muertos por Veturio, general del Ejército, a poder de multiplicados y sucesivos tormentos: porque primero les desgarraron con azotes todo el cuerpo, después los echaron a varias clases de fieras; pero saliendo, por divina virtud, completamente ilesos, finalmente, en el bárbaro suplicio del fuego y del cuchillo consumaron el martirio. Animaban a la victoria a esta gloriosa multitud los Obispos Tiranión, Silvano, Peleo y Nilo, y el Presbítero Zenobio, los cuales, con feliz combate, en compañía de los demás, alcanzaron la palma del martirio.
  • En Constantinopla, san Eleuterio, Obispo y Mártir.
  • En Persia, el triunfo de san Sadot, Obispo, y otros ciento veintiocho; los cuales, en tiempo de Sapor, Rey de Persia, negándose a adorar al Sol, se granjearon, con muerte cruel, ilustres coronas.
  • En Chipre, los santos Mártires Potamio y Nemesio.
  • En Catania de Sicilia, san León, Obispo, que resplandeció en virtudes y milagros.
  • En el mismo día, san Euquerio, Obispo de Orleáns, que, tanto más resplandeció por sus milagros cuanto con más calumnias le acusaban sus émulos.
  • En Tournay de las Galias, san Eleuterio, Obispo y Confesor.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN EUQUERIO,
Obispo y Confesor

San Euquerio es movido por la gracia y abandona el mundo; pero es sacado de su retiro y es nombrado obispo de Orleáns. Demasiado amaba la gloria de Dios, como para que pudiera vivir en paz con el mundo, que es el enemigo de Jesucristo. Por su justicia fue pronto perseguido y desterrado a Colonia, más tarde a Lieja. Obtuvo el permiso de retirarse al monasterio de San Trond, donde murió en el año 743. Obró gran número de milagros sobre su tumba.

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