Mes de María

lunes, 17 de diciembre de 2018

Martirologio Romano 17 de diciembre


SAN LÁZARO
Obispo

SAN LÁZARO, Obispo

Las hermanas de Lázaro enviaron a decir a Jesús:
Señor, aquél a quien amas está enfermo.
(Juan 11, 3)

  • En Roma, el tránsito de san Juan de Mata, Presbítero y Confesor, que fue Fundador de la Orden de la santísima Trinidad, Redención de cautivos. Su festividad, por decreto de Inocencio XI,
  • En Marsella de Franca, san Lázaro, Obispo, hermano de las santas María Magdalena y Marta, a quien se lee en el Evangelio que el Señor llamó amigo y le resucitó de entre los muertos.
  • En Eleuterópolis de Palestina, los santos Mártires Florián, Calanico y cincuenta y ocho Compañeros, los cuales, en tiempo del Emperador Heraclio, fueron muertos por los Sarracenos en odio de la fe de Cristo.
  • En el monasterio de Fulda, san Esturmio, Abad y Apóstol de Sajonia, a quien el Papa Inocencio II en el segundo Concilio Lateranense puso en el número de los Santos.
  • En Bigardén, cerca de Bruselas, en Brabante, santa Vivina, Virgen, de cuya egregia santidad dan testimonio sus frecuentes milagros.
  • En Constantinopla, santa Olimpíada, Viuda.
  • En Andance, cerca de Siete Iglesias, en Bélgica, santa Begga, Viuda, que fue hermana de santa Gertrudis.
  • El mismo día, la Traslación de san Ignacio, Obispo y Mártir, el tercero que después de san Pedro Apóstol gobernó la Iglesia de Antioquía. Su cuerpo, llevado de Roma, donde en tiempo de Trajano, el 20 de Diciembre, había consumado un glorioso martirio, a Antioquía, fue allí enterrado en el cementerio de la Iglesia, fuera de la puerta de Dafne; y en aquella festividad predicó san Juan Crisóstomo un sermón al pueblo. Pero más tarde sus reliquias fueron de nuevo transportadas a Roma y colocadas con grandísima veneración en la Iglesia de san Clemente, junto con el cuerpo de este mismo santísimo Papa y Mártir.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.



SAN LÁZARO
Obispo

San Lázaro, de Betania, hermano de Marta y de María, tuvo la dicha de ser resucitado por Jesucristo, que mucho lo amaba. Lleno de gratitud para con su benefactor, predicó su divinidad con tanto celo, que los judíos -dice la tradición- lo desterraron junto con sus dos hermanas. Puesto en una embarcación sin remos ni timón, habría abordado en Marsella y llegado a ser el primer obispo de esta ciudad.

domingo, 16 de diciembre de 2018

San Bernardo de Claraval: Sermón Dominica Tercera de Adviento




En aquel tiempo: Los judíos enviaron a Juan, desde Jerusalén, sacerdotes y levitas para preguntarle: “¿Quién eres tú?”. Él confesó y no negó; y confesó: “Yo no soy el Cristo”. Le preguntaron: “¿Entonces qué?¿Eres tú Elías?” Dijo: “No lo soy”. “¿Eres el Profeta?” Respondió: “No”. Le dijeron entonces: “¿Quién eres tú? para que demos una respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices de ti mismo?” Él dijo: “Yo soy la voz de uno que dama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías”. Había también enviados de entre los fariseos. Ellos le preguntaron: “¿Por qué, pues, bautizas, si no eres ni el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?” Juan les respondió: “Yo, por mi parte, bautizo con agua; pero en medio de vosotros está uno que vosotros no conocéis, que viene después de mí, y al cual yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia”. Esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba. 
Juan I, 19-28



"Sermones de Adviento"
San Bernardo de Claraval




Sermón Dominica Tercera de Adviento

Cuando considero, al celebrar este tiempo de Adviento del Señor, quién es el que viene, me desborda la excelencia de su majestad. Y, si me fijo hacia quiénes se dirige, me espanta su gracia incomprensible. Los ángeles no salen de su asombro al verse superiores a aquel que adoran desde siempre y cómo bajan y su en, a la vista de todos, en torno al Hijo del hombre. Al considerar el motivo de su venida, abarco, en cuanto me es posible, la extensión sin límites de la caridad. Y cuando me fijo en las circunstancias, comprendo la elevación de la vida humana. Viene el Creador y Señor del mundo, viene a los hombres. Viene por los hombres. Viene el hombre.

Alguien dirá: ¿Cómo puede hablarse de la venida de quien siempre ha estado en todas partes? Estaba en el mundo, y, aunque el mundo lo hizo él, el mundo no lo conoció. El Adviento no es una llegada de quien Ya estaba presente; es la aparición de quien permanecía oculto. Se revistió de la condición humana para que a través de ella fuera posible conocer al que habita en una luz inaccesible. No desdice de la majestad aparecer en aquella misma semejanza suya que había creado desde el principio. Tampoco es indigno de Dios manifestarse en su propia imagen a quienes resulta inaccesible su identidad: El que había creado al hombre a su imagen y semejanza, se hizo hombre para darse a conocer a los hombres.

La Iglesia universal celebra cada año la solemne memoria de la venida de tanta majestad, tanta humildad y tanta caridad, e incluso de nuestra incomparable exaltación.¡Y ojalá fuese una perenne realidad! Sería o más propio.¡Qué incongruente es la vida humana después de la venida de Rey tan extraordinario si buscamos y nos comprometemos con otros asuntos embarazosos en vez de dedicarnos a este único culto, dejando de lado en su presencia todo lo demás! Pero no todos cumplen lo del Profeta: Eructan la memoria de tu inmensa suavidad. Ni todos se alimentan de esta memoria. Es evidente que no se puede eructar sin haber gustado, pero tampoco lo hará el que se ha contentado con sólo gustar. La plenitud y la saciedad provocan el eructo. Por eso, los de vida y mentalidad mundana, aunque celebran esta memoria, no eructan nunca. Pasan estos días en la aridez habitual, sin devoción y sin afecto. Y lo que es más reprochable, la memoria de este acontecimiento les da pie a consuelos carnales. Por eso los ves que preparan durante estos días vestidos elegantes y refinamientos culinarios, como si Cristo en su nacimiento buscara cosas parecidas y se le tributara una acogida más cálida donde aparecen semejantes detalles. Oye sus palabras: Con los de ojos engreídos y de corazón insaciable no compartiré mi pan.

¿A qué vienen tantos antojos en e vestido para preparar mi nacimiento? Detesto la ostentación; no la quiero. ¿A qué tanto prurito durante estos días hacia todo tipo de manjares? Repruebo las satisfacciones del cuerpo; no las acepto. Tienes un corazón insaciable preparando tantas cosas y gastando tanto tiempo, cuando el cuerpo necesita de muy poco y sólo lo que le sale al paso. Celebras, sí, mi Adviento con los labios, pero tu corazón está lejos de mí. No me honras. Tu dios es tu estómago, y tu gloria, tu misma vergüenza. Desgraciado hasta los tuétanos el que fomenta los deleites del cuerpo y la vanidad de la jactancia. Dichoso el pueblo cuyo Dios es su Señor.

Hermanos, no os exasperéis por los malvados ni envidiéis a los inicuos. Pensad, más bien, en su destino, compadeceos entrañablemente y orad por los que viven enredados en el pecado. Obran así esos miserables porque desconocen a Dios, pues si lo hubiesen conocido, nunca habrían provocado al Señor de la gloria en contra de ellos.

Para nosotros, queridos, no hay excusa de ignorancia. Sabes bien quién es. Y si dijeras- que no lo conoces, serás, como los mundanos, un mentiroso. Pero supongamos que no lo conoces; respóndeme entonces: ¿quién te trajo a este lugar? ¿Cómo llegaste hasta aquí? ¿Quién te ha persuadido a renunciar espontáneamente al cariño de tus amigos, a los placeres del cuerpo, a las vanidades del mundo; y encomendar tus afanes al Señor, descargando en él todo tu agobio? Nada bueno te merecías; al contrario, mucho mal, según el testimonio de tu con- ciencia. ¿Quién, repito, podría persuadirte de todo eso, si ignorabas que el Señor es bueno para los que esperan en él y para el alma que lo busca? ¿Si no supieses que el Señor es bueno y piadoso, muy misericordioso y fiel? ¿Dónde has aprendido todo esto sino en su venida a ti y en ti?

Conocemos, efectivamente, tres venidas suyas: a los hombres, en los hombres y contra los hombres. Vino para todos los hombres sin condición alguna, pero no así en todos o contra todos. La primera y tercera venidas son conocidas por ser manifiestas. Sobre la segunda, que es espiritual y latente, escucha al Señor lo que dice: El que me ama, cumplirá mi palabra; mi Padre lo amará, vendremos a él y en él haremos una morada. Dichoso aquel en quien haces tu morada, Señor Jesús. Dichoso aquel en quien la sabiduría se ha edificado una casa. Ha labrado siete columnas. Feliz el alma que es trono de la Sabiduría.

¿Y quién es ésa? El alma del justo, porque la justicia y el derecho preparan tu trono. ¿Quién de entre vosotros, hermanos, desea preparar en su alma un trono para Cristo? Piense en las sedas, alfombras y almohadas que debe prepararle. Está escrito que la justicia y el derecho preparan su trono. La virtud de la justicia consiste en distribuir a cada cual lo que le corresponde. Por tanto, distribuye tú a tres lo que es de ellos. Devuelve al superior, devuelve al inferior, devuelve al compañero lo que les debes. Entonces celebrarás convenientemente la venida de Cristo, preparándole en la justicia su trono. Devuelve, insisto, reverencia y obediencia al superior; la primera, en cuanto disposición de corazón; la segunda, como actitud externa. No  asta obedecer exteriormente. Debemos enaltecer a nuestros superiores con el íntimo afecto del corazón. Y aunque conozcamos la vida reprochable de algún prelado y no hubiese posibilidad de disimulo ni de excusa, incluso entonces, por respeto a aquel de quien deriva toda autoridad, este otro que así conocemos se hace acreedor de estima, no por unos méritos que no tiene, sino por deferencia al plan divino y a la misión que desempeña.

Igualmente, respecto a nuestros hermanos, con los que compartimos la vida, estamos obligados a prestar ayuda y consejo por un mismo derecho de paternidad y de solidaridad humana. Incluso nosotros deseamos sus servicios: consejo que instruya nuestra ignorancia, y ayuda que sostenga nuestra debilidad. Quizá alguien de vosotros pensará: ¿Qué consejo puedo yo dar al hermano, si no se me permite ni musitar una palabra sin permiso? ¿Qué ayuda puedo ofrecer, cuando debo contar, hasta en lo más mínimo, con el superior?

Yo te respondo: Nada echarás en falta si vives el amor fraterno. Creo que el mejor consejo es tu actitud de enseñar a tu hermano lo que conviene y lo que no conviene hacer; estimulándolo y aconsejándole en lo mejor no con palabras ni con la lengua, sino con la conducta y la verdad. ¿Puede imaginarse una ayuda más útil y eficaz que la oración fervorosa por él, sin pasar por alto sus faltas? De este modo no le pones tropiezo y además, en la medida de lo posible, te preocupas, como el mensajero de paz, de arrancar de raíz los escándalos y de evitar las ocasiones de escándalo en el reino de Dios. Si te portas con tu hermano como consejero y amparo, le devuelves lo que le debes, y él ya no podrá quejarse de nada.

Si eres superior de al quien, le debes mayor delicadeza y solicitud. Te exige fidelidad y disciplina. Fidelidad para evitar el pecado y disciplina para que no quede impune lo que no se procura evitar. Incluso, si no eres superior de ningún hermano, te queda la responsabilidad de expresar esta fidelidad y disciplina. Me refiero a tu cuerpo, que tu espíritu asumió para dirigirlo. Le debes fidelidad para que no reine en él el pecado, no para que tus miembros se conviertan en instrumentos de iniquidad. Le debes disciplina para que dé frutos dignos de arrepentimiento, castigándolo y obligándolo a que te sirva.

Pero la deuda más grave y peligrosa pesa sobre quienes tienen que rendir cuentas de muchas almas. ¿Qué haré yo, desgraciado? ¿Hacia dónde me volveré, si he descuidado este tesoro tan estimable y este depósito tan precioso, que Cristo apreció mucho más que su propia sangre? Si hubiese recogido la sangre del Señor que goteaba de la cruz y la hubiese guardado en un vaso de cristal con la obligación de ir trasladándolo de lugar,¡qué atención pondría en evitar cualquier riesgo! Pues he recibido un encargo parecido; por él, un comerciante inteligente, la Sabiduría misma, entregó su sangre. Pero llevo este tesoro en vasijas de barro, que corren más riesgo que los recipientes de cristal.

A este cúmulo de solicitudes hay que añadir el peso del temor, que exige la fidelidad de mi conciencia y la de los demás. Ninguna de las dos conozco lo suficiente. Ambas son un abismo insondable, una noche. Y, sin embargo, se me exige responsabilidad y me repiten sin cesar: Centinela, ¿qué hay en la noche? ¿Qué hay en la noche? Y yo no puedo contestar como Caín: ¿Soy yo el guardián de mi hermano? Más bien debo confesar humildemente con el profeta: Si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigila el que la defiende. Unicamente se me podrá excusar si, como he dicho, me desvelo en la fidelidad y en la disciplina. Y si se dan las cuatro condiciones ya mencionadas que conciernen a la justicia, es decir, la reverencia y obediencia a los superiores y el consejo y ayuda a los hermanos, entonces encontrará la Sabiduría un trono adecuado.

Estas son, al parecer, las seis columnas que labró la Sabiduría en la casa que se edificó para sí misma. Pero hemos de buscar la séptima, por si acaso la Sabiduría nos la da a conocer.

¿Qué impide que así como la seis columnas mencionadas significan la justicia, la séptima signifique el juicio? No se habla sólo de la justicia, sino de la justicia y el Juicio que sostiene tu trono. En fin, si a los superiores, a los iguales y a los inferiores les damos lo que les corresponde, ¿Dios no recibirá nada? Es cierto que nadie puede   volverle lo que se le debe, pues ha derramado copiosamente su misericordia sobre nosotros y le hemos ofendido mucho; somos muy frágiles e insignificantes, y él se basta así mismo, no necesitando nada de nosotros.

Sin embargo, he oído decir al que se le había revelado los decretos y los misterios de su sabiduría que el honor del rey ama el juicio. No se nos pide más de lo Justo. Basta con que confesemos nuestros pecados para que nos rehabilite gratuitamente en alabanza de su gracia. Ama al alma que vive siempre en su presencia y que se Juzga a sí misma sin disimulo. Se nos exige ese juicio para nuestro propio provecho; porque, si nos juzgamos a nosotros mismos, no nos juzgarán a nosotros. Por eso, el sabio recela de todas sus acciones, sondea, esclarece y enjuicia todo. Honra a la verdad el que se conoce de veras a sí mismo y todo lo que le concierne, en la situación en que realmente se encuentra, y se confiesa con humildad.

Escucha, por fin, cómo se pide con mayor insistencia que practiques el Juicio después de la justicia: Cuando hayáis hecho todo lo que está mandado, decid: Somos unos criados inútiles. Esto es lo que pertenece al hombre, como trono digno y disponible al Señor de majestad; pero con tal de que se afane en cumplir los mandatos de la justicia y se tenga siempre por indigno e inútil.




Sea todo a la mayor gloria de Dios.



Martirologio Romano 16 de diciembre


SAN EUSEBIO
Obispo y Mártir

n. en el año 283 en Cerdeña; † hacia el año 370

SAN EUSEBIO, Obispo y Mártir

La voluntad de Dios es que seáis santos.
(1 Tesalonicenses 4, 3)

  • San Eusebio, Obispo de Verceli y Mártir, cuyo tránsito se refiere el 1 de Agosto y su Ordenación el día de ayer.
  • Los tres santos jóvenes Ananías, Azarías y Misael, cuyos cuerpos están sepultados dentro de una cueva en Babilonia.
  • En Ravena, los santos Mártires Valentín, general del ejército, y sus hijos Cóncordio, Naval y Agrícola, que en la persecución de Maximiano padecieron por Cristo.
  • En Formio de Campania, santa Albina, Virgen y Mártir, en tiempo del Emperador Decio.
  • En África, el suplicio de muchísimas santas Vírgenes, que en la persecución Vandálica, reinando Hunerico Arriano, después de colgadas con grandes pesos a los pies, y abrasadas con planchas candentes, consumaron felizmente el combate del martirio.
  • En Viena de Francia, San Adón, Obispo y Confesor.
  • En Irlanda, san Beano, Obispo.
  • En Gaza de Palestina, san Irenión, Obispo.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN EUSEBIO
Obispo y Mártir

San Eusebio, obispo de Vercelli, fue exilado en Palestina por haber sostenido, en el Concilio de Milán, la fe de Nicea contra los obispos arrianos protegidos por el emperador Constancio. Las cartas que escribió a su pueblo desde el fondo de su confinamiento nos revelan la inaudita crueldad de los arrianos para con él y la admirable firmeza de su fe. Después de la muerte de Constancio, no quiso aprovecharse del permiso concedido a los obispos exilados para volver a sus diócesis, sino después de haber asistido al Concilio de Alejandría y recorrido las provincias de Oriente inficionadas de arrianismo para hacer volver a los extraviados. Murió en Vercelli hacia el año 370.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Martirologio Romano 15 de diciembre


SAN MESMÍN
Abad

† hacia el año 520


Acuérdate de dónde has caído;
haz penitencia y vuelve a tus primeras obras.
(Apocalipsis 2, 5)


  • En Roma, los santos Mártires Ireneo, Antonio, Teodoro, Saturnino, Víctor y otros diecisiete, que en la persecución de Valeriano padecieron por Cristo.
  • En África, el suplicio de los santos Faustino, Lucio, Cándido, Celiano, Marcos, Jenaro y Fortunato.
  • En el mismo lugar, san Valeriano, Obispo, el cual, siendo de más de ochenta años, en la persecución Vandálica, requerido por el Rey Arriano Genserico para que entregase les ornamentos de su Iglesia, y negándose resueltamente a ello, fue de su orden expulsado él sólo de la ciudad, prohibiéndose que nadie le diese habitación dentro ni fuera de ella, por lo que se vio obligado a vivir a la intemperie en los caminos públicos, y así acabó por la confesión y defensa de la fe católica, el curso de su santa vida.
  • En territorio de Orleáns, san Maximino, Confesor.
  • En la región de los Íberos, al otro lado del Ponto-Euxino, santa Cristiana, esclava, que, con la eficacia de los milagros, en tiempo de Constantino trajo aquella gente a la fe de Cristo.
  • En Verceli, la Ordenacion de san Eusebio, Obispo y Mártir.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.



SAN MESMÍN
Abad

San Mesmín entró en el monasterio de Micy, cerca de Orléans, del que fue más tarde el segundo Abad. Con el correr del tiempo había de dejarle su nombre: hoy se llama San Mesmín. En muchedumbre iba la gente tras él para formarse en la perfección cristiana. Los señalados milagros que Dios obró por su intermedio aumentaron aun más su reputación de santidad. Murió recomendando la caridad a sus religiosos, el 15 de diciembre del año 520.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Martirologio Romano 14 de diciembre


SAN NICASIO
Obispo y Mártir

† decapitado hacia el año 451 en Reims, Francia

SAN NICASIO, Obispo y Mártir

Este pueblo me honra con sus labios,
pero su corazón está lejos de mí.
(Mateo 15, 8)

  • En Reims de Francia, el suplicio de los santos Mártires Nicasio, Obispo, su hermana Eutropia, Virgen, y Compañeros Mártires, que fueron muertos por los bárbaros, enemigos de la Iglesia.
  • En Alejandría, los santos Mártires Herón, Arsenio, Isidoro, y el niño Dióscoro; los tres primeros, en la persecución de Decio, viendo el Juez que despedazados con varios tormentos, perseveraban con igual constancia, mandó arrojarlos en el fuego. Dióscoro, después de azotado de muchas maneras, quiso Dios quedase libre para consuelo de los fieles.
  • En Antioquía, el triunfo de los santos Mártires Druso, Zósimo y Teodoro.
  • El mismo día, el suplicio de los santos Justo y Abundio, que, en el imperio de Numeriano y presidiendo Olibrio, echados en el fuego y saliendo sin lesión, fueron pasados a cuchillo.
  • En la isla de Chipre, el nacimiento para el cielo de san Espiridión, Obispo, uno de aquellos Confesores, a quienes el Emperador Galerio Maximiano mandó sacar el ojo derecho, y, desjarretados los nervios la rodilla izquierda, condenó a las minas de metal. Fue muy esclarecido por el don de profecía y de milagros, y en el Concilio Niceno convenció a un filósofo gentil, que se mofaba de la religión Cristiana, y le convirtió a la fe.
  • En Bérgamo, san Viador, Obispo y Confesor.
  • En Pavía, san Pompeyo, Obispo.
  • En Nápoles de Campania, san Agnelo, Abad, ilustre en milagros, quien se vio muchas veces librar, con la señal de la Cruz, la ciudad, cercada de enemigos.
  • En Milán, san Matroniano, Ermitaño.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.



SAN NICASIO
Obispo y Mártir

San Nicasio era arzobispo de Reims cuando esta ciudad fue pillada por los bárbaros. El santo se retiró a una iglesia con su hermana Eutropia, a fin de morir al pie de los altares como víctima de Jesucristo. Los soldados lo decapitaron en el momento en que pronunciaba estas palabras de David: Mi alma se adhirió al suelo; y cuando se le hubo separado la cabeza del tronco, terminó el versículo: Señor, vivifícame según tu palabra.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Barbarie Comunista VIII: Wilhem Reich: La Corrupcción de las Costumbres






Si bien el modelo bolchevique se derrumbó en 1989, el comunismo bajo distintos nombres continúa su acción destructora por medio de renovadas estrategias. Hoy mas complejo y profundo, compromete en plenitud a quienes lo profesan. Su acción indirecta, por medio de la revolución cultural, se hace sentir en todos los aspectos de nuestras sociedades. Con una nueva faz, busca el aniquilamento no solo de los cuerpos sino la condenación de las almas. Este ciclo, cuya publicación iniciamos, tiene ya algunos años desde que se hizo, no obstante mantiene plena vigencia en cuanto a los ideólogos, filosofías, medios, e instrumentos que describe. Recemos el Santo Rosario rogando a María Santísima, para que nos sostenga en la Fe, y preserve nuestras almas, hasta que Él vuelva.  




Barbarie Comunista Parte VIII

Wilhem Reich: La Corrupcción de las Costumbres









Sea todo a la mayor gloria de Dios.

Martirologio Romano 13 de diciembre


SANTA LUCÍA
Virgen y Mártir

n. hacia el año 283 en Siracusa, Sicilia;
† martirizada hacia el año 304 en Siracusa, Sicilia

Patrona de personas con problemas oculares; ciegos; escritores; autores; cristaleros; obreros; campesinos; talabarteros; mártires. Protectora contra la ceguera; problemas oculares; epidemias; enfermedades e infecciones de la garganta; hemorragias.



En esto se demostró la caridad de Dios hacia nosotros,
en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo,
para que por Él tengamos la vida.
(1 Juan, 4, 9)

  • En Siracusa de Sicilia, el triunfo de santa Lucía, Virgen y Mártir, en la persecución de Diocleciano. Esta noble doncella, entregada, de orden del Consular Pascasio, a hombres impúdicos que la llevasen donde el populacho ultrajase su pudor, no la pudieron en modo alguno mover, ni valiéndose de sogas ni con muchos pares de bueyes; después, habiendo superado, sin recibir lesión, el tormento de la pez, resina y aceite hirviendo, por fin, atravesada con un cuchillo la garganta, consumó el martirio.
  • En Molíns de Francia, el tránsito de santa Juana Francisca Fremiot de Chantal, Viuda, que fue Fundadora de la Orden de Monjas de la Visitación de santa María; y señalada por la nobleza de su sangre, por la santidad que constantemente ejercitó en cuatro estados de vida y por el don de milagros, fue puesta por el Sumo Pontífice Clemente XIII en el número de las Santas. Su sagrado cuerpo fue trasladado a Annecy en Saboya, y sepultado con solemne pompa en la Iglesia principal de su Orden. Su fiesta, por decreto del Papa Clemente XIV, se celebra en toda la Iglesia el 21 de Agosto.
  • En Armenia, el suplicio de los santos Mártires Eustracio, Auxencio, Eugenio, Mardario y Orestes, en la persecución de Diocleciano. Eustracio, primeramente por orden de Lisias, y después en Sebaste presidiendo Agricolao, junto con Orestes, torturado con exquisitos tormentos y, arrojado en un horno, entregó su espíritu a Dios. Orestes, extendido en un lecho de hierro candente, pasó al Señor. Los demás, ejercitados con durísimos suplicios en Arábraco, de orden del Presidente Lisias, consumaron en diversas formas el martirio. Sus cuerpos fueron posteriormente trasladados a Roma y honoríficamente colocados en la Iglesia de San Apolinar.
  • En la isla de Solzi, cerca de Cerdeña, el martirio de san Antíoco, en tiempo del Emperador Adriano.
  • En Cambray de Francia, san Audberto, Obispo y Confesor.
  • En la aldea de Ponthieu de Francia, san Judoco, Presbítero y Confesor.
  • En territorio de Estrasburgo, santa Otilia, Virgen.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.




SANTA LUCÍA
Virgen y Martir

Santa Lucía, virgen de Siracusa, habiendo obtenido la curación de su madre orando sobre la tumba de Santa Ágata, de inmediato le pidió permiso para distribuir a los pobres la dote que le había destinado. Su pretendiente la denunció al juez como cristiana. El tirano la hizo prender y ordenó se la condujese a un infame lugar; pero no les fue posible moverla del lugar en que estaba. Empleóse el hierro y el fuego: ella pidió a Dios que prolongase su martirio para fortificar a los cristianos en la fe, predijo la tranquilidad de que gozaría la Iglesia después de la muerte de los emperadores Diocleciano y Maximino, y entregó su alma a Dios, hacia el año 304.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Martirologio Romano 12 de diciembre


SAN CORENTINO
Obispo y Confesor

† hacia el año 490

SAN CORENTINO, Obispo y Confesor

Cualquiera que beba de esta agua que yo le daré
nunca volverá a tener sed.
(Juan 4, 13)

  • Festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México y Emperatriz de las Américas.
  • En Alejandría, los santos Mártires Epímaco y Alejandro, los cuales, imperando Decio, habiendo pasado mucho tiempo en prisión y, atormentados con diferentes suplicios, perseverando constantes en la fe, fueron consumidos en el fuego. La fiesta de san Epímaco, junto con la del Mártir san Gorgonio, se celebra el 10 de Mayo.
  • En Roma, san Sinesio, Mártir, el cual, ordenado Lector en tiempo de san Sixto II Papa, por haber convertido muchos a Cristo, acusado ante el Emperador Aureliano, pasado a cuchillo, recibió la corona del martirio.
  • En el mismo día, los santos Mártires Hermógenes, Donato y otros veintidós.
  • En Tréveris, los santos Mártires Majencio, Constancio, Crescencio, Justino y Compañeros, que en la persecución de Diocleciano padecieron de orden del Presidente Ricciovaro.
  • En Quimper de Francia, san Corentino, Obispo y Confesor.
  • En Alejandría, las santas Amonaria, Virgen, Mercuria, Dionisia y otra Amonaria; de ellas, la primera, en la persecución de Decio, superados inauditos tormentos, al filo de la espada recibió una muerte dichosa. Cuanto a las otras tres, avergonzándose el Juez de ser vencido de unas mujeres, y temiendo que, si con ellas empleaba los mismos suplicios, iba a ser también vencido por su constancia varonil, mandó al punto degollarlas.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.



SAN CORENTINO
Obispo y Confesor

San Corentino se retiró a un desierto y en él obtuvo de Dios una fuente que le proporcionaba agua de la que tenía necesidad. El duque de Bretaña, yendo de caza, lo encontró en el fondo de una floresta y le hizo edificar un monasterio. Enseguida le fue confiado el obispado de Cornouailles (o Quimper). Como tantos otros lugares donde vivieron santos obispos o abades de monasterios, la naciente ciudad de Quimper tomó su nombre y se llamó Quimper Corentino.

martes, 11 de diciembre de 2018

Magisterio Pontificio: Condena de las Apelaciones a las Decisiones Papales





BULA

EXECRABILIS

DEL SUMO PONTÍFICE
PÍO P.P. II 

Condena de cualquier apelación a las decisiones papales 

Del 15 de febrero de 1460



1. Un execrable, y en pasadas épocas inaudito abuso, ha surgido en nuestro tiempo, especialmente porque alguna gente, imbuída con el espíritu de rebelión, se atreve a apelar a un futuro concilio del Romano Pontífice, el Vicario de Jesucristo, a quien fue dicho en la persona del bendito Pedro "apacienta mis ovejas" y "todo lo que atares en la tierra, también será atado en los Cielos"; ellos no obran así porque estén ansiosos de obtener un juicio ortodoxo, sino para escapar de las consecuencias de sus pecados, y todo el mundo que no sea ignorante de las leyes puede darse cuenta de cuán contrario es esto a los sagrados cánones y cuán perjudicial a la comunidad Cristiana.

Porque, -haciendo caso omiso de otras cosas que están muy manifiestamente opuestas a esta corrupción- ¿quién no lo encontrará ridículo, cuando las apelaciones son hechas para lo que no existe y para el tiempo de cuya futura existencia nadie conoce? Los pobres son oprimidos de muchas maneras por los más fuertes, crímenes permanecen impunes, la libertad es concedida a los delincuentes, y toda disciplina y orden jerárquico está confundido.

2. Deseando en consecuencia, rechazar de la Iglesia de Cristo este veneno pestilente, para cuidar de la salvación de todos aquellos que han sido encomendados a Nos, y para mantener fuera del redil de Nuestro Salvador toda causa de escándalo, Nos, por consejo de todos los prelados y jurisconsultos de las leyes divinas y humanas, apegándonos a la curia y en el terreno de nuestro seguro conocimiento, condenamos esta clase de llamamientos; y Nos, les denunciamos como erróneos y detestables; les invalidamos y les anulamos completamente en el caso de cualquier apelación que pueda ser descubierta, además de la existente presente; y Nos, declaramos y determinamos que ellos son como algo inválido y pestilente, de ninguna significación.

Consecuentemente, Nos, ordenamos que nadie se atreva bajo ningún pretexto a hacer apelaciones de cualesquiera ordenanzas, sentencias o mandamientos, a Nos o a aquellos que nos sucedan, o a adherirse a tales apelaciones hechas por otros o a usarlas de cualquier manera.

3. Si alguien de cualquier posición, rango, orden o condición que aún si estuviese revestido de la dignidad Imperial, real o Papal, contraviniera posterior al tiempo de dos meses después de la publicación de esta Bula por Cancillería Apostólica, él habrá ipso facto incurrido en sentencia de anatema, de la cual no podrá ser absuelto más que por el Pontífice Romano y al momento de la muerte. Una universidad o una corporación será sujeta de interdicción; no obstante, corporaciones y universidades, como antes dicho y cualesquiera otras personas incurrirán en aquellas penalidades y censuras de los ofensores que han cometido el "crímen laesa maiestatis" y de los promotores que se conozca hayan incurrido en tales depravaciones heréticas.

Además, los escribanos y testigos que hayan atestiguado actos de tal naturaleza, y en general, todos aquellos que hayan con conocimiento prestado consejo o ayuda o favorecido a los tales apeladores, serán castigados con el mismo castigo.

Por tanto, no es permitido a ningún hombre el infringir o el oponerse audazmente por perversión, al carácter de esta voluntad Nuestra, por la cual hemos condenado, reprobado, derogado, anulado, decretado, declarado y ordenado lo antes dicho. Mas si alguno, sin embargo, así lo intentara, sépase que incurrirá en la indignación de Dios Todopoderoso y de Sus Apóstoles los Santos Pedro y Pablo.


Dado en Mantua, en el año de 1460 de la Encarnación del Señor, en el día 15 antes de las Kalendas de febrero, en el segundo año de Nuestro Pontificado. Pío II.




Sea todo a la mayor gloria de Dios.

Martirologio Romano 11 de diciembre


SAN DÁMASO
Papa y Confesor

n. hacia el año 306 en Roma;
† 11 de diciembre del año 384 en Roma

Patrono de los arqueólogos.

SAN DÁMASO, Papa y Confesor

Cualquiera que mirare a una mujer con mal deseo
ya adulteró en su corazón.
(Mateo 5, 28)

  • En Roma, San Dámaso I, Papa y Confesor, que condenó al heresiarca Apolinar, y restituyó del destierro a su sede a Pedro, Obispo de Alejandría; halló también muchos cuerpos de santos Mártires, y honró sus sepulcros con epitafios en verso.
  • En Roma igualmente, el suplicio de san Trasón, el cual, por sustentar con sus bienes a los Cristianos que trabajaban en las termas, y se veían abrumados con otras obras públicas o encarcelados, fue preso por orden de Maximiano; y juntamente con otros dos, llamados Ponciano y Pretextato, coronado del martirio.
  • En Amiens de Francia, los santos Mártires Victórico y Fusciano, en tiempo del mismo Emperador; a los cuales el Presidente Ricciovaro mandó atravesar con anillos de hierro las narices y las orejas, taladrar las sienes con clavos candentes, después arrancarles los ojos, y a poco asaetearles los cuerpos, y de esta suerte, decapitándolos junto con san Genciano su huésped, pasaron al Señor.
  • En Persia, san Bársabas, Mártir.
  • En España, san Eutiquio, Mártir.
  • En Plasencia, san Sabino, Obispo, esclarecido en milagros.
  • En Constantinopla, san Daniel Estilita.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN DÁMASO
Papa y Confesor


San Dámaso I, de origen español, siguió al Papa Liberio al exilio y le sucedió en el año 366. Su talento y su celo por la pureza de la doctrina y el esplendor del culto han hecho que el Concilio de Calcedonia lo llamase ornamento y gloria de Roma. Reunió cuatro concilios en esta ciudad y uno en Aquilea, para combatir las herejías. Edificó dos basílicas, una junto al teatro de Pompeyo, San Lorenzo in Dámaso; la otra en la vía Ardeatina, junto a las catacumbas. Adornó con epitafios en verso las tumbas de los mártires, introdujo la costumbre de añadir el Gloria Patri al final de los salmos y movió a San Jerónimo a corregir el Nuevo Testamento sobre el texto griego. Murió casi octogenario en el año 384, y fue enterrado con su madre y su hermana en la basílica de la vía Ardeatina.
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