lunes, 24 de septiembre de 2018

Martirologio Romano 24 de septiembre


NUESTRA SEÑORA
DE LA MERCED

NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES

Lleguémonos confiadamente al trono de la gracia:
a fin de alcanzar misericordia, y hallar gracia 
para ser socorridos en tiempo oportuno.
(Hebreos 4, 16)

  • La festividad de la bienaventurada Virgen María llamada de la Merced, que con este nombre instituyó la Orden de Redención de Cautivos. Su aparición se menciona el 10 de Agosto.
  • En Brescia, el tránsito de san Anatalón, Obispo, que fue discípulo del Apóstol san Bernabé, en cuyo lugar fue nombrado Obispo de la Iglesia de Milán.
  • En Pannonia, san Gerardo, Obispo de la sede Morisena y Mártir, llamado Apóstol de los Húngaros, patricio Veneciano; el cual, al dirigirse de la ciudad de Szanad a Alba Real, fue acometido por los infieles, que junto al río Danubio le cubrieron de piedras y le atravesaron con una lanza, y así fue el primero que ilustró su patria con tan noble martirio.
  • En Autún, el triunfo de los santos Mártires Andoquio, Presbítero,Tirso, Diácono, y Félix; los cuales enviados por san Policarpo, Obispo de Esmirna, del Oriente, a evangelizar la Galia, fueron allí durísimamente azotados, y colgados por espacio de un día entero con las manos atrás y echados en el fuego donde no se quemaron; finalmente, les quebraron con palos las cervices, y así, Mártires, fueron gloriosísimamente coronados.
  • En Egipto, el triunfo de los santos Pafnucio y Compañeros, Mártires. Aquél, viviendo en la soledad y oyendo que muchos Cristianos eran retenidos en las cárceles, movido del espíritu de Dios, se presentó espontáneamente al Prefecto, y profesó libremente la religión Cristiana; éste primeramente le cargó de cadenas de hierro y le atormentó por largo tiempo en el potro; luego le envió con otros muchísimos a Diocleciano, por cuya orden fue Pafnucio clavado en una palma y los demás pasados a cuchillo.
  • En Calcedonia, cuarenta y nueve santos Mártires, los cuales, después del martirio de santa Eufemia, fueron por el Emperador Diocleciano condenados a las fieras, y no recibiendo milagrosamente daño de ellas, finalmente degollados subieron al cielo.
  • En Auvernia de Francia, la feliz muerte de san Rústico, Obispo y Confesor.
  • En Flay, territorio de Beauvais, san Geremaro, Presbítero y Abad.
  • En Sanseverino del Piceno, el tránsito de san Pacífico, Sacerdote de la Orden de Menores y Confesor, varón de eximia paciencia y esclarecido por su amor a la soledad, a quien el Papa Gregorio XVI puso en el catálogo de los Santos.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.




NUESTRA SEÑORA
DE LA MERCED

En el tiempo en que los sarracenos oprimían a España y llevaban en esclavitud a gran número de cristianos, la Madre de Dios, compadecida de sus males y peligros, apareció durante la misma noche a San Pedro Nolasco, a San Raimundo de Peñafort, y a Jaime, rey de Aragón, conjurándolos a establecer una Orden religiosa para la redención de los cautivos. Ésta fue la Orden de la Merced, o de la Redención, fundada en Barcelona en 1223, y que prestó inmensos servicios a la Iglesia y a la sociedad. Para agradecer a la Santísima Virgen, la Iglesia estableció esta fiesta.

domingo, 23 de septiembre de 2018

R.P. Leonardo Castellani: La Curación del Paralítico






En aquel  tiempo: Subiendo Jesús a la barca, pasó a la otra orilla y vino a su ciudad. En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: «¡Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados.» Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: «Este está blasfemando.» Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados —dice entonces al paralítico—: “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.» Él se levantó y se fue a su casa. Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres. Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme.» Él se levantó y le siguió.
San Mateo IX, 1-8



Domingo decimoctavo después de Pentecostés









Sea todo a la mayor gloria de Dios.



Martirologio Romano 23 de septiembre


SAN LINO,
Papa y Márir

n. Toscana, Italia; † martirizado hacia el año 78 en Roma

SAN LINO, Papa y Mártir

Los enemigos del hombre
serán las personas de su misma casa.
(Mateo 10, 36)


  • En Roma, san Lino, Papa y Mártir, el primero que después de san Pedro Apóstol gobernó la Iglesia Romana, y coronado del martirio, fue sepultado en el Vaticano junto al mismo Apóstol.
  • En Iconio de Licaonia, santa Tecla, Virgen y Mártir, que convertida a la fe por san Pablo Apóstol, en el imperio de Nerón, venció con la confesión de Cristo el fuego y las fieras; y después de muchísimos combates, superados para enseñanza de muchos, pasó a Seleucia, y allí descansó en paz. Los santos Padres la celebran con grandísimas alabanzas.
  • En España, las santas mujeres Xantipa y Polixena, que fueron discípulas de los Apóstoles.
  • En África, los santos Mártires Andrés, Juan, Pedro y Antonio.
  • En Ancona, san Constancio, Mansionario de aquella Iglesia, ilustre por el don de milagros.
  • En Campania, la Conmemoración de san Sosio, Diácono de Misena, de cuya cabeza, viendo el santo Obispo Jenaro levantarse una llama de fuego, mientras leía el Evangelio de la Iglesia, le pronosticó que había de ser Mártir; y no muchos días después, cuando el mismo Sosio contaba treinta años de edad, cortada la cabeza, juntamente con el mismo santo Obispo recibió el martirio.
  • En Scicy, territorio de Coutances, en Francia, san Paterno, Obispo de Avranches y Confesor, cuyo tránsito se conmemora el 16 de Abril.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN LINO, 
Papa y Mártir

San Lino, sucesor inmediato de San Pedro, tenía una fe tan viva que echaba a los demonios y resucitaba a los muertos. Expidió un decreto ordenando que las mujeres llevasen velo en la iglesia. Su constancia en la fe le valió el título de mártir. Murió hacia el año 78.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Martirologio Romano 22 de septiembre


SANTO TOMÁS 
DE VILLANUEVA,
Obispo y Confesor

n. 1488 en Fuenllana (Ciudad Real), España;
† 9 de septiembre de 1555 en Valencia, España

SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA, Obispo y Confesor

Sed misericordiosos,
como vuestro Padre es misericordioso.
(Lucas 6, 36)

  • Santo Tomás de Villanueva, de la Orden de los Ermitaños de san Agustín, Obispo de Valencia y Confesor, cuyo tránsito se conmemora a 8 de este mes.
  • En Sión de Francia, en el lugar de Acauno, el triunfo de los santos Mártires Tebeos, Mauricio, Exuperio, Cándido, Víctor, Inocencio y Vidal, con sus Compañeros de la misma legión; los cuales, de orden de Maximiano muertos por Cristo, ilustraron el mundo con su glorioso martirio.
  • En Roma, el suplicio de las santas Vírgenes y Mártires Digna y Emérita, en tiempo de Valeriano y Galieno; sus reliquias se conservan en 1a iglesia de san Marcelo.
  • En Ratisbona de Baviera, san Enmeramo, Obispo y Mártir, el cual, para librar a otros, arrostró con paciencia una muerte cruelísima por la causa de Cristo.
  • En una aldea de Chartrain, san Jonás, Presbítero y Mártir, el cual, habiendo ido con san Dionisio a Francia, fue allí azotado, de orden del Prefecto Juliano, y luego pasado a cuchillo consumó el martirio.
  • En Antinópolis de Egipto, santa Iráides, Virgen Alejandrina, y sus Compañeros Mártires; la cual, habiendo ido por agua a una fuente inmediata, y divisando una nave cargada de Confesores de Cristo, dejando el cántaro, se juntó inmediatamente a ellos, y, conducida con los mismos a la ciudad, después de muchos tormentos, fue decapitada la primera; luego los Presbíteros, Diáconos, Vírgenes y todos los otros acabaron con el mismo género de muerte.
  • En Roma, san Félix IV, Papa, que trabajó muchísimo por la fe católica.
  • En la ciudad Meldense, san Santino, Obispo, discípulo de san Dionisio Areopagita, que le consagró Obispo de aquella ciudad; y fue el primero que predicó allí el Evangelio.
  • En territorio de Coutances, en Francia, san Lautón, Obispo.
  • En el monte Glonna, junto al río Loire en Francia, san Florencio, Presbítero.
  • En la ciudad de Levroux, territorio de Bourges, san Silvano, Confesor.
  • En Laón de Francia, santa Salaberga, Abadesa.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA, 
Obispo y Confesor

Santo Tomás de Villanueva fue obligado a dejar la Orden de San Agustín para ocupar la sede arzobispal de Valencia, en España. Mostró en este cargo un celo infatigable por la conversión de los pecadores y una tierna caridad por los desvalidos. Instruido por Dios acerca de la hora de su muerte, enseguida hizo distribuir entre los pobres su dinero, sus muebles y hasta su lecho, rogando a quien se lo regaló se lo prestase hasta después de su muerte. Se durmió en el Señor en el año 1555.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Martirologio Romano 21 de septiembre


SAN MATEO,
Apóstol y Evangelista

Patrono de los contadores; banqueros; oficiales de aduana; asistentes financieros; corredores de bolsa; recaudadores de impuestos;
guardias de seguridad; fuerzas de seguridad.

Jesús vio a un hombre sentado en el banco de los impuestos,
llamado Mateo, y le dijo: Sígueme; y él, levantándose, lo siguió.
(Mateo 9, 9)



  • En Etiopía, el triunfo de san Mateo, Apóstol y Evangelista, el cual, predicando en aquella región, padeció el martirio. Su Evangelio, escrito en hebreo, fue hallado, por revelación suya, junto con el cuerpo de san Bernabé Apóstol, en tiempo del Emperador Zenón.
  • En tierra de Saar, san Jonás, Profeta, que está sepultado en Geth.
  • En Etiopía, santa Ingenia, Virgen, que bautizada por el Apóstol san Mateo y consagrada a Dios, descansó con santo fin.
  • En Roma, san Pánfilo, Mártir.
  • El mismo día, en la vía Claudia, a veinte millas de la ciudad, el martirio de san Alejandro, Obispo, que en el imperio de Antonino superó por la fe de Cristo prisiones, golpes, el ecúleo, las teas encendidas, las uñas aceradas, las fieras y las llamas de un horno, y finalmente degollado, consiguió la vida bienaventurada. Más tarde san Dámaso Papa trasladó a Roma su cuerpo el 26 de Noviembre.
  • En Chipre, san Isacio, Obispo y Mártir.
  • En Fenicia, san Eusebio, Mártir, el cual, presentándose de su voluntad al Prefecto, y denunciándose como Cristiano, fue por él con muchos suplicios atormentado, y por último degollado.
  • En Chipre, san Melecio, Obispo y Confesor.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN MATEO, 
Apóstol y Evangelista

San Mateo, “Leví, el publicano”, dejó, al llamarlo Jesucristo, sus bienes reunidos percibiendo impuestos. Después de la Ascensión, escribió primero su Evangelio a pedido de los hebreos convertidos; fuese después a predicar a Egipto y de allí pasó a Etiopía, donde resucitó a la hija del rey. La hija mayor del rey, Ifigenia, oyó del Apóstol el elogio de la virginidad y se obligó con voto de perpetua castidad ella y otras doscientas jóvenes. Hirtaco, usurpador del reino, quiso casarse con ella, pero San Mateo la animó a perseverar en su voto. El bárbaro rey envió soldados que masacraron al santo Apóstol al pie del altar.

jueves, 20 de septiembre de 2018

La Asamblea que Condenó a Jesucristo IX





De todas las asambleas cuya responsabilidad ha perdurado en la historia, sobre una pesa una responsabilidad excepcional: la que presidió los últimos días de vida nacional del pueblo judío. Fue ella la que juzgó y condenó a Jesucristo. Lleva en la historia un nombre especial: se la denomina sanedrín. 


La obra de los sacerdotes y hermanos Agustín y Joseph Lémann, quienes siendo judíos de nacimiento se convirtieron a la fe verdadera. En esta obra examinan y prueban la iniquidad del juicio al que fue sometido nuestro Señor. 

Una producción de Radio Cristiandad con la narración de Patricia Verboven.





La Asamblea que Condenó a Jesucristo "Conclusión"






Sea todo a la mayor gloria de Dios

Martirologio Romano 20 de septiembre


SAN EUSTAQUIO
y sus compañeros,
Mártires

† martirizados hacia el año 188

Patrono de los bomberos; cazadores; víctimas de tortura. Protector contra el fuego. Se lo invoca como auxilio en situaciones difíciles.

SAN EUSTAQUIO, Mártir

Vivid siempre alegres en el Señor;
vivid alegres, repito.
(Filipenses 4, 4)

  • En Roma, el suplicio de los santos Mártires Eustaquio y su mujer Teopista, con dos hijos, Agapito y Teopisto; los cuales, en el imperio de Adriano, condenados a las fieras y saliendo, con el auxilio de Dios, sin daño alguno, finalmente encerrados en un buey de bronce candente, consumaron el martirio.
  • En Cícico de la Propóntide, el triunfo de los santos Mártires Fausta, Virgen, y Evilasio, en el imperio de Maximiano. A Fausta el mismo Evilasio, sacerdote de los ídolos, mandó cortar el cabello y rasurar por escarnio la cabeza, suspenderla y atormentarla. Después, queriendo aserrarla por medio, y no pudiendo los verdugos hacerle daño, maravillado Evilasio creyó en Cristo, y mientras él mismo, por orden del Emperador, era fuertemente atormentado, taladraron a Fausta la cabeza, atravesaron con clavos todo el cuerpo, la echaron en una sartén hecha ascua, y por fin, llamada por una voz celestial, juntamente con el mismo Evilasio, pasó al Señor.
  • En Frigia, los santos Mártires Dionisio y Privado.
  • Igualmente san Prisco, Mártir, el cual, después de punzado con puñales todo el cuerpo, fue decapitado.
  • En Perga de Panfilia, los santos Teodoro, Felipa, su madre, y Compañeros Mártires, en tiempo del Emperador Antonino.
  • En Cartago, santa Cándida, Virgen y Mártir, la cual, imperando Maximiano, despedazado todo el cuerpo, fue coronada del martirio.
  • En Milán, san Glicerio, Obispo y Confesor.
  • En Roma, la Traslación del cuerpo de san Agapito I, Papa y Confesor, desde Constantinopla, donde aquel Pontífice había dormido en el Señor el día 22 de Abril.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN EUSTAQUIO, 
Mártir

San Eustaquio, brillante oficial de Vespasiano, persiguiendo un día a un ciervo, vio un crucifijo entre los cuernos del animal; sus grandes limosnas le merecieron esta merced del cielo. Se convirtió y se hizo bautizar con toda su familia. Dios entonces le hizo comprender lo que habría de sufrir por su gloria. En efecto, fue reducido a la mayor indigencia, y, mientras huía de su patria, fue sorprendido en el camino y le arrebataron a su mujer y a sus dos hijos. Lo hizo buscar el emperador Trajano y le dio el mando de sus ejércitos, con los que obtuvo victoria y volvió a encontrar a su mujer e hijos; pero, habiendo rehusado dar gracias a los dioses por su triunfo, fue arrojado a los leones con los suyos. Respetados por las fieras, fueron encerrados en un toro de bronce sobre el que se había encendido una gran hoguera.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Martirologio Romano 19 de septiembre


SAN JENARO,
Obispo

y sus compañeros,
Mártires
† martirizado hacia el año 305 en Nápoles, Italia

Patrono de los bancos de sangre.
Protector contra las erupciones volcánicas.

SAN JENARO, Obispo

No sé de dónde sois, apartaos de Mí,
todos vosotros obradores de iniquidad.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
(Lucas 13, 27-28)


  • En Puzol de Campania, los santos Mártires Jenaro, Obispo de Benevento, Festo, su Diácono, y Desiderio, Lector; Sosio, Diácono de la Iglesia de Misena; Próculo, Diácono de Puzol; Eutiquio y Acucio. Todos ellos, después de sufridas las cárceles y cadenas, fueron decapitados en tiempo del Emperador Diocleciano. El cuerpo de san Jenaro fue llevado a Nápoles y enterrado honoríficamente en la Iglesia, donde aún hasta ahora se guarda también en una ampolla de vidrio sangre del gloriosísimo Mártir, la cual, puesta en presencia de la cabeza del mismo, se ve liquidarse y bullir como si fuese fresca.
  • En Palestina, los santos Mártires y Obispos de Egipto Peleo, Nilo y Elias, los cuales, en la persecución de Diocleciano, con muchísimos Clérigos, fueron por Cristo consumidos en el fuego.
  • En Nocera, el triunfo de los santos Mártires Félix y Constancio, que padecieron en tiempo de Nerón.
  • El mismo día, los santos Mártires Trófimo, Sabacio y Dorimedonte, imperando Probo. Sabacio, por orden del Presidente Ático, fue cruelmente azotado en Antioquía hasta morir; Trófimo, enviado a Sínada de Frigia, al Presidente Perennio, al cabo de muchos tormentos, consumó el martirio, junto con el senador Dorimedonte, siendo degollado.
  • En Eleuterópolis de Palestina, santa Susana, Virgen y Mártir, hija de Artemio, Sacerdote de los ídolos, y de Marta, mujer judía. Muertos sus padres, se convirtió a la fe Cristiana, y por la misma fe el Prefecto Alejandro la sujetó a varios tormentos y la encerró en una cárcel, donde, puesta en oración, pasó al Esposo.
  • En Córdoba de España, santa Pomposa, Virgen y Mártir, la cual, durante la persecución Arábiga, degollada por su intrépida confesión de Cristo, consiguió la palma del martirio.
  • En Cantórbery, san Teodoro, Obispo, el cual, enviado a Inglaterra, por el Papa Vitaliano, resplandeció en doctrina y santidad.
  • En Tours de Francia, san Eustoquio, Obispo; varón de grandes virtudes.
  • En territorio de Langres, san Secuano, Presbítero y Confesor.
  • En Barcelona de España, santa María de Cervellón, Virgen, de la Orden de santa María de la Merced, Redención de cautivos; la cual, por la prontitud con que protege a los que la invocan, es llamada vulgarmente santa María del Socorro.
  • En la aldea de Druelle, Diócesis de Rodez, en Francia, santa María Guillerma de Rodat, Virgen, Fundadora de la Congregación de Hermanas de la sagrada Familia, enteramente consagrada a la educación de las niñas y al alivio de los menesterosos; la cual fue contada por el Papa Pío XII entre las santas Vírgenes.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.



SAN JENARO, 
Obispo

San Jenaro, noble napolitano, obispo de Benevento, fue arrojado a una hoguera, pero las llamas no le hicieron ningún mal. Se puso a cantar las alabanzas de Dios y los ángeles le respondieron en armonioso concierto. Fue torturado y después expuesto, en vano, a los leones, y, por último, condenado a muerte. Apenas el juez había pronunciado su sentencia cuando quedó ciego; pero San Jenaro le devolvió la vista y, por este milagro, convirtió a cinco mil paganos. Irritado el tirano de ver que esta multitud renunciaba a los ídolos, condenó a su benefactor a ser decapitado, hacia el año 305. Festo (diácono) y Desiderio (lector) participaron de su martirio y de su gloria.

martes, 18 de septiembre de 2018

Sedevacante








SEDEVACANTE

(Obispo Mark A. Pivarunas, CMRI)


El Sedevacantismo es la posición teológica de aquellos católicos tradicionales que muy ciertamente creen en el papado, en la infalibilidad papal y en la primacía del Romano Pontífice, y pero no obstante, no reconoce a Juan Pablo II como legítimo sucesor de Pedro en el primado. En otras palabras, no reconocen a Juan Pablo II como un verdadero papa. La palabra “sedevacantismo” está compuesta de dos palabras latinas que juntas significan “la Silla está vacante.” A pesar de varios argumentos alzados contra esta posición — basados en la falsa idea de que el papa no puede hacer nada malo, o que es una reacción emocional a los problemas de la Iglesia — la posición sedevacantista se fundamenta en las doctrinas católicas de la infalibilidad e indefectibilidad de la Iglesia, y sobre la opinión teológica del gran teólogo eclesiástico San Roberto Belarmino.

Como introducción a este a artículo, dejemos que el católico tradicional se pregunte primeramente a sí mismo por qué es un católico tradicional. ¿Por qué no asiste a la Misa del Novus Ordo? ¿Por qué rechaza las enseñanzas del II Concilio Vaticano sobre Ecumenismo y Libertad Religiosa? ¿Por qué rechaza el nuevo código de Derecho Canónico (1983) en el cual, bajo ciertas circunstancias, los cismáticos y herejes pueden, sin abjurar de sus errores y una profesión de la Fé Católica, recibir de un sacerdote católico los sacramentos de Penitencia, Extremaunción, y Sagrada Eucaristía? Si el católico tradicional responde correctamente la primera pregunta, declararía de la manera más simple que la Nueva Misa es, sin duda alguna, un peligro para su fe y que debido a los cambios radicales en el Ofertorio y en la Consagración, es cuestionable que la transubstanciación siquiera tome lugar. En respuesta a la segunda pregunta, el católico tradicional declararía apropiadamente que las instrucciones que se hallan en los decretos sobre Ecumenismo y Libertad Religiosa del Vaticano II han sido condenadas por otros papas anteriores, particularmente por el Papa Pío IX en el Syllabus de Errores. Por último, a la tercera pregunta, el católico tradicional seguramente respondería que semejante ley del nuevo código jamás podrá considerarse como una verdadera legislación a seguir, ya que los sacramentos serían sacrílegamente administrados a herejes y cismáticos.

Cuán apropiadamente el finado Arzobispo Marcel Lefébvre, en ocasión de su Suspension a divinis por Pablo VI, escribiera la siguiente reflección el 29 de junio de 1976:

“Que la iglesia conciliar es una iglesia cismática, porque rompe con lo que la Iglesia Católica que siempre fuera. Tiene sus nuevos dogmas, su nuevo sacerdocio, sus nuevas instituciones, su nuevo culto, todo condenado ya por la Iglesia en muchos documentos oficiales y definitivos.
“Esta Iglesia Conciliar es cismática, porque ha tomado como base para su actualización principios que se oponen a los de la Iglesia Católica, tales como un nuevo concepto de la Misa expresado en los números 5 del Prefacio (decreto) al Missale Romanum y 7 de su primer capítulo, los cuales confiere a la asamblea un rol sacerdotal que no puede ejercer; de igual manera el derecho natural — es decir, divino — de cada persona y de cada grupo de personas a la libertad religiosa.
“Este derecho a la libertad religiosa es blasfemo, porque atribuye a Dios propósitos que destruyen Su Majestad, Su Gloria, Su Reinado. Este derecho implica libertad de conciencia, libertad de pensamiento, y todas las libertades Masónicas.
“La Iglesia que afirma tales errores es por completo cismática y hereje. Esta Iglesia Conciliar no es, por lo tanto, Católica. En la medida en que el Papa, los obispos, sacerdotes o fieles se adhieran a esta nueva Iglesia, se separan ellos mismo de la Iglesia Católica.”

Dejemos que los Católicos tradicionales, especialmente los miembros de la Sociedad de San Pío X, se pregunten a sí mismos hasta qué punto el Papa, los obispos, sacerdotes, y laicos se han adherido a esta nueva iglesia que, como reflejó el Arzobispo Lefébvre, los habría separado de la Iglesia Católica. Juan Pablo II se adhiere por completo a la Iglesia Conciliar. Él mismo respalda la Misa del Novus Ordo y las falsas enseñanzas del Vaticano II. Él mismo ha promulgado el Nuevo Código de Derecho Canónico (1983). Él mismo ha practicado el falso ecumenismo y el herético indiferentismo religioso en Asís, Italia, el 27 de octubre de 1986, ¡por la atroz convocación de todas las falsas religiones del mundo para orar a sus falsos dioses por la paz mundial!

Tan desagradaable como resulte este tema, los católicos tradicionales se encuentran confrontados por terribles y candentes preguntas:

¿Es la Iglesia Conciliar, la Iglesia Católica?
¿Es Juan Pablo II, como cabeza de la Iglesia Conciliar, un verdadero papa?

El sedevacantista respondería sin vacilación e inequívocamente que no.

Pensar de otro modo, responder que sí a las preguntas anteriores, sería implicar que la Iglesia Católica ha fallado en su propósito, que la Iglesia de Cristo no es infalible e indefectible, que el Papa no es la roca sobre la cual Cristo fundó su Iglesia, que la promesa del Cristo de estar con Su Iglesia “todos los días hasta la consumación del mundo,” y que la asistencia especial del Espíritu Santo le ha fallado a la Iglesia — conclusiones que ningún católico tradicional podría jamás mantener. Consideren la siguiente cita del Concilio Vaticano I (1870):

“Porque los padres del Cuarto Concilio de Constantinopla, siguiendo fielmente los pasos de sus predecesores, hicieron esta solemne profesión: ‘La primera condicion para la salvación es mantener la norma de la verdadera Fe. Porque es imposible que las palabras de nuestro Señor Jesucristo, quien dijo: “Tú Eres Pedro, y sobre esta roca construiré mi Iglesia” (Mateo 16:18) no sean ciertas. Y su verdad ha sido probada por el curso de la historia, porque en la Sede Apostólica la religión católica siempre se ha mantenido pura y sus enseñanzas sagradas.’ ...porque ellos se dieron cuenta de que esta Sede de San Pedro siempre se mantiene libre de cualquier error, de acuerdo con la divina promesa de nuestro Señor y Salvador hecha al príncipe de sus discípulos: ‘He rogado por ti para que tu fe no perezca, y tú, una vez conviertido, confirma a tus hermanos’ (Lucas 22:32).”

El Papa León XIII, en su encíclica Satis Cognitum, enseñó que la Autoridad Docente de la Iglesia no puede estar jamás en el error:

“Si (el magisterio viviente) pudiera de alguna manera ser falso, le seguiría una evidente contradicción, porque entonces Dios mismo sería el autor del error.”

¿Cómo puede un católico tradicional rechazar por una parte la Nueva Misa, las enseñanzas heréticas del Concilio Vaticano II y del Nuevo Código de Derecho Canónico (1983), y por otro lado continuar reconociendo como papa al mismo que oficialmente promulga e impone tales errores?

Para considerar otro asunto más, ¿son la fe y el gobierno del católico tradicional los mismos que el de Juan Pablo II y su Iglesia Conciliar? ¿Creen los católicos tradicionales en las mismas doctrinas que Juan Pablo II y su Iglesia Conciliar acerca de la Nueva Misa, el falso ecumenismo y la libertad religiosa?

¿Están los católicos tradicionales sujetos a la jerarquía local y, por último, a Roma?

El Papa Pío XII, en su encíclica El Cuerpo Místico de Cristo, enseñó:

“Se entiende que todos aquellos que están divididos por la fe y el gobierno no pueden convivir en este único Cuerpo, y no pueden vivir la vida de su único Espíritu Divino.”

¿Están los católicos tradicionales unidos o divididos por la fe y el gobierno con la Iglesia Conciliar?

El sedevacantista reconoce honestamente que su fe no es la misma que la de Juan Pablo II y su Iglesia Conciliar. Reconoce que no está sujeto ni sumiso a Juan Pablo II. Como católico tradicional, el sedevacantista cree y profesa todas las enseñanzas de la Iglesia Católica, y esta profesión de la verdadera Fé incluye un rechazo de las falsas enseñanzas del Vaticano II (“todas ya condenadas por la Iglesia en muchos documentos, oficiales y definitivos” — Arzobispo Marcel Lefébvre (29 de junio de 1976).

Durante la primera oración del Canon de la Misa tradicional, que comienza el Te igitur, el sacerdote, en tiempos normales, recitaría una cum papa nostro N. (Uno con nuestro papa N.). ¿Qué significado tiene esta corta frase — una cum, uno con? Uno en la fe, uno en el gobierno, uno en la Misa y los Sacramentos — unidos — ¡éste es el significado! ¿Puede un sacerdote tradicional honestamente recitar en el Canon de la Misa que él es una cum Juan Pablo II? ¿En qué es él una cum Juan Pablo II? En las enseñanzas conciliares, en el gobierno, en la Nueva Misa oficial y los Sacramentos — ¿es realmente una cum?

Una última consideración sobre este tema del sedevacantismo es la manera en que han ocurrido todas estas cosas. ¿Cuándo tuvieron lugar? ¿Cómo tuvieron lugar? Este es un asunto en que los mismos sedevacantistas difieren. Algunos sostienen que las elecciones pontificias fueron inválidas basadas en la Bula del Papa Pablo IV en 1559, Cum ex apostolatus:

“Si alguna vez, en algún momento pareciera que... el Romano Pontífice se desviara de la Fe Católica o cayera en alguna herejía antes de asumir el Papado, dicha asunción, aún si fue hecha con el consentimiento unánime de todos los cardenales, quedará nula, inválida, y anulada; tampoco podrá decirse que se torne válida o se considere legítima en modo alguno, ni se piense dar a tales personas el poder de administrar asuntos temporales o espirituales, sino que todo lo dicho, hecho, y administrado por ellos carecerá de toda fuerza y no tendrá autoridad en lo absoluto ni derecho sobre persona alguna, y que tales personas por ese mismo hecho (eo ipso) y sin ninguna declaración requerida sea privado de toda dignidad, lugar, honor, título, autoridad, oficio y poder.”

Algunos sedevacantistas citan el Código de Derecho Canónico (1917), Canon 188, No. 4:

“Todos los puestos quedarán vacantes ipso facto (sin que se requiera una declaración) por renuncia tácita... #4 por abandono público de la Fe Católica.”

Otros sostienen la opinión de San Roberto Belarmino en De Romano Pontifice (Capítulo XXX):

“La quinta opinión (concerniente a un papa hereje) es por tanto verdadera; un papa que se manifieste hereje, por ese mismo hecho (per se) cesa de ser papa y cabeza (de la Iglesia), así como por lo mismo deja de ser cristiano (sic) y miembro del cuerpo eclesiástico. Este es el juicio de todos los primeros Padres, que enseñaban que los herejes manifiestos pierden inmediatamente toda jurisdicción.”

El Papa Inocencio III, citado por el teólogo Billot en su Tract. de Ecclesia Christi, pág. 610, dice:

“La fe es para mí necesaria hasta el punto de que, teniendo a Dios como único juez en otros pecados, puedo sin embargo ser juzgado por la Iglesia por pecados que pueda haber cometido en asuntos de la fe.”

Basta decir que el tema del papa es difícil, desagradable, y causa temor; sin embargo es un asunto importante y necesario que no puede evadirse.

En conclusión, que no se diga que el sedevacantista rechaza el papado, el primado, o la Iglesia Católica. Por el contrario, es a causa de su creencia en el papado y el primado, la infalibilidad e indefectibilidad de la Iglesia Católica, que rechaza a Juan Pablo II y a su Iglesia Conciliar.

Para el sedevacantista, la Iglesia Católica no puede fallar, ni ha fallado. La gran apostasía anunciada por San Pablo en su Epístola a los Tesalonicenses ha tenido lugar:

“Que nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá el día del Señor sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios.... Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; con tal que quien ahora lo detiene, siga deteniendo, hasta que sea a su vez quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo...” (2 Tes. 2:3-8).

¿Quién es éste “que ahora lo detiene... hasta que sea a su vez quitado de en medio, y entonces se manifestará aquel inicuo”? Quizás el Papa León XIII tiene la respuesta en su Motu Proprio del 25 de septiembre de 1888, cuando escribió en su invocación a San Miguel:

“Estos enemigos tan mañosos han llenado y embriagado con hiel y amargura a la Iglesia, esposa del Cordero inmaculado, y han colocado manos impías en sus posesiones más sagradas. En el mismo lugar santo, donde se alza la Sede del más santo Pedro y la Silla de la Verdad para luz del mundo, han levantado el trono de su más abominable impiedad con el inicuo concepto de que cuando al Pastor se le derribe, las ovejas podrán dispersarse.”



Fuente: CMRI



Sea todo a la mayor gloria de Dios.

Martirologio Romano 18 de septiembre


SAN JOSÉ 
DE CUPERTINO,
Confesor

n. 17 de junio de 1603 en Nardo (Nápoles), Italia;
† 18 de septiembre de 1663 en Ossimo, Italia

Patrono de los pilotos; astronautas; tripulación aérea; estudiantes, en especial quienes tienen que rendir algún examen.

SAN JOSÉ DE CUPERTINO, Confesor

Armémonos, revistiendo por coraza la fe y la caridad,
y por casco la esperanza de la salvación.
(1 Tesalonicences 5, 8)



  • En Oximo del Piceno, san José de Cupertino, Sacerdote de la Orden de Menores Conventuales y Confesor, a quien el Papa Clemente XIII puso en el número de los Santos.
  • En Calcis de Grecia, el triunfo de san Metodio, primeramente Obispo de Olimpo en Licia, y después de Tiro en Fenicia, muy esclarecido por su hermoso lenguaje y doctrina; el cual, según escribe san Jerónimo, al fin de la última persecución fue coronado del martirio.
  • En territorio de Viena, san Ferréolo, Mártir, que, gozando de la potestad de Tribuno, fue detenido por orden del impiísimo Presidente Crispín, y primero cruelmente azotado, luego, cargado de pesadas cadenas y encerrado en horrible calabozo; de donde, rotas milagrosamente las cadenas, y abiertas de par en par las puertas de la cárcel, al salir, fue de nuevo preso por los que le seguían, y cortada la cabeza, recibió la corona del martirio.
  • Igualmente las santas Mártires Sofía e Irene.
  • En Milán, san Eustorgio I, Obispo de la misma ciudad, célebre por testimonio de san Ambrosio.
  • En Cortina de Creta, san Eumenio, Obispo y Confesor.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN JOSÉ DE CUPERTINO, 
Confesor

Temprano declaró San José la guerra a la carne y al mundo. Mucho antes de su entrada en religión, llevaba un tosco cilicio y maceraba su cuerpo con diversas austeridades. Admitido como doméstico entre los Conventuales, fue después, a causa de sus eminentes virtudes, recibido entre los religiosos de coro. Ordenado sacerdote en 1628, se retiró a una incómoda celda, se despojó de todo lo que le había sido acordado por la regla y arrojándose al pie del crucifijo: Señor, exclamó, heme aquí despojado de todas las cosas creadas; sé tú mi único tesoro; considero todo otro bien como un peligro, como la pérdida de mi alma. Para recompensar su generosidad, el Señor lo favoreció con numerosos éxtasis, y le concedió el don de milagros y profecía. Murió el 18 de septiembre de 1663.

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