SAN PEDRO DE ALCÁNTARA
Confesor
n. 1499 en Alcántara (Extremadura), España;
† 18 de octubre de 1562 en Extremadura, España
la mortificación de Jesucristo, a fin de que la vida de Jesús
se manifieste también en nuestro cuerpo.
(2 Corintios 4, 10)
- San Pedro de Alcántara, Sacerdote de la Orden de Menores y Confesor, que pasó al cielo el día de ayer.
- En Roma, el triunfo de los santos Mártires Tolomeo y Lucio, en tiempo de Marco Antonino. Tolomeo, según escribe el Mártir san Justino, por haber convertido una mujer impúdica a la fe de Cristo y enseñádola a vivir castamente, acusado por su impuro marido ante el Prefecto Urbicio, fue largo tiempo maltratado en una inmunda prisión, y al cabo, declarándose públicamente discípulo de Cristo, fue condenado al último suplicio. Lucio también, por reprobar la sentencia de Urbicio y confesar libremente que era Cristiano, recibió la misma sentencia. Juntóse a los dos otro tercer Cristiano que con ellos sufrió la misma pena capital.
- En Antioquía, los santos Mártires Beronico, Pelagia, Virgen, y otros cuarenta y nueve.
- En Egipto, san Varo, soldado, el cual, en tiempo del Emperador Maximino, visitando y llevando de comer a siete santos Monjes que estaban presos en la cárcel, hallando muerto uno de ellos, quiso quedarse en su lugar, y así, después de sufrir en compañía de los otros cruelísimos tormentos, consiguió la palma del martirio.
- En Evreux de Francia, san Aquilino, Obispo y Confesor.
- En territorio de Orleáns, la dichosa muerte de san Verano, Obispo.
- En Salerno, san Eusterio, Obispo.
- En el monasterio de Taurac, en Irlanda, san Etbino, Abad.
- En Oxford de Inglaterra, santa Fredeswinda, Virgen.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.
SAN PEDRO DE ALCÁNTARA
Confesor
San Pedro de Alcántara, siendo aun niño abandonó todas las esperanzas que le daban su nacimiento ilustre y sus raras cualidades, para entrar en la Orden de los Recoletos. Animado del espíritu de San Francisco, trabajó con mucho fruto por la salvación de las almas, mediante sus predicaciones y numerosos milagros que Dios obró a sus ruegos. Santa Teresa mucho lo admiraba y asegura que Dios nada le había rehusado de lo que ella le había pedido por su intermedio. Murió en 1562.



%20(1).jpg)





