Mostrando entradas con la etiqueta sermon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sermon. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de febrero de 2024

R.P. Leonardo Castellani: El Sermón del Polvo

 





Cristo ¿Vuelve o no vuelve?
R.P. Leonardo Castellani



Miércoles de Ceniza

Memento, homo, quia pulvis es et in pulverem reverteris” (“Hombre, acuérdate que polvo eres y que al polvo volverás”).

El polvo quita la vista y el polvo devuelve la vista.  En las comarcas de Tierra Santa, la tierra salitrosa y arenosa levanta un polvo finísimo y blanco, que por una parte reflejando vivamente la luz ardiente del sol oriental y por otra parte alzándose con el viento en nubes enceguecedoras, produce numerosas oftalmías y en muchísimos casos la ceguera. Cuando leéis los Evangelios, reparáis cuántas veces se nombra en ellos esta temible desgracia; cuántos ciegos no curó el Señor; la señal que dio a San Juan Bautista para indicarle que el Mesías llegó: “Los ciegos ven”; la comparación que usó en la parábola: “Si un ciego guía a otro ciego, los dos se van al hoyo”.

A uno de estos pobres desdichados curó el Señor en las puertas del Templo, según nos cuenta San Juan en el capítulo IX, poniéndole en los ojos un poco de barro; escupió en el polvo, hizo un poco de lodo, se lo echó en los ojos y le dijo: “Anda a lavarte en la piscina de Siloé”.

Señor, ¿qué hacéis?  ¿Polvo para curar a un ciego?  ¿Saliva para curar la ceguera?  La saliva que es cáustica y el polvo que es fricante, más bien volverán ciego a uno que ve, Señor, que no volverán los ojos a uno que no ve.

Dejadme hacer, dejad hacer al que es la Luz del mundo.  “Y fue, y se lavó y vio” —dice San Juan— “volvió viendo, volvió sanado”.

Polvo tenemos en los ojos, polvo de la tierra nos tiene ciegos. Polvo son las riquezas, polvo son los honores, polvo son los placeres; polvo enceguecedor que nos impide ver. Mas la Iglesia, Madre nuestra ansiosa por sanarnos, Esposa de Cristo poderosa para sanarnos, nos echa este día un puñado de polvo a la cara, y a imitación de su Divino Maestro dice a los pobres ciegos: “Con lo mismo que te enfermó, yo te sano. Pero no con lo mismo: porque el polvo solo, el polvo de la tierra, no sirve para sanar, sino para enfermar más, si no se le mezcla la saliva de un Dios, es decir, la palabra de Dios”. Y la Iglesia mezcla a este polvo de la tierra una palabra de Dios, una palabra tomada del Libro del Génesis, una palabra sencilla, verdadera y cáustica.

“¡Hombre, acuérdate que polvo eres y que al polvo volverás!” (Libro del Génesis, III, 19).

Si nos pusiese solamente ceniza en la frente para recordarnos la muerte que ha de reducirnos a polvo, no curaría la Iglesia nuestras llagas, sino más bien aumentaría nuestra tristeza; y la tristeza no es el remedio de nuestros males. ¡Bastante tristeza nos da este siglo inquieto! A este asilo de paz, a este puerto de oración en medio del estrépito de la calle abierto, venimos precisamente algunas veces huyendo de la tristeza del mundo. Y bien, señores; no temáis, porque el polvo que allá fuera enferma, aquí dentro sana; el polvo que la Iglesia nos pone en los ojos nos devuelve la vista, aunque sea cáustico en el momento de la operación; y el que ve, señores, no está triste: porque el que ve, sabe adónde va; porque el que ve, camina seguro; el que ve, no tropieza en la piedra ni cae en el hoyo.

lunes, 25 de diciembre de 2023

R.P. Leonardo Castellani: El Evangelio del Nacimiento

   




En aquel tiempo, apareció un edicto del César Augusto, para que se hiciera el censo de toda la tierra. Este primer censo, tuvo lugar cuando Quirinio era gobernador de Siria. Y todos iban a hacerse empadronar, cada uno a su ciudad. Subió también José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Betlehem, porque él era de la casa y linaje de David, para hacerse inscribir con María su esposa, que estaba encinta. Ahora bien, mientras estaban allí, llegó para ella el tiempo de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito; y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la hostería. Había en aquel contorno unos pastores acamados al raso, que pasaban la noche custodiando su rebaño, y he aquí que un ángel del Señor se les apareció, y la gloria del Señor los envolvió de luz, y los invadió un gran temor. Díjoles el ángel: “¡No temáis! porque os anuncio una gran alegría que será para todo el pueblo:  Hoy os ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo Señor. Y esto os servirá de señal: hallaréis un niño envuelto en pañales, y acostado en un pesebre”. Y de repente vino a unirse al ángel una multitud del ejército del cielo, que se puso a alabar a Dios diciendo: “Gloria Dios en las alturas, y en la tierra paz entre hombres ( objeto ) de la buena voluntad”. Cuando los ángeles se partieron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: “Vayamos, pues, a Betlehem y veamos este acontecimiento, que el Señor nos ha hecho conocer”. Y fueron a prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verle, hicieron conocer lo que les había sido dicho acerca de este niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de las cosas que les referían los pastores. Pero María retenía todas estas palabras ponderándolas en su corazón. Y los pastores se volvieron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto según les había sido anunciado.
Lucas II, 1-20



Domingueras Prédicas II
R.P. Leonardo Castellani


Navidad Evangelio del Nacimiento (1967)



 "Una vez más en el hogar paterno
Celebramos la fiesta del Dios Niño ... ",


aunque aquí no tengamos "el invierno - con sus campos de armiño" del poeta; ni tampoco hubo nieve en Palestina, aunque sí hubo frío. 

El Dios Niño lo tenían también los paganos, aunque enteramente diverso (de Cristo; así como su madre era el extremo opuesto de la Virgen María. Pero los dos eran el Dios del amor: "el amor profano y el amor sagrado", que diría Tiziano: el amor santificado y elevado a una altura inconmensurable: el amor de Dios hecho amor de hombre. La mujer y el niño están aquí consagrados, sacralizados; la familia humana como canonizada: la mujer en lo que tiene de excelso, olvidados los defectos y fallas; el niño, representando el máximo descenso de Dios, la igualización propia del amor, que "busca iguales o los hace."

Un hombre ilustre, buen escritor argentino, quizá el mejor escritor argentino viviente, me decía hará una semana o poco más, que él no podía amar a Dios. Me pareció comprensible. Después añadió: "Tampoco puedo amar a Jesucristo." "Entonces vamos mal", pensé para mis adentros. El amor de Dios, que los mismos judíos tenían en el primer mandamiento, descendió inmensamente con la Encarnación de Dios en un hombre real que es "la figura de su substancia", como dice San Pablo (1) -y la representación de su hermosura.

Se hizo más fácil pero también más difícil porque cuando uno piensa un poco en lo que es Dios y lo que es el hombre y esas dos cosas hechas uno, se queda abismado: "un monstruo", decía el pagano Celso en su libro "Aleethees Lógos" (2). Y lo mismo pensaron "no puede ser" los mahometanos, y los arrianos, y mucho antes los "ebionitas" 3 en los tiempos de los Apóstoles, contra los cuales escribió San Juan su hermoso Evangelio. Todas las grandes herejías han rehusado creer en Cristo Dios, incluso los modernistas, progresistas y protestantes actuales, que siguen hablando de Cristo Dios o del

Hijo de Dios, pero si uno les pregunta: "Dios ¿en qué sentido?", o rehúsan responder o salen con un hombre divino, un hombre penetrado de Dios. -¿Como San Francisco de Asís? -N o, un poco más. -¿Y cuánto más?

Nosotros decimos infinito más. Y nos alegramos dese "monstruo". Porque ese monstruo es simplemente la salvación del mundo


"Mañana serás salvado el mundo
Y apartada de la tierra la iniquidad",


leíamos en la antífona de ayer.

domingo, 25 de diciembre de 2022

R.P. Leonardo Castellani: El Evangelio del Nacimiento

  




En aquel tiempo, apareció un edicto del César Augusto, para que se hiciera el censo de toda la tierra. Este primer censo, tuvo lugar cuando Quirinio era gobernador de Siria. Y todos iban a hacerse empadronar, cada uno a su ciudad. Subió también José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Betlehem, porque él era de la casa y linaje de David, para hacerse inscribir con María su esposa, que estaba encinta. Ahora bien, mientras estaban allí, llegó para ella el tiempo de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito; y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la hostería. Había en aquel contorno unos pastores acamados al raso, que pasaban la noche custodiando su rebaño, y he aquí que un ángel del Señor se les apareció, y la gloria del Señor los envolvió de luz, y los invadió un gran temor. Díjoles el ángel: “¡No temáis! porque os anuncio una gran alegría que será para todo el pueblo:  Hoy os ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo Señor. Y esto os servirá de señal: hallaréis un niño envuelto en pañales, y acostado en un pesebre”. Y de repente vino a unirse al ángel una multitud del ejército del cielo, que se puso a alabar a Dios diciendo: “Gloria Dios en las alturas, y en la tierra paz entre hombres ( objeto ) de la buena voluntad”. Cuando los ángeles se partieron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: “Vayamos, pues, a Betlehem y veamos este acontecimiento, que el Señor nos ha hecho conocer”. Y fueron a prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verle, hicieron conocer lo que les había sido dicho acerca de este niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de las cosas que les referían los pastores. Pero María retenía todas estas palabras ponderándolas en su corazón. Y los pastores se volvieron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto según les había sido anunciado.
Lucas II, 1-20



Domingueras Prédicas II
R.P. Leonardo Castellani


Navidad Evangelio del Nacimiento (1967)



 "Una vez más en el hogar paterno
Celebramos la fiesta del Dios Niño ... ",


aunque aquí no tengamos "el invierno - con sus campos de armiño" del poeta; ni tampoco hubo nieve en Palestina, aunque sí hubo frío. 

El Dios Niño lo tenían también los paganos, aunque enteramente diverso (de Cristo; así como su madre era el extremo opuesto de la Virgen María. Pero los dos eran el Dios del amor: "el amor profano y el amor sagrado", que diría Tiziano: el amor santificado y elevado a una altura inconmensurable: el amor de Dios hecho amor de hombre. La mujer y el niño están aquí consagrados, sacralizados; la familia humana como canonizada: la mujer en lo que tiene de excelso, olvidados los defectos y fallas; el niño, representando el máximo descenso de Dios, la igualización propia del amor, que "busca iguales o los hace."

Un hombre ilustre, buen escritor argentino, quizá el mejor escritor argentino viviente, me decía hará una semana o poco más, que él no podía amar a Dios. Me pareció comprensible. Después añadió: "Tampoco puedo amar a Jesucristo." "Entonces vamos mal", pensé para mis adentros. El amor de Dios, que los mismos judíos tenían en el primer mandamiento, descendió inmensamente con la Encarnación de Dios en un hombre real que es "la figura de su substancia", como dice San Pablo (1) -y la representación de su hermosura.

Se hizo más fácil pero también más difícil porque cuando uno piensa un poco en lo que es Dios y lo que es el hombre y esas dos cosas hechas uno, se queda abismado: "un monstruo", decía el pagano Celso en su libro "Aleethees Lógos" (2). Y lo mismo pensaron "no puede ser" los mahometanos, y los arrianos, y mucho antes los "ebionitas" 3 en los tiempos de los Apóstoles, contra los cuales escribió San Juan su hermoso Evangelio. Todas las grandes herejías han rehusado creer en Cristo Dios, incluso los modernistas, progresistas y protestantes actuales, que siguen hablando de Cristo Dios o del

Hijo de Dios, pero si uno les pregunta: "Dios ¿en qué sentido?", o rehúsan responder o salen con un hombre divino, un hombre penetrado de Dios. -¿Como San Francisco de Asís? -N o, un poco más. -¿Y cuánto más?

Nosotros decimos infinito más. Y nos alegramos dese "monstruo". Porque ese monstruo es simplemente la salvación del mundo


"Mañana serás salvado el mundo
Y apartada de la tierra la iniquidad",


leíamos en la antífona de ayer.

domingo, 25 de septiembre de 2022

R.P. Leonardo Castellani Sermón: El Almuerzo en Casa del Príncipe

 




En aquel tiempo: Entró Jesús un sábado a comer en casa de uno de los príncipales fariseos, ellos le estaban acechando. Había allí, delante de él, un hombre hidrópico. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: «¿Es lícito curar en sábado, o no?» Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió. Y a ellos les dijo: «¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?» Y no pudieron replicar a esto. Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: «Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: “Deja el sitio a éste”, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba.” Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»
Lc. XIV, 1




"El Evangelio de Jesucristo"
R.P. Leonardo Castellani


Domingo decimosexto después de Pentecostés

El evangelio de esta Dominica (Lucas, XIV, 1) tiene dos perícopas: la Curación del Hidrópico y la parábola del Último Lugar. Pero puede unificarse con el nombre del Almuerzo en Casa del Príncipe.

   No hay que pensar en Herodes Idumeo o en el Príncipe Valerio Flavio, que estaba de viaje en Siria. Era un príncipe de los fariseos, un capitoste de ellos. Ya dije en otra ocasión que de éstos no todos eran malos; tanto que de algunos de ellos, los mejores, salió el núcleo primero de la primitiva Iglesia: Nicodemus, José de Arimatea, San Pablo... Pero la secta era mala. Era como el clero de hoy: un cuerpo; aunque no todos eran sacerdotes. Digamos que eran como el clerus medioeval, que comprendía hasta los sacristanes y los músicos, no menos que los letrados (o escribas y doctores): toda la gente de Iglesia. Clericales, vamos. Entre los clericales de hoy hay buenos y malos, pero el cuerpo de ellos es bueno. Entre los fariseos de entonces había buenos y malos, pero el cuerpo era malo; y uno no podía salvarse sin salir de él.

   Estaba lleno de estos doctores allí, "y todos le miraban a las manos", dice el evangelio. Jesucristo se descalzó las sandalias, dio el beso de paz al dueño de casa, hizo el gesto de lavarse los pies como era de ritual, introdujo a San Pedro el cual hizo igual, y se dirigió modestamente al último lugar, donde se reclinó. El príncipe lo fue a buscar y lo colocó en el segundo lugar, después de él. Y San Pedro que se había colocado tranquilamente en el segundo lugar, tuvo que bajar un tramo. "Y he aquí que un hombre hidrópico estaba delante de El"; no de San Pedro. Era uno de los doctorones que era hidrópico, qué le va a hacer; y no por eso sabía menos; lo que no sabía era la lotería que le iba a tocar ese día. Se ve que le dijo o pidió algo a Jesucristo, porque el evangelio dice: "Y respondiendo Jesús...". Pero no le respondió a él sino a los "legisperitos y fariseos que lo observaban con curiosidad". "—¿Se puede curar en día Sábado?" —les preguntó. "Conticuere omnes intenlique ora tenebant", que dice Virgilio. Callaron como muertos. ¿Qué podían decir? ¿Sí? ¿No? No podían decir nada. Jesús "agarró al hidrópico", dice el evangelio, es decir, lo sujetó; y lo curó. Habrá sido de ver el espectáculo del enorme vientre y el enorme cuerpo desinflándose a toda prisa. "Y lo mandó a su casa"; para que la comida pudiera continuar, probablemente. "Y respondiendo a ellos", otra vez —a sus ocultos pensamientos, porque ellos callaban—, dijo Jesús:

domingo, 18 de septiembre de 2022

R.P. Leonardo Castellani: Sermón La Viuda de Naim

 





En aquél tiempo iba Jesús a una ciudad llamada Naim, e iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad. Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: «No llores.» Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: «Joven, a ti te digo: Levántate.» El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre. El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo». 
Lc VII, 11-16


Domingo decimoquinto después de Pentecostés 









Sea todo a la mayor gloria de Dios.


domingo, 11 de septiembre de 2022

R.P. Leonardo Castellani: Parábola de los Pájaros y los Lirios

 



En aquél tiempo; Nadie puede servir a dos señores; porque odiará al uno y amará al otro; o se adherirá al uno y despreciará al otro. Vosotros no podéis servir a Dios y a Mammón”. “Por esto os digo: no os preocupéis por vuestra vida: qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, con qué lo vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento? ¿y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran ni siegan, ni juntan en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros puede, por mucho que se afane, añadir un codo a su estatura? y por el vestido, ¿por qué preocuparos? Aprended de los lirios del campo: cómo crecen; no trabajan, ni hilan, mas Yo os digo, que ni Salomón, en toda su magnificencia, se vistió como uno de ellos. Si, pues, la hierba del campo, que hoy aparece y mañana es echada al horno, Dios así la engalana ¿no (hará Él) mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os preocupéis, por consiguiente, diciendo: “¿Que tendremos para comer? ¿Qué tendremos para beber? ¿Qué tendremos para vestirnos?” Porque todas estas cosas las codician los paganos. Vuestro Padre celestial ya sabe que tenéis necesidad de todo eso. Buscad, pues, primero el reino de Dios y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura.
Mt. VI, 24-33



Domingo decimocuarto después de Pentecostés







Sea todo a la mayor gloria de Dios.

domingo, 4 de septiembre de 2022

R.P. Leonardo Castellani: La Curación de los Diez Leprosos

 




Y sucedió que, de camino a Jerusalén, pasaba por los confines entre Samaría y Galilea, y, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!» Al verlos, les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes.» Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz; y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. Tomó la palabra Jesús y dijo: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?» Y le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado.»
Lc. XVII, 11-19



Domingo decimotercero después de Pentecostés








El evangelio de este Domingo relata la curación de diez leprosos, y se podría llamar “el Evangelio de la Ingratitud”, tomando ese título de un gran sermón de San Bernardo, el XLIII. Aparentemente no hay nada que comentar en él: el Salvador o Salud-Dador -que esto significa Salvador­- curó a los leprosos, uno de ellos dio la vuelta a darle las gracias y el Salvador reprendió la ingratitud de los otros nueve. El gran exégeta Maldonado dice: “el que quiera interpretaciones alegóricas, que lea San Agustín, Teofilacto o San Bernardo”; la interpretación literal no tiene dificultad ninguna, es un relato simple, uno de tantos entre los milagros que hizo Nuestro Señor… La gratitud y la ingratitud todos saben lo que son: al Samaritano curado que volvió a agradecer, Jesucristo le dijo: “Tu fe te ha sanado”, como lo hubiera dicho a los otros nueve judíos si hubieran venido; porque fe aquí (pistis en griego) significa simplemente confianza, fiarse de alguno, que es el significado primitivo de esa palabra, dice Maldonado. Y ellos tuvieron confianza en Cristo que les dijo: “Vayan a mostrarse a los sacerdotes”, que era lo que el Levítico, capítulo XIV, mandaba a los leprosos ya curados; ellos se pusieron en camino confiadamente: y en la mitad del camino se sintieron sanos…

No hay nada que comentar. No hay enseñanzas profundas… Listo.

En cualquier trozo del Evangelio hay una enseñanza profunda: sucede sin embargo que no la vemos: no somos capaces de desentrañarla a veces.

Lástima que Maldonado murió hace casi cuatro siglos: me gustaría hablar con él.

domingo, 28 de agosto de 2022

R.P. Leonardo Castellani: Parábola del buen Samaritano

 







“Cierto hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, los cuales después de despojarlo y de darle golpes, se fueron, dejándolo medio muerto. Por casualidad cierto sacerdote bajaba por aquel camino, y cuando lo vio, pasó por el otro lado del camino. Del mismo modo, también un levita, cuando llegó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado del camino. Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión, y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al mesonero, y dijo: “Cuídalo, y todo lo demás que gastes, cuando yo regrese te lo pagaré.” ¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores? Y él dijo: El que tuvo misericordia de él. Y Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo.
Lc. X, 23-37


Domingo duodécimo después de Pentecostés










Sea todo a la mayor gloria de Dios.


domingo, 7 de agosto de 2022

R.P. Leonardo Castellani: Sermón Lamentación sobre Jerusalén

 




"AI acercarse y ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: «¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, en que tus enemigos te rodearán de empalizadas, te cercarán y te apretarán por todas partes, y te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos que estén dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de su visita. Y habiendo entrado en el templo empezó a expulsar fuera a los que vendían y compraban en él, diciéndoles: Escrito está: ¡Mi casa es casa de oración; y vosotros la tenéis convertida en cueva de ladrones! Y enseñaba todos los días en el templo." 
(Lucas XIX, 41-47)




Domingo noveno después de Pentecostés

Hay que hacer hoy un sermón patriótico, aunque no sea 25 de Mayo; porque este Evangelio narra el patriotismo de Jesucristo. Alguien escribió que Jesucristo no fue patriota sino antipatriota, que no amó ni a su patria ni a su madre: es una gansada que sólo se podría escribir en la ciudad de La Plata. No, me equivoco, también se escribió en Londres cuando el poeta irlandés William Yeats escribió aquellos versos:


"Aquél que maldijo su patria,Aquél que mandó doce hombresEn contra de todas las patriasY de todas las religiones".


Un sermón patriótico... Es fácil: "Una nueva y gloriosa Nación, Coronada su sien de laureles - Y a sus plantas rendido un león; cuya bandera, loado sea Dios, no ha sido atada jamás al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra; y cobija bajo sus pliegues idolatrados un pueblo libre y altanero, entregado al trabajo y al progreso bajo las alas de una sana democracia, cuyas instituciones están garantidas por un glorioso ejército triunfador en mil batallas y una Constitución tan adelantada y perfecta que se cumpla o no se cumpla funciona lo mismo, y..." etc. ¿Sería patriota yo si dijera esto y diez cosas más por el estilo? Asegún: si es verdad, sí; si no es verdad, no.

Jesucristo hubiese podido hacer fácilmente una cosa así con las grandes alabanzas y promesas a Jerusalén, a Israel y al mundo, en que abundaron los Profetas sus predecesores y cosechar una gran ovación de aplausos en el Templo, por ejemplo. Pero hizo al revés, justamente por ser patriota: acusó a Jerusalén que mataba a los Profetas y perseguía a todo aquel que sobresaliese y le predijo una próxima catástrofe: sería cercada y después sitiada, sería incendiada y sus hijos pasados a cuchillo y los que quedaran, dispersos por todas las regiones de la tierra; y lloró al decir esto. Todavía había tiempo para salvarse, pero Él desconfiaba que se salvara; o mejor dicho sabía no se salvaría.

En la Argentina hay muchos que han imitado a Jesucristo llorando sobre Buenos Aires lágrimas de tinta y prediciéndole catástrofes; que no se han cumplido, del todo por lo menos —por suerte. Así por ejemplo, hace medio siglo, el año 1919, Manuel Gálvez publicó una novela llamada Nacha Regules, que trata de la prostitución y la trata de blancas, donde amenaza a Buenos Aires con una gran revolución del proletariado que va a derribar la pirámide de Mayo (que no es pirámide) y quemar el barrio Norte y Palermo chico. No sucedió; o si sucedió fue en forma mucho más mansa, pues se contentó con quemar algunas iglesias y hacer ametrallar por aviones a unos 4.000 hombres en Avenida de Mayo. Pero desde entonces acá hay muchos que siguen diciendo la Argentina anda mal y puede venir un desastre. No son mala gente ni tampoco tontos; pero ahora se guardan muy bien de fijar la fecha del desastre. Pueden leer, por ejemplo, el discurso del senador Miguel Ángel Bernardo el 21 de Julio pasado en el Senado.

Yo también creo que el país anda mal, e incluso que el senador Bernardo se queda corto; pero también que si viene el desastre, yo ya voy a estar a salvo en la Chacarita, o bien me van a enviar a la Chacarita durante el desastre, que también puede ser. Y también me parece preferible el desastre, créase o no, a que esto siga marchando así —hundiéndose así— lo mismo que Dios prefirió el desastre de Jerusalén a que Jerusalén siguiese como estaba; pues siempre es preferible una pulmonía o una hepatitis a un cáncer. Incluso es mejor morirse, como dice el refrán: "Por tan poca salú mejor morirse".

¿Por qué está mal la Argentina? ¿Cómo prueba Ud. que anda mal? Yo no lo puedo probar; tengo una especie de pálpito, o mejor dicho el costillar lleno de mataduras y cicatrices. Puedo poner un ejemplo, del dominio donde yo sé algo, la cultura: está falsificada, falsificada a fondo. La falsificación empezó hace mucho, cuando proclamaron y pregonaron y definieron que Mitre era un gran prosista, Echeverría y Mármol dos grandes poetas y Cambaceres un gran novelista; y la falsificación ha seguido hasta llegar a la apoteosis de Borges —y del tango. Yo he querido aficionarme al tango porque dicen que es el único invento de la Argentina, el único aporte argentino a la civilización mundial; el tango y la gomina, y no he podido ¡ay de mí! Me gusta menos que el yazz, y el yazz me gusta menos que el ruido de una locomotora acompañado de ladridos de perros.

La falsificación de la cultura tiene tres grados: uno, es hacer della un lujo o una diversión, como el Festival de Folklore de Cosquín, siendo una necesidad; otro, es hacer della un comercio, un sacadineros o una estafa al contribuyente, como los premios literarios; y tercero y más grave, hacer della una corrupción, propagar por medio della errores, torpezas o herejías. Vean lo que pasó con esa Nacha Regules que nombré antes: en esa su segunda novela Gálvez aparecía como anticlerical y socialista; no lo era probablemente, pero aparecía; tuvo un éxito repentino y resonante: 150.000 ejemplares, traducidos a 11 idiomas, vertida a la radio y al cine, dos premios oficiales. Ahora bien, la novela es mala, quiero decir floja, falluta como obra de arte; pinta dos cosas que no existen ni pueden existir, la prostituta buena y el socialista santo de los románticos franceses; y sin embargo, tuvo el éxito ya dicho. En la novela siguiente, Gálvez aparece como católico; y cayó en el vacío. La mejor novela de Gálvez, Hombres en Soledad, que es mucho mejor obra de arte que Nacha Regules, y netamente católica y patriota, 7.000 ejemplares. ¿Qué quiere decir esto? Es muy sencillo; que somos una nación católica donde todos los resortes del éxito literario están en manos de anticatólicos. ¿Y por qué? Quizás de tan católicos que somos. Existe una verdadera maquinaria de falsificar cultura, de fabricar valores que no son valores y tapar valores que sí son valores; que es lo que Cristo dijo a sus paisanos: "persiguen a los profetas y halagan a los pseudo-profetas". Cuando creyeron que Gálvez era anticatólico, le fabricaron un triunfo; cuando vieron que era católico, lo persiguieron toda la vida. Gálvez fue un gran hombre (en sus últimos 30 años) pero nunca fue un gran novelista.

Y esto que dije de la cultura, funciona igual en todos los dominios: en la instrucción, en la economía y en la política, que es lo más grave de todo. En el último número de "Horizonte", que es una revista judía, hay una comparación graciosa que a mí me hace la misma gracia que un dolor de muelas. Dice que la Argentina no es más que un gran aparato de succión, una bomba aspirante, que tiene por función succionar la riqueza argentina y trasladarla al extranjero; y que todo lo que pasa en la Argentina, "elecciones correctísimas en San Juan, triunfo de la democracia en Neuquén, un toro se ha vendido en 29 millones, las Cámaras han prorrogado la ley de alquileres, ofrenda floral al Padre de la Patria, hará uso de la palabra", todo eso de que parlan los diarios, no son más que movimientos de la máquina, para dos fines: uno, ajustar los tubos a las tetas, como en el ordeñe mecánico, y segundo, defenderse de los que quieren romper la máquina (59). Este periódico "Horizonte", que se titula "judío-sionista-argentino" (¡y dichoso el que puede poner tantas cosas juntas!) es obtuso, no saben escribir, tienen una mente oscura; y sin embargo, en este punto de la bomba de succión se muestran brillantes y agudos.

Bueno, no hay más tiempo y me voy resbalando a la política -como Jesucristo en esta ocasión. La cuestión es que los "coronados la sien de laureles - y a sus plantas rendido un león" somos un país "subdesarrollado". Salimos ahora con eso; pero somos nosotros los rendidos y el león está más fiero que nunca. ¿Y cuál es la solución? —La solución mañana, como dicen en las adivinanzas.

La cuestión es que Jesucristo, el Domingo de Ramos, después de su provisorio triunfo en Jerusalén, lloró sobre Jerusalén.



Fuente: R. P. Leonardo Castellani, Domingueras Prédicas, Ediciones Jauja, Mendoza, 1997.



Notas

59. "Mas ya reinó la mentira Y en la verdá ya hay mordaza- Parece hay velorio en casa Y un gran silencio a desinio De que un libre latrocinio Tenga aquí juego sin tasa. No siempre fue Buenos Aires "Ciudá de los mercaderes"- Hubo nobles menesteres Aunque hubo siempre uñas listas- "Ciudá de contrabandistas Y todo el resto mujeres". Así la llamó un antiguo Fraile nombre Castañeda- Tenía la lengua aceda, Murió por esta nación- Siempre esta duda me queda: ¿Se cumplió su maldición? Contrabandistas llamaba No sólo a los mamelucos, También a dotores cucos Que llaman politiqueros Y a otros que estudian librucos Para dejarnos en cueros... Que les dicen los pitucos: "Conomistas estranjeros ". Desde el tiempo de mi padre Gobierna la mercancía; Le llaman ole-barquía Y otros nombres del demonio, Pero yo doy testimonio Que es comercio y porquería ". ("La Muerte de Martín Fierro", Canto X)




Sea todo a la Mayor Gloria de Dios


domingo, 31 de julio de 2022

R.P. Leonardo Castellani: Sermón Parábola del Mayordomo Infiel

 






En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado delante de él como disipador de sus bienes. Y le llamó y le dijo: ¿Qué es esto que oigo decir de ti? Da cuenta de tu mayordomía porque ya no podrás ser mi mayordomo. Entonces el mayordomo dijo entre sí: ¿Qué haré porque mi señor me quita la mayordomía? Cavar no puedo, de mendigar tengo vergüenza. Yo sé lo que he de hacer, para que cuando fuere removido de la mayordomía me reciban en sus casas. Llamó, pues, a cada uno de los deudores de su señor, y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi señor? Y éste le respondió: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu escritura, y siéntate luego, y escribe cincuenta. Después dijo a otro: ¿Y tú, cuánto debes? Y él respondió: Cien coros de trigo. Él le dijo: Toma tu vale y escribe ochenta. Y alabó el señor al mayordomo infiel, porque había obrado sagazmente; porque los hijos de este siglo, son más sabios en su generación, que los hijos de la luz. Y yo os digo: Que os ganéis amigos con las riquezas de iniquidad, para que cuando falleciereis, os reciban en las eternas moradas. 
Lucas XVI, 1-9



Domingo octavo después de Pentecostés








Sea todo a la Mayor Gloria de Dios



domingo, 17 de julio de 2022

R.P. Leonardo Castellani: La Segunda Multiplicación de los Panes y los Peces

 



Por aquellos días, habiéndose juntado otra vez un gran concurso de gentes, y no teniendo qué comer, convocados sus discípulos, les dijo: “Me da compasión esta multitud de gentes, porque hace ya tres días que están conmigo, y no tienen qué comer. Y si los envío a sus casas en ayunas, desfallecerán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos”. Le respondieron sus discípulos: “Y ¿cómo podrá nadie en esta soledad procurarles pan en abundancia?” Él les preguntó: “¿Cuántos panes tenéis?” Respondieron: “Siete”. Entonces mandó Jesús a la gente que se sentara en tierra; y tomando los siete panes, dando gracias, los partió; y se los daba a sus discípulos para que los distribuyesen entre la gente, y se los repartieron. Tenían además algunos pececillos: los bendijo también, y mandó distribuírselos. Y comieron hasta saciarse; y de las sobras recogieron siete espuertas; siendo unos cuatro mil los que habían comido; en seguida Jesús los despidió.
(Mateo XV, 32-38)


El Evangelio de la Segunda Multiplicación de los Panes, confieso que no lo entiendo bien, ni San Agustín tampoco. Sería el caso de hacer como San Agustín que se interrumpía en mitad de un sermón y decía a sus oyentes pidiesen luz a Dios para él. Pero además deso, yo creo que tenía ganas de tomar un vaso de agua. (48)

No voy a volver sobre mi sermoncito anterior de hace 15 días. Salí cabizbajo (patibajo y cabizdifuso) dél, porque me olvidé del penúltimo párrafo, que era el principal; además estaba dudoso de haber acertado. Por la tarde tuve un consuelo, y fue que por Radio Colonia leyeron un artículo sobre Argentina del diario "The Times" de Londres; donde se decía lo mismo que había dicho yo por la mañana, lo que me produjo un grito de asombro: "¿Será posible que los ingleses conozcan mejor al estado de la Argentina que los argentinos?" —por lo menos que algunos argentinos, como el que dijo al salir de aquí: "El P. Castellani ha muerto hoy como político". Acertó, pero no en la fecha; yo he muerto como político cuando nací.

El artículo del diario londinense termina con una raspa a los argentinos, diciendo que no serán una gran nación, ni una nación siquiera, si no eliminan sus disensiones internas, su desidia, su ineficacia y su pereza intelectual —que deben sacudir de sí todo eso —dice el inglés; —yo pensé que además de sacudir todo eso, a lo mejor nos sacudimos también a los ingleses.

Pero hoy mi sermón será homilía, es decir, será religioso. La Segunda Multipanificación no tiene dificultad: es repetición del milagro patrado (49) poco antes en la cercanía de Cafarnaum. Cristo mismo declaró la significación deste primer milagro, es decir, la Eucaristía; por ende la significación del segundo es la misma.La dificultad viene después, en las palabras de Cristo a los Apóstoles en la barca. Les había dicho: "Cuidado con el fermento de los fariseos", que acababan de hacer una de las suyas. Ellos pensaron era un reproche velado, porque se habían olvidado de embarcar pan. Y Cristo les dice: "¿Por qué no tenéis un poco de inteligencia? ¿No recordáis..." Y les recuerda las dos Multipanificaciones. Y termina repitiéndoles: "¿ Cuándo tendréis inteligencia?"¿Inteligencia de qué? Yo no lo sé, San Agustín no lo sabe —o no lo dice. Pueden consultar todos los exégetas que quieran, antiguos y modernos, —de los cuales tengo los principales— y no encontrarán una respuesta satisfactoria.

La respuesta de muchos es que Cristo quiso decirles que él podía procurarles pan milagrosamente. No satisface porque no es verdad. Cristo no va a procurarnos pan milagrosamente, si podemos procurarlo naturalmente. Incitado a ello por el Demonio en la primera tentación, no quiso procurarse pan milagrosamente porque podía procurarlo naturalmente. Así que NO quiso decir eso.

Ahora sí es necesario que Cristo multiplique los panes para la Argentina milagrosamente; porque Cristo es el único que puede sacar a la Argentina del atolladero; es decir, es el único Salvador: ése es su propio nombre, Yeshoua. Tiene que hacer un milagro para deshacer el otro milagro al revés que es un milagro del Diablo; o sea que un país rico en riquezas naturales se halle abocado a la miseria —a lo cual el diario "The Times" llama milagro: es un milagro al revés. O sea, que así como Cristo con 7 panes alimentó a 4.000 hombres, así ahora en el país del pan con 4.000 panes alimentamos solamente a 7 hombres; el resto de los panes se va al extranjero; o al bolsillo de los ladrones, los contrabandistas, los especuladores, los politiqueros, los capitalistas, los estafadores y a Isabel Sarli —que son los siete hombres.

(Aquí hago una pausa para pedir a Dios me ilumine... ¡Cruz diablo! Nombré a Isabel Sarli).

Hay otra explicación sutil desas palabras de Cristo, que pueden aceptar si quieren: el filósofo Jácome Maritain dijo que con eso Cristo quiso recomendar los "medios pobres" frente a los "medios ricos" en su Iglesia; y que eso significan las "cifras" que recordó Cristo: 7 - 4.000 - 7; 5 - 5.000 - 12. O sea, que con menos panes Cristo alimentó a más gente y sobraron más panes; con más panes, Cristo alimentó a menos gente y sobraron menos panes: en proporción inversa.

Eso concuerda con lo que dice San Pablo dos o tres veces: que Dios para hacer sus hechos prefiere lo menos a lo más. "Dios eligió a lo flaco deste mundo para confundir a lo fuerte". "La sabiduría deste mundo es necedad delante de Dios; y la necedad vuestra es para Él sabiduría" —es decir, lo que los paganos, sabios deste mundo, llamaban "necedad"— y finalmente, "no hay entre vosotros muchos ricos, muchos potentes, muchos influyentes; y a vosotros os eligió Dios para ser la sal del mundo".

Los "medios ricos" son las riquezas, el renombre, el poder, la propaganda, la política. Los medios pobres son la fe, la oración, la penitencia. Ahora bien, a la Iglesia le ha ido mejor cuando se hizo fuerte en los medios pobres; y cuando se ha prevalido de los medios ricos, le ha ido como a David con la armadura de Saúl; que no podía ni moverse hasta que bruscamente se desnudó, agarró su honda y 5 piedras del arroyo, y le plantó una en la mismísima jeta del gigante.

No quiere decir que cuando tengamos legítimamente medios ricos (20 millones de pesos para fundar una editorial, que una señora me ha prometido en su testamento; pero ya verán que muere después que yo) que no los debamos usar: quiere decir que han de usarse con recelo, con temblor, con humildad, para no atribuirnos vanamente a nosotros el resultado, que en el orden religioso es sólo de Dios. "Yo planté, Apolo regó, pero Dios fue el que dio la cosecha" —dice San Pablo. ¡La Armada Invencible de Felipe II! Defendía la causa de Dios (así lo creía el Rey y el P. Rivadeneyra), y a Dios se le antojó hacerla naufragar en las costas de Inglaterra.

Así que si Dios me dijera: ¿Quieres te procure 20 millones?, yo diría: "Bueno, pero preferiría me dieses inspiración para hacer un buen libro". —¿Quieres que te haga Cardenal? —¡Nooo! Prefiero me hagas maestro de catecismo en la Casa Cuna al lao mi casa. —¿Quieres que te haga una espléndida Catedral? —No, prefiero que hagas 20 iglesias pequeñas donde se predique todos los días una hora, y no se cobre nada a los fieles. —¿Quieres que te haga Director de "La Prensa"?—No, Señor Dios, por favor; dejemos allí a Gainza Paz y a los masones: son divertidos; y al fin acabarán por servirnos a nosotros. —¿Quieres que te haga funcionario deste gobierno? —Señor, todos esos son medios ricos. Yo lo único que quiero es que me des Sabiduría". Esto fue exactamente lo que respondió Salomón a Dios, que le había ofrecido todo lo otro.
En cuanto a funcionario deste gobierno, no desestimo a este gobierno; aunque tampoco comparto el desaforado entusiasmo de algunos amigos: la capacidad de ilusión de la gente argentina (o porteña, mejor) es infinita.

Lo que hay que decir (me parece) es que lo sucedido es bueno: uno, porque ha liquidado una situación intolerable; dos, porque ha activado al país, lo ha puesto en actividad política, la cual es necesaria. Ahora, a dónde se dirige y si triunfará en sus ideales es lo que no sabemos, y lo que hemos de interpretar de Dios: ¡que triunfes!; porque un orden malo es preferible a una revolución incompleta, dijo Alberdi —y es verdad. Si ésta queda incompleta, quedamos abocados a la revolución completa del Comunismo —o a la guerra civil: Dios nos libre y guarde (50).

Un cambio de gobierno no resolverá de golpe —ni no de golpe, ni con golpe ni sin golpe— los graves problemas argentinos. Cristo los resolverá, si conseguimos que vuelva hacia nosotros esos sus ojos misericordiosos; por supuesto que no los resolverá sin la cooperación (a la gracia) del Gobierno y de los hombres mejores del país, y de todo el país —menos los 7 que antes nombré. Pero para conseguir que Cristo nos devuelva sus ojos, estimo mejores los medios pobres; me parece más poderosa (créase o no) la oración de la Superiora de las Catalinas, Madre María Jesús Franco que ¿qué diré yo?... que la adhesión de Arturo Frondizi.

Notas

47. N. del E.: Homilía del 10 de julio, pocos días después del golpe de Onganía.
48. "San Agustín estaba en comunicación con su auditorio: pequeño auditorio homogéneo sentado cerca de él, que le hacía señas, como se ve claramente en sus sermones: señas de "no entiendo", señas de aprobación y desprobación, incluso de indignación; no era indignación por causas políticas, sino religiosas; porque había oyentes tocados de las herejías montañistas y patripasianas, a las cuales el Santo trataba desahogadamente, no tenía pelo en la lengua.Mi último sermón algunos desaprobaron: bien, están en su derecho, siempre que no me hagan señas. (Tachado en el original).
49. Del latín "patrare": realizar, ejecutar.
50. N. del E.: acertó Castellani: en los últimos meses del gobierno de Onganía comenzó a arder la guerra civil.






Sea todo a la mayor gloria de Dios.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...