domingo, 13 de noviembre de 2016

R.P. Leonardo Castellani: Parábolas del Grano de Mostaza y del Fermento







En aquel tiempo: Dijo Jesús a las turbas esta parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.» Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.» Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo. 
Mateo XIII, 31-35


Domingueras Prédicas II
R.P. Leonardo Castellani


Domingo XXVI después de Pentecostés (VI móvil después de Epifanía)

En este Domingo último antes de Septuagésima (que es el preámbulo de Cuadragésima, o sea, Cuaresma) trae las, dos breves Parábolas del Árbol de Mostaza y de la Levadura, referidas al Reino; es decir, a la Iglesia. Los comentadores dicen no hay nada que comentar, y yo he hecho un comentario tres veces mayor del ordinario.

Las dos apuntan a Jo que llamó el Concilio Vaticano "el milagro moral de la Iglesia". Las dos significan la expansión enorme y maravillosa del Reino de Cristo -que había de venir; pues entonces era tan insignificante como un granito de mostaza o una pizca de levadura. El grano de mostaza es realmente "la menor de las semillas", si se consideran los árboles, no las hierbas, como el alpiste o el nabo silvestre; pero la intención de Cristo no era hacer una lección de Botánica; ni tampoco de cocina, pues una masa de tres "jehís" (1) no la puede amasar una mujeruca sola. La Parábola del Árbol indica no solamente la expansión de la semillita sino también la expansión LENTA; y las dos indican que esa expansión es efecto de un principio intrínseco -la savia o el fermento- y no viene de fuera. La del Árbol alude a la profecía de Ezequiel, capítulo XVII (2), que compara el Reino de Dios con un árbol, en el cual vienen a posarse las aves del cielo.

De la expansión maravillosa de la Iglesia -fenómeno único en la historia- he hablado ya. Baste decir al presente que el año 57 San Pablo escribía a los cristianos de Roma que "vuestra fe es conocida en el universo mundo" (3) al fin del siglo 1, a 70 años de la muerte de Cristo, había ya medio millón de cristianos desparramados en todas las ciudades del Imperio; al fin del siglo IV, con la conversión de Constantino, saltó a 10 millones¡ y fue siempre creciendo el número hasta hoy, que son 800 millones. (Estas cifras son de Omsk, un autor muy seguro) (4).

Yo no digo que por el hecho de ser mayoría, los cristianos tienen razón: "las mayorías nunca tienen razón" -dijo Ibsen; ni son tampoco hoy mayoría. En realidad las mayorías no siempre tienen razón; tienen razón solamente en asuntos que estén al alcance del sentido común¡ por ejemplo, la mayoría de los hombres cree que hay Dios, y tiene razón. Cuando los cristianos eran una minoría de 12 hombres tenía tanta razón como ahora¡ y si algún día el Cristianismo fuera reducido a un solo hombre, ése seguiría teniendo razón.

Para razón alcanzar
Tres cosas son menester:
Tenerla, darla a entender,
Y... que te la quieran dar.

Dos cosas importantes hay que advertir en estas dos sencillísimas Parábolas: primera, el crecimiento se verifica por un principio interno, que no es otro sino el Espíritu Santo¡ otra, este crecimiento había de ser lento. Las dos cosas están implicadas en las Parábolas.

Primero, hay escritores impíos, encabezados por el historiador inglés Gibbon, que pretenden explicar ese Fenómeno Único por causas externas y naturales: Gibbon da cinco razones, una de las cuales (o dos) no son muy virtuosas que digamos: la astucia política de los Obispos, y el celo inflexible y fanático de los cristianos: todo este último capítulo del Libro I de "Decline and Fall" está escrito con refinada hipocresía y contiene calumnias anticristianas de gran calibre. Cinco causas da él y yo podría añadir otras cinco y aun cincuenta y el asunto queda igualmente asombroso e inexplicable. Si la religión de Mahoma hubiese tenido las mismas dificultades del Cristianismo naciente (persecución, proscripción, millares o millones de mártires), no hubiese durado 30 años. Casi lo mismo puede decirse del Protestantismo. El Cristianismo se expandió como masa en fermento a contrapelo de todas las razones y fuerzas humanas. Y basta.

Segundo, hay que observar el crecimiento lento del árbol, el tiempo que iba a tardar la Iglesia en ser universal, que en otra versión desta Parábola del Arbol Cristo señala y subraya: "Así es el Reino de Días como un hombre que sale a hacer sementera; siembra, se va a dormir, pasan días y pasan noches, y la semilla crece y él no lo sabe; mas la tierra incesantemente hace tallos y después flores y después el grano madura en la espiga y cuando produjo fmto, enseguida manda la guadaña, porque llegó el tiempo de la siega." (5) Aquí está acentuado el crecimiento lento del Reino de Dios, lo mismo que en la Parábola del Trigo y la Cizaña y en varias otras Parábolas; y directamente, en el Sermón Esjatológico de Cristo, en San Lucas (6) y en toda la conducta de Cristo. 

Estas Parábolas revientan la principal herejía o impiedad de nuestros días contra Cristo, llamada la "Escuela Esjatológica". Este infundio, inventado por el alemán Weiss (aunque su núcleo está en el sacerdote apóstata francés Loisy), es sostenido y propagado hoy por el suizo Schweitzer; y lo llamo suizo aunque haya nacido en Alsacia, porque su familia fue suiza, su apellido significa "Suizo", y él hizo de Suiza su país de adopción.

La "Teoría Esjatológica" sostiene simplemente que Cristo no supo nada de la Iglesia; que él creyó el fin del mundo iba a venir en su tiempo; o a lo más, después de su muerte, de inmediato; creyó que él iba a morir, iba a resucitar y con él todos los muertos, y venía el fin del mundo. El más atrevido, impertinente y (digamos la palabra) disparatado y blasfemo de todos estos noveleros es Alberto el Suizo. No cree en Jesucristo y aun aveces parecería que lo odia: en su tesis doctoral, llamada "La Psiquiatría de Jesucristo", no vacila en darlo corno loco o desequilibrado, "energúmeno" es la palabra que usa. Y sin embargo, los protestantes de todo el mundo lo han levantado a las nubes, cerrando los ojos al hecho de que ya no es protestante, sino ateo (7). También los ateos de todo el mundo intentan hoy vendérnoslo corno un santo. Su libro principal se titula "La Búsqueda del Cristo Histórico", sumamente impío.

¿Y qué nos importa a nosotros un suizo más o menos? Nos importa porque es una falsa fama, désas que hay muchas hoy día, y hay una maquinaria para fabricarlas. Más de diez veces he visto su nombre en la Prensa argentina; y corren aquí varios libros mentirosos sobre él, de los cuales poseo el de Felschotte. Lo canonizan de héroe, de santo y de apóstol: ni es santo, ni apóstol. Es en todo caso un apóstol de la impiedad -modernista.

Se fue a curar a los negros de Africa, fundó un hospital en el Lambaréné; no en "el dulce Lambaré" del Paraguay, sino en el Lambaréné del Africa Ecuatorial Francesa. Centenares de católicos han fundado centenares de hospitales; pero eso no vale. Al principio curó personalmente a los negros: miles y miles de misioneros y monjas han hecho eso en silencio y con los mayores sacrificios, pero eso tampoco vale. ¿Han visto Uds. en la prensa alguna vez el nombre del P. Darnián? Ni siquiera está en la Enciclopedia Espasa. El P. Damián fue un sacerdote belga que fue a curar leprosos en la isla de Molokai, vivió corno uno dellos y murió leproso. Eso tampoco vale. ¡Un ateo santo! ¡Eso es lo que vale! Fue un santo con mucha suerte: tuvo a su disposición mucho dinero, recorría Europa recogiendo honores y triunfos, tuvo todas las comodidades de la vida. Se fue al Lambaréné huyendo de la Gran Guerra del 14 (corno después huyó de la del 39), recibió enormes sumas del Gobierno Francés y la Sociedad "Amigos del Lambaréné", que hacía colectas para él en todos los países protestantes, sobre todo en EE.UU.: trajo cantidad de médicos y enfermeras pagadas, se convirtió en Director y comenzó a quijotear por Europa dando conferencias (impías) y conciertos de piano; pero más que el piano, lo que sabía él tocar es el bombo: el autobombo (8). Y sigue tocándolo, seguido por dos o tres millones de imbéciles. Tiene ahora 89 años, si es que vive todavía (9). Siete veces dejó el Lambaréné para pasear por Europa: no hizo tal el Santo P. Damián.

Su fama es falsa: no fue un santo. Yo no negaré que tuvo un gran vigor de talento y un gran vigor físico y temperamental; pero ésos son dones naturales que Dios da, y que se pueden usar bien o usar mal; no son la santidad. Para no alargarme analizando su singular santidad, diré brutalmente una sola cosa: "Extra Ecclesiam nulla salus ": fuera de la Iglesia no hay salvación -ni santidad 10 ; y Alberto el Suizo no sólo está fuera de la Iglesia sino contra della. Sus errores y blasfemias, solapadas con hipocresía debajo de palabras cristianas (pues eso caracteriza la herejía del "Modernismo") anulan enteramente sus actos de bondad, que también son discutibles. Me parece una prefigura de la Bestia de la Tierra que pinta San Juan en el Apokalypsis (11): también el Pseudoprofeta hará alardes de religión para arruinar la verdadera religión.

Es una fama falsa, cosa abundante hoy día; se fabrican con la maquinaria de la "publicidad". Gracias al periodismo y a lo que dél depende, hay muchísimas mentiras sueltas y verdades encadenadas en la Argentina. Dicen que la mentira tiene las patas cortas. ¡Cuernos! Tiene las patas cortas cuando no le ponen auto; ahora tiene auto y atropella por todo. N os dan mentira y encima nos cobran por ella¡ la verdad está en un pozo, y hay que sacarla, y así resulta más cara que la mentira¡ y la gente se va a lo más barato.

Hay muchas verdades que no se dicen en la Argentina; que no se pueden decir y no se dirán jamás. Si yo dijera , por ejemplo, que Jorge Luis Borges es un buen escritor perverso de segundo orden, no sería creído, e incluso me tratarían de envidioso o estúpido. Si dijera que José Ingenieros fue uno de los fumistas o macaneros más grandes que ha existido ... a lo mejor me castiga la Justicia lo mismo que a los que manchan de alquitrán la estatua de Sarmiento; si dijera que todos los próceres argentinos que tienen estatua, o casi todos, fueron poco inteligentes, entonces soy antipatriota y a lo mejor pertenezco a la sociedad de la Mazorca. Por eso no lo diré: Uds. no me denuncien.

Todo esto es solamente para prevenirlos acerca de la "publicidad": lo mismo hizo Jesucristo. La gran publicidad es siempre sospechosa: acompaña a los falsos profetas, según Jesucristo (12). ¿A quién se hace gran publicidad ahora en la Argentina? A un payaso, Carlitos Chaplin, y a un camandulero, Winston Churchill (13). Éstos son los santos de ahora. Decían los diarios esta semana que la aldea de Brandon, donde está el cadáver de Churchill (Churchill quién sabe dónde estará), se está convirtiendo en un santuario nacional. Ojalá que se convierta en el santuario nacional, y los ingleses se cretinicen del todo, y así dejen de embromar a la Argentina. Y que Dios me perdone este mal deseo (14).

Así que conviene imitar un poco a aquel cura que cada día, después de leer el Evangelio, cerraba el libro y decía: "¡Adiós, verdad: hasta mañana!" O bien a Don Ángel Cisera, que volaba más bajo, pero en el fondo decía lo mismo. Éste era un italiano muy bueno, y filósofo; albañil era, y me enseñó varias cosas cuando yo era chiquillo. Me contó que la primera oración que hacía al despertarse, era sentarse en la cama y decir: "Dí o mío: ¿quién me querá coder hoy? ¿E como hago chó para que no me coda?"


Notas

1. Medidas.
2. vs. 22-24.
3. 1, 8.
4. En 1997, los católicos sumaban 1.000 millones, el 17% de la población mundial.
5. Marcos 4, 26-29.
6. 21, 29-36.
7. Lo más curioso es que Schweitzer era pastor protestante. Por desgracia hizo escuela, y aun entre los católicos: uno de los más renombrados teólogos de nuestro tiempo, el dominico belga Edward Schillebeeckx, escribe que "Cristo no instituyó directamente la Iglesia porque creía próximo el fin del mundo y no creía en una historia temporalmente larga ... (Por ello) la estructura de la Iglesia debe ser desmitificada" ("Soy un Teólogo Feliz", Sociedad de Educación Atenas, Madrid, 1994, págs. 112-113).
8. En 1953 ganó el Premio Nobel de la Paz.
9. Murió el 5 de setiembre de 1965.
10. Castellani explica el sentido de esto en "El Evangelio de Jesucristo", Resumen de Todo lo Dicho, 11 - La Doctrina: " 'Sin fe es imposible ser elegido' (agradar a Dios, traduce la Vulgata). Y para allegarse a Dios, es necesario creer (por lo menos) que El es, y a los que le buscan es Remunerador'. (Hebreos 11, 6)".
"Para salvarse hay que saber y tener con fe (y no solamente con razón) por lo menos que hay un Dios Premiador de buenos. Esto es necesario 'con necesidad de medio', corno dice la jerga escolástica; las demás verdades reveladas, como la Trinidad o la Encarnación, son necesarias 'con necesidad de precepto', si llegan a nuestro conocimiento corno reveladas; es decir, que si no llegan a nuestro conocimiento, no son necesarias; pues ningún 'precepto' puede obligar si no es conocido. '¿Cómo creerán sin predicante?"'
"Esto responde a una tentación que tienen muchos acerca del 'infinito número de almas fuera del camino de la salud', corno dice Billot. Un cristiano me decía poco ha: '¿Cómo puedes entender esto? ¿Cómo puede Dios hacer tal cosa? Los cristianos solamente nos salvamos y los cristianos somos hoy todavía una minoría entre los millares del mundo, y antes de ahora todavía mucho menos. ¿Todos los budistas, los hinduistas y los mahometanos se condenan sin culpa?' -de lo cual quería concluir, corno el novelista James Jones y su maestro Toynbee, la verdad (pragmática) de todas las religiones: con que mostraba una ignorancia religiosa realmente argentina ... "
11. 13, 11-17.
12. Lucas 6, 26.
13. Primer Ministro inglés, murió el 24 de enero de 1965, poco antes de que Castellani escribiese este sermón.
14. "Vivimos una época llena de confusión y atenazada por el temor; la inmensa maquinaría de la propaganda y de la difusión servida por la técnica más maravillosa, no trabaja en pro de la Revelación ¡qué esperanza!, ni siquiera en pro de la Razón; sino de la ligereza, de la distracción, de la confusión; el mundo se divierte, hasta demasiado, pero está recorrido por debajo de una sorda desesperanza. ¿Qué quieren que les diga? Navegamos en medio de la niebla y en medio de la tormenta; navegamos sin embargo hacia el Reino de Dios, así lo espero; por lo más oscuro amanece" (Castellani, "La Exégesis Actual", en "Exégesis". Inédito).





Sea todo a la Mayor Gloria de Dios


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