Vigilia de los santos apóstoles
Pedro y Pablo

- La Vigilia de los santos Apóstoles Pedro y Pablo.
- En Utrecht, san Benigno, Obispo y Mártir.
- En Alejandría, y en la persecución de Severo, los santos Mártires Plutarco, Sereno, Heráclides, catecúmeno, Herón, neófito, y otro Sereno, Raída, catecúmena, y Potamiena con Marcela su madre; entre ellos principalmente resplandeció la Virgen Potamiena, la cual padeció primero infinitos y peligrosísimos combates por la virginidad, después también exquisitos e inauditos tormentos por la fe, y últimamente, junto con su madre, fue quemada en la hoguera.
- El mismo día, san Papio, Mártir, que, en la persecución del Emperador Diocleciano, azotado con varas, sumergido en una caldera de aceite y grasa hirviendo, y atormentado con otros horribles suplicios, por fin, presentando el cuello a la cuchilla, fue coronado.
- En Córdoba de España, san Argimiro, Monje y Mártir, que en la persecución Arábiga, por la fe de Cristo fue puesto en el ecúleo y atravesado por la espada.
- En Roma, san Paulo I, Papa y Confesor.
- En Lóvere, Diócesis de Brescia, santa Vicenta Gerosa, Virgen, Fundadora, juntamente con santa Bartolomea Capitanio, del Instituto de Hermanas de la Caridad; a la cual el Papa Pío XII agregó al catálogo de las santas Vírgenes.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.
Vigilia de los santos apóstoles
Pedro y Pablo
Introito: Juan 21.18-19; Salmo 18.2
Hijo el Señor a Pedro: Cuando eras joven, tú te ceñías e
ibas donde querías; cuando envejezcas, extenderás tus
manos, y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras. Esto
lo dijo indicando con qué muerte había de glorificar a Dios.
Sl. Los cielos narran la gloria de Dios y el firmamento
publica la obra de sus manos. ℣: Gloria al Padre...Dijo el
Señor a Pedro…
Colecta:
No permitas, Señor, que inquietud alguna nos perturbe a
quienes nos has cimentado en la sólida roca de la fe de
los apóstoles. Por nuestro Señor Jesucristo…
Epístola: Hechos 3.1-10
En aquellos días: Pedro y Juan subían a la hora de la
oración, que era la de nona. Había un hombre tullido
desde el seno de su madre, que traían y ponían cada día a la
puerta del templo llamada la Hermosa para pedir limosna a
los que entraban en el templo. Este, viendo a Pedro y a Juan
que se disponían a entrar en el templo, les pidió limosna.
Pedro, mirándole atentamente, igual que Juan, le dijo:
Míranos. El los miró esperando recibir de ellos alguna cosa.
Pero Pedro le dijo: No tengo oro ni plata; lo que tengo, eso te
doy: En nombre de Jesucristo Nazareno, anda. Y tomándole
de la diestra, le levantó, y al punto sus pies y sus talones se
consolidaron; y de un brinco se puso en pie, y comenzó a
andar, y entró con ellos en el templo saltando y brincando y
alabando a Dios. Todo el pueblo que lo vio andar y alabar a
Dios, reconoció ser el mismo que se sentaba a pedir limosna
en la puerta Hermosa del templo, y quedaron llenos de
admiración y espanto por lo sucedido.
Gradual: Salmo 18.5,2
Su voz resuena por toda la tierra, y por todos los confines
del orbe sus palabras. ℣: Los cielos cantan la gloria de
Dios, y el firmamento pregona las obras de sus manos.
Evangelio: Juan 21.15-19
En aquel tiempo: Dijo Jesús a Simón Pedro: Simón, hijo
de Juan, ¿me amas más que éstos? El le dijo: Sí, Señor,
tú sabes que te quiero. Díjole: Apacienta mis corderos. Por
segunda vez le dijo: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro
le respondió: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo:
Apacienta mis ovejas. Por tercera vez le dijo: Simón, hijo de
Juan, ¿me quieres? Pedro se entristeció de que por tercera
vez le preguntase: ¿Me quieres? Y le dijo: Señor, tú lo sabes
todo, tú sabes que te quiero. Díjole Jesús: Apacienta mis
ovejas. En verdad, en verdad te digo: Cuando eras joven, tú
te ceñías e ibas donde querías; cuando envejezcas,
extenderás tus manos, y otro te ceñirá y te llevará a donde no
quieras. Esto lo dijo indicando con qué muerte había de
glorificar a Dios. Después añadió: Sígueme.
Ofertorio: Salmo 138.17
Oh Dios! Veo que honras sobremanera a tus amigos, y
que su poderío se acrecienta grandemente.
Secreta:
Santifica, Señor, por la intercesión de tus Apóstoles, las
ofrendas de tu pueblo, y purifícanos de las manchas de
nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo…
Prefacio: Común:
En verdad es digno y justo, equitativo y saludable que en
todo tiempo y lugar te demos gracias, Señor, santo
Padre, omnipotente y eterno Dios, por Cristo nuestro Señor.
Por quien los Ángeles alaban a tu majestad, las
Dominaciones la adoran, tiemblan las Potestades, los Cielos
y las Virtudes de los cielos, y los bienaventurados serafines
las celebran con igual júbilo. Te rogamos que con sus
alabanzas recibas también las nuestras cuando te decimos
con humilde confesión...
Comunión: Juan 21.15,17
Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos? Señor, tú
lo sabes todo; tú sabes, Señor que te amo.
Poscomunión:
Por la intercesión de los santos apóstoles, libra, Señor, de
toda adversidad a los que has alimentado con el manjar
celestial. Por nuestro Señor Jesucristo…
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