miércoles, 15 de julio de 2015

Martirologio Romano 15 de julio


SAN ENRIQUE I,
Emperador y Confesor

n. 6 de mayo de 972 en Albach (Baviera), Alemania;
† 13 de julio de 1024 en Sajonia

Patrono de personas estériles; matrimonios sin hijos; discapacitados y minusválidos; duques; reyes; personas rechazadas en órdenes religiosas.
Protector contra la esterilidad.

Si tomáis parte en los sufrimientos,
tendréis parte también en la consolación.
(2 Corintios 1, 7)



  • San Enrique, Emperador de Romanos y Confesor.
  • En Lyon de Francia, el tránsito de san Buenaventura, Cardenal y Obispo de Albano, Confesor y Doctor de la Iglesia, de la Orden de Menores, en doctrina y santidad de vida celebérrimo. Su fiesta se celebra el día de ayer.
  • En Pavía, san Félix, Obispo y Mártir.
  • En el Puerto Romano, el triunfo de los santos Mártires Eutropio y Zósima y Bonosa, hermanas.
  • En Cartago, san Catulino, Diácono, cuyas alabanzas celebró san Agustín en un sermón al pueblo; y los santos Jenaro, Florencio, Julia y Justa, Mártires, que fueron sepultados en la Basílica de Fausto.
  • En Alejandría, los santos Mártires Felipe, Zenón, Narseo y diez niños.
  • En la isla de Ténedos, san Abudemio, Mártir, que padeció en tiempo de Diocleciano.
  • En Sebaste de Armenia, san Antíoco, médico, que, por orden del Presidente Adriano, fue decapitado; y saliendo de la herida leche en vez de sangre, convirtió a Cristo al verdugo, por nombre Ciriaco, y fue también martirizado.
  • En Nísibe de Mesopotamia, el triunfo de Santiago, Obispo de aquella ciudad, varón santísimo, esclarecido en milagros y doctrina. En la persecución de Galerio Maximiano fue uno de los Confesores que en el Concilio de Nicea condenaron la impiedad de Arrio, oponiéndole la palabra Homo-úsion. Por sus oraciones y las del santo Obispo Alejandro, el mismo Arrio recibió, en Constantinopla el castigo que merecía su iniquidad, echando fuera las entrañas.
  • En Nápoles de Campania, san Atanasio, Obispo de aquella ciudad, el cual, de parte del impío Sergio, sobrino suyo, padeció mucho fue depuesto de su silla, y al cabo, consumido de trabajos, pasó al Señor en Véroli de los Hérnicos, reinando Carlos el Calvo.
  • En Campo Salentino de la Apulia, San Pompilio María Pirroti, Confesor, de la Orden de Clérigos Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, insigne por la vida apostólica, a quien el Papa Pío XI puso en el número de los Santos.
  • En Palermo, la Invención del cuerpo de santa Rosalía, Virgen Palermitana. que, hallado milagrosamente en tiempo del Sumo Pontífice Urbano VIII, libertó la Sicilia de la peste el año del Jubileo.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN ENRIQUE I,
Emperador y Confesor


San Enrique, llamado el Piadoso, duque de Baviera y después emperador de Alemania, nada emprendía sin antes haber consultado y orado a Dios. En ciertas ocasiones vio a los ángeles y a los santos mártires, sus protectores, combatir a su favor al frente de sus ejércitos. Conservó su virginidad, de común acuerdo con su esposa Santa Cunegunda. Restableció a Benedicto VII en el trono de San Pedro y por todas partes dejó ilustres monumentos de su piedad y religión. Célebre por sus milagros y sus virtudes, dejó la corona para ir a recibir otra más preciosa en el cielo, en 1024.


MEDITACIÓN
SOBRE LA PRIVACIÓN DE LAS CONSOLACIONES ESPIRITUALES


I. Dios permite a veces que los santos sean privados de todas las consolaciones espirituales. En este triste estado todo los apena: la penitencia les es insoportable, la oración les da tedio, la lectura espiritual y las prácticas de devoción les son fastidiosas. No te asombres de encontrarte en este estado: ¿acaso el Señor no fue abrumado de tristeza en el huerto de los Olivos? ¿No se quejaba, en la cruz, de que su Padre lo había abandonado? Por esa falta de gusto no interrumpas tus ejercicios de devoción; si los haces con menos satisfacción, los harás con más mérito.

II. Dios permite que caigas en este estado de desolación para castigarte por tu tibieza o por algunas faltas leves que has cometido. Tal vez sea la causa tu negligencia en no prepararte para la oración como es debido. Dios quiere hacerte conocer que la devoción sensible es un don: te la concede cuando a Él le place, la retira para humillarte cuando lo juzga oportuno. Pero, sin tanto examinar por qué Dios te trata de tal suerte, saca provecho de ese estado, ten paciencia y redobla el fervor. Si el Esposo se esconde, es para que lo busques con más afán.

III. Examina seriamente qué motivo has dado a Dios para que se retire, e implora su perdón. Reconoce que eres indigno de sus mercedes y que ya eres demasiado feliz con poder servirlo gimiendo en esta vida; no es en este mundo donde Dios recompensa a los elegidos. Dile, sin embargo: Señor que sois todo mi gozo, ¿Por qué me ocultáis vuestra divina faz? ¿Dónde estáis? ¿Dónde os encontraré yo, mi divino Esposo? (San Agustín).



La dedicación a la oración.
Orad por los remisos en el servicio de Dios.


ORACIÓN
Oh Dios, que en este día habéis hecho pasar al bienaventurado Enrique, vuestro confesor, de un trono terrenal al reino eterno, haced, os lo imploramos, que, así como él triunfó por vuestra gracia de las seducciones del siglo, despreciemos nosotros también los vanos atractivos del mundo, para presentarnos a Vos con un corazón puro.
Por J. C. N. S.




Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J., Tomo III; Patron Saints Index.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...