sábado, 11 de marzo de 2017

Martirologio Romano 11 de marzo


SAN EULOGIO,
Mártir

† decapitado hacia el año 859 en Córdoba, España

Patrono de carpinteros y trabajadores del cobre.



No resistas al que te maltrate;
antes, si alguno te hiriere en la mejilla derecha,
vuelve también la otra.
(Mateo 5, 39)

  • En Cerdeña, san Eutimio, Obispo, que, por el culto de las sagradas Imágenes, de orden del Emperador Miguel Iconoclasta, fue desterrado, y, por último, en el imperio de Teófilo, bárbaramente azotado con nervios de buey, consumó el martirio.
  • En Córdoba de España, san Eulogio, Presbítero y Mártir; el cual, en la persecución de los Sarracenos, por su preclara e intrépida confesión de Cristo, azotado y abofeteado, y, por fin, degollado, mereció ser agregado a los Mártires de aquella ciudad, cuyos gloriosos combates por la fe había emulado en sus escritos.
  • En Cartago, los santos Mártires Heraclio y Zósimo.
  • En Alejandría, el martirio de los santos Cándido, Pipenón y otros veinte.
  • En Laodicea de Siria, los santos Mártires Trófimo y Talo; los cuales, en la persecución de Diocleciano, después de muchos y crueles tormentos, consiguieron las celestiales coronas.
  • En Antioquía, la conmemoración de muchísimos santos Mártires, los cuales, por orden del Emperador Maximiano, puestos unos sobre parrillas candentes, no para que al punto muriesen, sino para que, asados poco a poco, padeciesen más, y otros atormentados con varios y cruelísimos suplicios, alcanzaron todos la palma del martirio.
  • Asimismo, los santos Mártires Gorgonio y Firmo.
  • En Jerusalén, san Sofronio, Obispo.
  • En Milán, san Benito, Obispo.
  • En territorio de Amiens, san Fermín, Abad.
  • En Cartago, san Constantino, Confesor.
  • En Babuco de los Hérnicos, san Pedro, Confesor, insigne por la gloria de sus milagros.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN EULOGIO,
Mártir

Mientras se conducía a San Eulogio para martirizarlo, recibió una bofetada; ofreció el santo la otra mejilla para cumplir el consejo del Evangelio. Había antes dejado la espada para aceptar el episcopado en lo más recio de la persecución. Resistió valerosamente al rey de los moros. Se le amenazó con los azotes, pero él pidió que, más bien, se le hiciese morir, pues los látigos eran tan impotentes para arrancarle la fe del corazón como para separar su alma de su cuerpo. Se le hizo decapitar en el año 859.

MEDITACIÓN
SOBRE LOS TRES GRADOS DE LA PACIENCIA

I. El primer grado de la paciencia consiste en sufrir con resignación todo lo que nos acaece, sea de parte de Dios, sea por la malicia de los hombres o por nuestra propia culpa. ¿Es así como sufres? El santo varón Job soportó las mayores desgracias, repitiendo: El señor me había dado todo, Él me quitó todo: bendito sea su santo nombre. Medita estas hermosas palabras, repítelas en las aflicciones que te embarguen; no te inquietes, no murmures contra tu prójimo. Has de cansar la malicia de tus enemigos con tu paciencia (Tertuliano).

II. El segundo grado es desear ardientemente sufrir y buscar las ocasiones para ello. Así, San Eulogio presentó la otra mejilla para recibir una segunda bofetada y pidió que se le hiciese morir. Así es como tantos mártires anhelaron la muerte, como tantos penitentes buscaron el padecer. ¿No es verdad, acaso, que el fin de todos tus esfuerzos es evitar el sufrimiento? No te engañes, no hay otro medio para llegar al cielo que el de la cruz; si existiese otro más corto y agradable, Jesucristo nos lo hubiera enseñado.

III. El tercer grado de la paciencia es sufrir con alegría. Los apóstoles se regocijaban en los trabajos y tribulaciones; andaban llenos de gozo cuando habían sido reputados dignos de sufrir por Jesucristo. “Regocijaos -decía Nuestro Señor- si el mundo os aborrece, porque me ha aborrecido a mí antes que a vosotros”. Qué bello espectáculo es para Dios ver a un cristiano en lucha con el dolor (Minucio Félix).

La paciencia.
Orad por la conversión de los infieles.


ORACIÓN
Dios omnipotente, haced, os suplicamos, que la intercesión del bienaventurado Eulogio, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo hoy celebramos, nos fortifique en el amor de vuestro Santo Nombre. 
Por J. C. N. S.





Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J., Tomo I; Patron Saints Index.




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