martes, 16 de mayo de 2017

Martirologio Romano 16 de mayo


SAN UBALDO,
Obispo y Confesor

n. Gubbio (Umbría), Italia;
† 16 de mayo de 1160 en Gubbio (Umbría), Italia

Patrono los niños enfermos.
Protector contra las posesiones demoníacas; migraña; neuralgia.


Amadísimos, os conjuro para que como extranjeros y peregrinos,
os abstengáis de los deseos carnales, que combaten contra el alma.
(1 Pedro 2, 11)

  • San Simón Stock, Confesor. Nació alrededor del año 1165 en Aylesford, County Kent, Inglaterra. Ermitaño. Prior general carmelita. Recibió el escapulario carmelita de manos de Nuestra Señora. Murió el 16 de mayo de 1265 en el monasterio carmelita de Bordeaux, Francia.
  • En Gubbio, san Ubaldo, Obispo y Confesor, que esclarecido en milagros se entregó a la labor de reformar la vida común de los clérigos.
  • En Auxerre, el martirio de san Peregrino, que fue el primer Obispo de aquella ciudad, a quien el Papa san Sixto II envió con otros Clérigos a las Galias, y, cumplido el ministerio de la predicación Evangélica, condenado a pena capital, mereció la corona eterna.
  • En Persia, los santos Mártires Audas, Obispo, siete Presbíteros, nueve Diáconos y siete Vírgenes; los cuales, en el reinado de Isdegerdes, con varios géneros de suplicios consumaron su glorioso martirio.
  • En Praga de Bohemia, san Juan Nepomuceno, Canónigo de aquella Iglesia Metropolitana, el cual solicitado en vano a revelar el sigilo sacramental, arrojado en el río Moldava, mereció la palma del martirio.
  • En Isauria, el triunfo de los santos Mártires Aquilino y Victoriano.
  • En Uzalí de África, los santos Mártires Félix y Genadio.
  • En Palestina, el martirio de los santos Monjes, muertos por los Sarracenos en la laura de san Sabas.
  • En Janovia, cerca de Pinsk en Polesia, san Andrés Borbola, Sacerdote de la Compañía de Jesús, el cual, habiendo padecido de parte de los cismáticos innumerables géneros de tormentos, fue coronado con ilustre martirio.
  • En Amiéns de Francia, san Honorato, Obispo, nacido Port-le-Grand, cerca de Amiens, el seno de la familia de los condes de Ponthieu. Practicó desde la infancia la virtud y Beato fue su preceptor y guía espiritual y al que sucedió como obispo de Amiens en el 560, pese a su fuerte resistencia, ya que no creía merecer tal honor. Murió en Port-le-Grand, con fama de santidad y sobre su tumba se obraron muchos milagros. Patrón de Amiens. 
  • En Mans de Francia, san Dómnolo, Obispo.
  • En la Mirándula de Emilia, san Posidio, Obispo de Calama en Numidia, que fue discípulo de san Agustín y escribió la preclara vida de este Santo.
  • En el Monasterio de Annadoun, en Irlanda, el tránsito de san Brendano, Presbítero y Abad de Clonfert.
  • En Troyes de Fancia, san Fídolo, Confesor.
  • En Frejus de Francia, santa Máxima, Virgen, que, esclarecida en muchas virtudes, descansó en paz.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.


SAN UBALDO,
Obsipo y Confesor

Tal fue la austeridad de este santo obispo de Gubbio, en Umbría, que puede decirse de él que sin cesar llevaba en su cuerpo la mortificación de Jesucristo. Este espíritu de penitencia, unido a un ardor insaciable por la oración, le hicieron adquirir una admirable dulzura. No sólo soportaba en silencio los ultrajes, sino que, a las injurias, respondía con una acrecentada benevolencia y caridad. Sabiendo que llegaba al término de su peregrinación redobló su celo por las almas que le habían sido confiadas. Enfermo ya de muerte, continuó instruyendo a su pueblo y el 16 de mayo de 1160 emprendió vuelo hacia la patria celestial.


MEDITACIÓN
NUESTRA VIDA ES UNA PEREGRINACIÓN

I. El cielo es nuestra patria; el mundo, el lugar de nuestra peregrinación o, más bien, de nuestro destierro. No hacemos sino pasar por este mundo como un viajero por una posada; después de nuestra muerte en él ya no se piensa en nosotros. ¿Por qué, pues, amamos tanto este exilio? ¿Por qué tenemos tan poco amor por nuestra patria? ¿Piensas con frecuencia en el cielo, donde Dios, que es tu Padre, te espera? Cada día prepárate para la muerte, que es donde acaba el camino de esta vida.

II. Un viajero no se recarga de cosas inútiles, no levanta casa en los lugares por donde pasa, no se afana por ser en ellos tenido por liberal y magnífico. Las riquezas y los honores te embarazan y te retrasan. ¿Por qué te esfuerzas en brillar en esta vida? En el cielo es donde debes edificar morada y juntar tesoros, porque allí es donde habitarás eternamente. El hombre es tanto más feliz en esta vida cuanto más se aliviana por la pobreza y no gime bajo la carga de las riquezas (Minucio Félix).

III. Ni los lugares más agradables retienen al viajero; su patria lo atrae con tal encanto que todo lo demás no hace sino aumentar su nostalgia. ¿Por qué te detienes en los placeres de esta vida? Piensa en los del cielo. Si Dios te envía aflicciones es para que el mundo no te seduzca con sus encantos falaces. Sírvete del mundo, pero no te dejes encadenar por él. La vida es un hospedaje: entraste en él sólo por un momento y para partir (San Agustín).

El pensamiento del cielo.
Orad por los peregrinos.


ORACIÓN
Os suplicamos, Señor, que nos concedáis el auxilio de vuestra misericordia, y que, por la intercesión del bienaventurado Ubaldo, vuestro confesor pontífice, vuestra clemente mano nos ponga a cubierto de las emboscadas del demonio.
Por J. C. N. S.



Fuentes: 
Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J., Tomo I; Patron Saints Index.



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