martes, 7 de noviembre de 2017

Martirologio Romano 7 de noviembre


SAN FLORENCIO
Obispo y Confesor

† hacia el año 693

SAN FLORENCIO, Obispo y Confesor

Si tu hermano pecare contra ti,
ve y corrígelo estando a solas con él.
(Mateo 18, 15)

  • En Padua, el tránsito de san Prosdócimo, que fue el primer Obispo de aquella ciudad. Ordenado Obispo por san Pedro Apóstol, fue enviado a predicar la palabra de Dios a dicha ciudad, y allí, resplandeciendo con muchas virtudes y prodigios, descansó con santo fin.
  • En Perusa, san Herculano, Obispo y Mártir.
  • En la ciudad de Schwelmen, en Alemania, el triunfo de san Engelberto, Obispo de Colonia, el cual, dirigiéndose allá desde el pueblo de Zoest a consagrar un templo, atracado en el camino por los sicarios y acribillado de heridas, sufrió un glorioso martirio por defender la libertad eclesiástica y la obediencia a la Iglesia Romana.
  • El mismo día, san Amaranto, Mártir, que, terminado el curso de su leal combate, y sepultado en Albi, ciudad de Francia, vive en el cielo.
  • En Melitina de Armenia, el suplicio de los santos Hierón, Nicandro, Esiquio y otros treinta, que en la persecución de Diocleciano y presidiendo Lisias, fueron coronados.
  • En Anfípolis de Macedonia, los santos Mártires Aucto, Taurión y Tesalónica.
  • En Ancira de Galacia, el martirio de los santos Melasipo, Antonio y Carina, en tiempo de Juliano Apóstata.
  • En Alejandría, san Aquilas, Obispo, insigne en doctrina, en fe, en la conversación y costumbres.
  • En Frisia, el tránsito de san Wilibrordo, Obispo de Utrech, que ordenado Obispo por san Sergio Papa, predicó el Evangelio en Frisia y Dinamarca.
  • En Metz de Francia, san Rufo, Obispo y Confesor.
  • En Estrasburgo, san Florencio, Obispo.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.


SAN FLORENCIO
Obispo y Confesor

El rey Dagoberto II, hacia el año 678, decidió nombrar obispo de Estrasburgo al ermitaño San Florencio que, desde hacía una veintena de años, vivía en un yermo al pie del Ringelberg. Teníaselo por oriundo de Irlanda. Fundó el monasterio de Haslach y atrajo a Estrasburgo a muchos monjes, sobre todo irlandeses, para los cuales edificó la abadía de Santo Tomás. Murió hacia el año 693.

MEDITACIÓN
SOBRE LA IRA

I. Considera los efectos de la ira y aborrecerás este vicio. La ira o cólera te vuelve insoportable a ti mismo, turba la paz de tu alma y arruina la salud de tu cuerpo; además, te hace odioso a tu prójimo, porque nadie quiere conversar con un hombre que se arrebata por las cosas más insignificantes. ¡He merecido yo el infierno por mis crímenes y no quiero sufrir nada para expiarlos! ¡Los santos soportaron el martirio por Jesucristo y yo me irrito por una palabra! Si consideras que lo que te contraría te sucede por la permisión de Dios, te someterás a sus órdenes sin quejarte y sin dejarte llevar por la cólera. Los bienes y los males, la vida y la muerte, la pobreza y la riqueza, vienen de Dios (Eclesiastés).

II. ¡Cuántas faltas no arrastra consigo la cólera! Las injurias, las calumnias, las enemistades, las muertes y las guerras, son los funestos efectos de este vicio. Para corregirte de él, acuérdate de la paciencia que Jesucristo te ha enseñado con sus palabras y con sus ejemplos. ¿Acaso Dios echa mano del rayo todas las veces que lo ofendes? Nada emprendas, nada resuelvas en el momento de la ira; deja que primero se calme la tempestad.

III. Alguien te ha ofendido; vete a buscarlo cuando se ha calmado tu cólera, hazle ver su falta con dulzura y caridad: te escuchará infaliblemente y reconocerá sus yerros. Reconcíliate con él lo antes posible; cuando tuviere falta, no vaciles en prevenirlo. Si falta a su deber, ¿no faltas tú al consejo que Jesucristo te da?; perdónalo, no sea que te vuelvas tú malo como él. ¿Has recibido una injuria? Perdona a fin de que no haya dos culpables.

La mansedumbre
Orad por los que os hacen mal


ORACIÓN
Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Florencio, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S.




Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo IV, Patron Saints Index.




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