domingo, 26 de noviembre de 2017

R.P. Leonardo Castellani: El Discurso Esjatológico de Nuestro Señor Jesucristo




En aquel tiempo. Dijo Jesús a sus discípulos: Cuando veáis, pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, instalada en el lugar santo —el que lee, entiéndalo—, entonces los que estén en Judea, huyan a las montañas; quien se encuentre en la terraza, no baje a recoger las cosas de la casa; quien se encuentre en el campo, no vuelva atrás para tomar su manto. ¡Ay de las que estén encintas y de las que críen en aquel tiempo! Rogad, pues, para que vuestra huida no acontezca en invierno ni en día de sábado. Porque habrá, entonces, grande tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá más". Y si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría; mas por razón de los elegidos serán acortados esos días. Si entonces os dicen: "Ved, el Cristo está aquí o allá", no lo creáis. Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, y harán cosas estupendas y prodigios, hasta el punto de desviar, si fuera posible, aun a los elegidos. ¡Mirad que os lo he predicho! Por tanto, si os dicen: "Está en el desierto", no salgáis; "está en las bodegas", no lo creáis. Porque, así como el relámpago sale del Oriente y brilla hasta el Poniente, así será la Parusía del Hijo del Hombre. Allí donde esté el cuerpo, allí se juntarán las águilas". "Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días el sol se oscurecerá, y la luna no dará más su fulgor, los astros caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre, y entonces se lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gloria grande. Y enviará sus ángeles con trompeta de sonido grande, y juntarán a los elegidos de Él de los cuatro vientos, de una extremidad del cielo hasta la otra". "De la higuera aprended esta semejanza: cuando ya sus ramas se ponen tiernas, y sus hojas brotan, conocéis que está cerca el verano. Así también vosotros cuando veáis todo esto, sabed que está cerca, a las puertas. En verdad, os digo, que no pasará la generación ésta hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero las palabras mías no pasarán ciertamente". 

Mateo XXIV, 15-35


"Domingueras Prédicas II"
R.P. Leonardo Castellani


Domingo XXV (XXIV y último después de Pentecostés

Este Capítulo XXIV de San Mateo, que la Iglesia lee al inicio y al final del año litúrgico, es el más difícil que hay en todo el Evangelio: ha hecho correr mucha tinta. Trata de la "Parusía", palabra que aparece por primera vez en este Capítulo, y gue después es usada varias veces por San Pablo; para los rie os "Parusía" si ificaba la llegada de un Rey a una ciudad, la llegada inesperada sobre todo. (Literalmente no significa eso, por cierto, pero tal era el uso entonces (1)).

La dificultad está e; que Cristo habla aquí del fin de Jerusalén y del fin del mundo, aparentemente confundiendo ambas cosas, como las habían confundido los Apóstoles, al preguntarle: "Señor, ¿cuándo serán estas cosas (la destrucción del Templo) y cuáles las señales de tu Retorno ("parusía") y del fin del siglo?" Les había dicho: "Des te Templo no quedará piedra sobre piedra"¡ -y ellos creían el Templo tenía que durar hasta el fin del mundo.

Esta dificultad, que ya levantó el judío Walbas el primer siglo, suele responderse vulgarmente: "Los Apóstoles preguntaron las dos cosas juntas y Cristo respondió las dos cosas juntas." Esta respuesta es verdadera, pero ha de entenderse; pues de inmediato viene la instancia: -¿Qué le costaba a Cristo, si lo sabía, haber respondido a los Apóstoles: "No es así, estáis confundidos, entre el fin de Jerusalén y el fin del mundo habrá un largo intersticio; el fin de Jerusalén vendrá pronto dentro desta generación, el fin del mundo dentro de muchos siglos"? ¿Por qué Cristo no respondió?. -Porque no convenía. -¿Por qué no convenía. - o lo sé. -¿Cómo sabe entonces Ud gue no convenía? -Porgue Cristo así lo hizo.

En el curso de los siglos se dieron varias soluciones; San Agustín apuntó la solución verdadera, pero después se perdió el rastro hasta nuestros días, en que se na explicado ampliamente: le atribuyen al francés Feuillet; pero antes que él, mi maestro el Cardenal Billot; y antes que Billot, probablemente otros que yo no conozco. Simplemente Cristo habló de los dos sucesos a la vez, a la moda de todos los Profetas, como typo y antitypo: de la ruina de Jerusalén y su triunfo en el mundo, como typo; de la ruina del mundo y su Retorno y su triunfo definitivo, como antitypo. "Y será predicado este Evangelio en todo el mundo y después vendrá la consumación."

No voy a cansados exponiendo las soluciones falsas, incompletas o aproximadas; que sin embargo persisten todavía en muchos autores, porque yuyo malo tarde muere, y los errores son testarudos. Algunos partieron en dos el recitado: hasta el versículo 23, la ruina de Jerusalén, y después el fin del mundo (como Santo Tomás, por ejemplo, y muchos Santos Padres). Qtros dijeron que la profecía se refiere únicamente a la ruina de Jerusalén, como n el gran Bossuet"; por ejemplo, que dicen los franceses y no fue tan grande que digamos. Otros finalmente dividieron el recitado en estrofas y dijeron que una estrofa se refiere a uno y la siguiente al otro alternadamente hasta el fin; lo cual ya es extravagante.

Hoy día es cosa que se puede dar por demostrada que Cristo habló de los dos sucesos juntamente a la manera de los Profetas; pero no de los dos identicamente, lo cual no es posible, sino analógicamente; de modo que algunas frases aplican a uno de los sucesos literalmente, y al otro figuradamente (2). En general, es verdad que hasta el versículo 23 el acento está uesto en el typo; y desde el 23 en adelante, mas ien en el antitypo. Y por cierto, hay cosas que yo no se exphcar bien; por ejemplo, ese aviso de huir de Jerusalén a toda prisa cuando suceda la abominación de la desolación, sin volver a casa, sin bajar de la azotea, sino saltando al suelo, sin cambiarse de vestido ni empacar la valija, que ciertamente se cumplió en la ruina de Jerusalén: los cristianos hicieron eso antes que el Comandante Tito cerrara el segundo cerco; pero en el fin del mundo, ¿qué sentido puede tener eso? No se puede huir entonces. Un ingeniero polaco me dijo que esas cosas se verifican exactamente teniendo en cuenta la bomba atómica; pero no me convenció. ¿Qué importa? Hay muchas cosas más que yo no sé que las que sé; y sin embargo existen. Por ejemplo: ¿por qué la Argentina ha sido tan desgraciada en su Historia? ¿Ha sido por la raza, por su religión, por su clima, por los cabecitas negras, por la batalla de Caseros, o por la expulsión de los jesuitas? Yo no lo sé; sin embargo eso existe. Alguna razón habrá.

Lo importante para nosotros es saber que estos dos grandes sucesos predichos son análogos y que eso es natural pues los dos designan una misma cosa, el Reino de Cristo y su advenimiento tanto, todos los ras os principales se darán en el suceso aún futuro, como se dieron en el ya pasado. Ellos fueron:

1°. Guerras y rumores de guerra como preludio.
2°. Pseudocristos y pseudoprofetas -el Anticristo.
3°. Persecución a los fieles; hasta la muerte; gran defección de muchos.
4°. La "abominación de la desolación", o sea, un gran sacrilegio; que para mí fue, en el primer suceso, el asesinato de Cristo, el Deicidio -que ahora resulta no lo cometieron los judíos sino los fascistas; y en el segundo suceso, el Anticristo adorado como Dios.
5°. La brevedad de la agonía: el sitio de Jerusalén duró 5 meses; el Reinado del Anticristo durará 3 años y medio.
6°. La rapidez imprevista de la catástrofe y del Retorno de Cristo, "como un relámpago".
7°. N o se sabrá el día ni la hora; pero se podrá saber que el tiempo está cerca; esto por los fieles solamente (3).
8°. Las dos catástrofes, provocadas por los hombres, son seguidas def triunfo de Cristo.

Es muy de notar que toda esta predicción de cosas tremendas, no está hecha para hacer "tremer", sino para consolar, como concluye Cristo: "alegraos entonces porque vuestra salvación está cerca." Mejor es dejar esto para el Domingo próximo, cuando leamos lo mismo que hoy, pero por la pluma de San Lucas. No hay una sola nota de ternura en todo este recitado, pero todo él está penetrado de solicitud hacia los suyos, como un padre que previniera a sus hijos de sucesos terribles venideros, para que no los derroten o desesperen, pues son preludio y prenda de un gran bien; el cual no puede fallar; pues "no es posible", asegura Cristo, que perezcan los escogidos; es decir, los que se mantengan fieles y perseverantes. 


Notas

1. El significado literal de "parusía" es "presencia".
2. "El typo y el antitypo no coinciden siempre del todo (ni podrían, pues la Historia no suele repetirse literalmente) sino sólo en general el primero adumbra al otro. En la profecía esjatológica de Cristo en Mateo XXIV, algunos rasgos se aplican al desastre de Jerusalén que no convienen del todo al fin del mundo; y viceversa" (Castellani, "El Apokalypsis de San Juan", Cuaderno III, La Gran Ramera, 1 Las Dos Mujeres).
3. En Apokalypsis 19, 10 hallamos las palabras del ángel a San Juan: "El testimonio de Jesús es el espíritu de profecía." Castellani comenta: "Parecería debía decir: 'El espíritu de profecía da testimonio de Jesús.' Dice al revés, que el dar testimonio de Jesús es espíritu de profecía -estimo porque en los últimos tiempos el solo mantener y profesar la fe en Cristo hará a los fieles profetas -y mártires" ("El Apokalypsis de San Juan", Cuaderno Ill, Visión Decimoséptima - El Juicio de Babilonia).






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...