miércoles, 20 de diciembre de 2017

Martirologio Romano 20 de diciembre


SANTO DOMINGO 
DE SILOS
Abad

n. en el año 1000 en Cañas, España;
† 10 de diciembre de 1073 en Silos, España

Patrono de prisioneros y cautivos; mujeres embarazadas; pastores.
Protector contra la rabia e hidrofobia; insectos.

SANTO DOMINGO DE SILOS, Abad

Tribulación y angustias
aguardan a todo hombre que obra mal.
(Romanos 2, 9)

  • En Roma, el tránsito de san Ceferino, Papa y Mártir. Su fiesta se celebra el 26 de Agosto.
  • Allí mismo, el triunfo de san Ignacio, Obispo y Mártir, el tercero después de san Pedro Apóstol, que gobernó la Iglesia de Antioquía; el cual, en la persecución de Trajano, condenado a las fieras, fue llevado preso a Roma, donde, por sentencia del Senado, primeramente atormentado con cruelísimos suplicios, después echado a los leones y despedazado entre sus dientes, fue hecho hostia de Cristo. Su fiesta se celebra el 1 de Febrero.
  • En Roma también, los santos Mártires Liberado y Báyulo.
  • En Arabia, los santos Mártires Eugenio y Macario, Presbíteros, los cuales, por haber reprendido a Juliano Apóstata de su impiedad, fueron de su orden cruelísimamente azotados, relegados a un vastísimo desierto y muertos con la espada.
  • En Alejandría, los santos Mártires Ammón, Zenón, Tolomeo, Íngenes y Teófilo, soldados; los cuales, haciendo guardia delante del tribunal, como un cierto Cristiano puesto en el suplicio titubease y empezase casi a renegar, ellos con el rostro, con los ojos y otras señas se esforzaron por levantar su espíritu. Y alzándose por esto contra ellos el griterío de todo el pueblo, salieron al medio y confesaron que eran Cristianos; con cuya victoria Cristo, que había dado a los suyos tal constancia de ánimo, triunfó gloriosísimamente.
  • En Gelb de Alemania, san Julio, Mártir.
  • En Antioquía, el triunfo de san Filogonio, Obispo, el cual, habiendo por disposición divina subido de la abogacía al gobierno de aquella Iglesia, inició, a una con san Alejandro Obispo, y otros más, el combate contra Arrio en defensa de la fe católica, y esclarecido en méritos, descansó en el Señor. En su festividad predicó san Juan Crisóstomo un excelente encomio.
  • En Brescia, santo Domingo, Obispo y Confesor.
  • En España, el tránsito de santo Domingo de Silos, Abad, de la Orden de San Benito, celebérrimo por sus milagros en libertar cautivos.


Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.




SANTO DOMINGO DE SILOS
Abad

Santo Domingo de Silos aprendió a servir a Dios cuidando las ovejas de su padre. Para santificarse mejor, tomó el hábito de San Benito en el monasterio de San Millán de la Cogolla. Elegido prior, resistió valientemente a Garcias, rey de Navarra, que quería apoderarse de las posesiones de la Iglesia. Este acto de valor hizo que lo confinasen en Castilla, donde llegó a ser abad de Silos. Reformó este monasterio e hizo de él uno de los más famosos de España. Murió en 1073, y un grupo de niños vio que su alma volaba al cielo.

MEDITACIÓN
SOBRE LAS TRES PENAS DEL PECADO

I. El pecado es castigo del pecador, como la virtud es recompensa del justo. El pecador lleva siempre consigo su verdugo; el remordimiento siempre tortura a su alma y le arrebata el bien supremo del hombre, que es la paz de la conciencia. Sin esta paz no hay placer; con ella, no hay tristeza. Los pecadores no pueden escapar del castigo, aun aquí en la tierra; aunque no haya llegado el día de la justicia, el castigo comienza allí donde comienza el crimen (San Cipriano).

II. La segunda pena del pecado es que deshonra al pecador a los ojos de todos los hombres virtuosos; por escapar de la vergüenza y del deshonor, el que obra mal aborrece la luz y busca las tinieblas. El pecador, además, es despreciado, por los malos mismos y por los cómplices de sus crímenes: ¡de tal modo el amor a la virtud y el aborrecimiento al vicio están hondamente enraizados en el corazón humano!

III. El tercer castigo del pecador proviene de Dios: Él castiga al pecado en este mundo mediante las enfermedades, la pobreza, la peste, la guerra. Todo lo que sufres es castigo o del primer pecado de Adán o de algún pecado que tú has cometido. Pero, ¡cuánto más espantosos aun son los suplicios de la otra vida! Aquí ni siquiera puedes concebirlo, no sea que tal vez los experimentes algún día. ¡Verás cuán amargo es haber abandonado al Señor tu Dios! (Jeremías).

La huida del pecado.
Orad por los que están en pecado.


ORACIÓN
Señor, que la intercesión del bienaventurado Domingo, abad, nos haga agradables a vuestros ojos, a fin de que obtengamos por sus oraciones lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S.





Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo IV, Patron Saints Index.





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