domingo, 21 de enero de 2018

Martirologio Romano 21 de enero


SANTA INÉS,
Virgen y Mártir

† martirizada hacia el año 304 en Roma

Patrona de comprometidos en matrimonio; castidad; pureza; niñas; vírgenes; víctimas de violaciones; jardineros.

SANTA INÉS, Virgen y Mártir

Gocémonos, y saltemos de júbilo y demos gloria a Dios,
pues han llegado las bodas del Cordero
y su esposa se ha engalanado.
(Apocalipsis 19, 7)


  • En Roma, el triunfo de santa Inés, Virgen y Mártir, la cual, por orden de Sinfronio, Prefecto de la Ciudad, arrojada en el fuego, que se apagó por la oración de la Santa, fue pasada a cuchillo. De ella escribe san Jerónimo estas palabras: «En los escritos y lenguas de todo el mundo, especialmente en las iglesias, es alabada la vida de Inés, porque venció a la tierna edad y al tirano, y consagró con el martirio el título de la castidad».
  • En Atenas, el triunfo de san Publio, Obispo, que gobernó noblemente la iglesia de Atenas después de san Dionisio Areopagita, y, esclarecido en virtudes y señalado en doctrina, martirizado por Cristo, fue gloriosamente coronado.
  • En Tarragona de España, los santos Mártires Fructuoso, Obispo,Augurio y Eulogio, Diáconos, los cuales, en tiempo de Galieno, primeramente echados en la cárcel y después arrojados a las llamas, y, quemadas las ataduras, extendieron las manos en forma de cruz, y puestos en oración consumaron el martirio. En el día de su triunfo predicó san Agustín un sermón al pueblo.
  • En el monasterio de Einsiedeln, en Suiza, san Meinrado, Presbítero y Monje, el cual, consagrado a la vida eremítica en aquel paraje, donde más tarde surgió dicho monasterio, fue muerto por unos ladrones. El cuerpo de este bienaventurado varón, sepultado antes en el monasterio Augiense de Alemania, fue llevado después al monasterio de Einsiedeln.
  • En Troyes de Francia, san Patroclo, Mártir, que en tiempo del Emperador Aureliano merecio la corona del martirio.
  • En Pavía, san Epifanio, Obispo y Confesor.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.



SANTA INÉS,
Virgen y Mártir

He aquí a la esposa del Cordero de Dios. Búrlase ella para conservar su cuerpo y su corazón para su esposo Jesús de las proposiciones y de las amenazas del tirano. Los ángeles la acompañan a un lugar infame y dan muerte al insolente que quiere arrebatarle la honra; mas ella devuélvele la vida y lo convierte a la fe. Se la echa al fuego, pero el fuego respeta a la tierna virgen y da muerte a los verdugos. Condenada, finalmente, a ser decapitada, inclina la cabeza y va al cielo a juntarse con su Esposo divino a quien prometiera fidelidad.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE SANTA INÉS

I. Santa Inés consagra su cuerpo y su alma a Jesús, a los trece años, mediante el voto de castidad. ¡Qué amable Esposo elige! ¡Qué bello! ¡Qué sabio! ¡Qué poderoso! ¡Cuánto amor tiene por ella! Conságrate enteramente a Él y experimentarás los dulces efectos de su amor. ¡Oh Jesús, divino Esposo de nuestra alma, si los hombres os conociesen, os amarían y despreciarían las efímeras bellezas de la tierra para poseeros! ¡Os amo, Dios mío! Si es poco, haced que os ame con amor más ardiente y más puro (San Agustín).

II. Se amenaza a Santa Inés con los tormentos más crueles si no se casa con el hijo del prefecto de Roma, pero ella responde que es la prometida de Jesucristo. Se la arroja a las llamas, pero éstas no hacen sino aumentar su amor; las heridas la hacen más bella y más parecida a su divino Esposo. ¿Qué haces tú para conservar tu cuerpo y tu alma para Jesucristo? ¿Qué tormentos soportarías? Avergüénzate de saberte menos generoso que una niña de trece años. Tenía menos fuerzas que tú, pero más valor; tenía más fe y amor para con Jesucristo.

III. Se le promete una considerable fortuna si consiente en casarse con el hijo del prefecto; resiste a las seducciones como ha resistido a los suplicios. ¡Cuán pocas personas hay que resistan al atractivo de los placeres! Cuídate de ese doble veneno. Es más fácil resistir a los tormentos que a la voluptuosidad. Los tormentos aterran: la voluptuosidad halaga (San Cipriano).

La castidad.
Orad por la buena educación de la juventud.


ORACIÓN
Dios todopoderoso, que elegís en el mundo a los más débiles para confundir a los más fuertes, haced, por vuestra bondad, que, celebrando la solemnidad de vuestra virgen Santa Inés, experimentemos los efectos de su protección junto a Vos.
Por J. C. N. S.





Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J., Tomo I; Patron Saints Index.


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