martes, 6 de marzo de 2018

Martirologio Romano 6 de marzo


SANTA COLETA,
Virgen

n. 13 de enero de 1381 en Corbie, Francia;
† 6 de marzo de 1447 en Gante, Bélgica

Patrona de quienes han perdido a sus padres.

SANTA COLETA, Virgen

Hasta ahora nada habéis pedido (a mi Padre) en mi nombre:
Pedidle y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.
(Juan 16, 24)

  • Las santas Perpetua y Felícitas, Mártires, que el día 7 de Marzo recibieron del señor la gloriosa corona del martirio.
  • En Tortona, san Marciano, Obispo y Mártir; el cual, imperando Trajano, muerto por la gloria de Jesucristo, fue coronado.
  • En Nicomedia, el triunfo de los santos Mártires Víctor y Victorino; los cuales, juntamente con Claudiano y con la mujer de éste, Bassa, fueron por tres años atormentados de muchas maneras, y, encerrados en una cárcel, acabaron allí el curso de su vida.
  • En Chipre, san Conón, Mártir; el cual, imperando Pecio, después de taladrados los pies con clavos, obligándole a correr delante de una carroza, cayó de rodillas, y en la oración entregó su espíritu.
  • En Siria, el suplicio de cuarenta y dos santos Mártires; los cuales presos en Amorio y conducidos a Siria, terminado allí su esclarecido combate, recibieron vencedores la palma del martirio.
  • En Constantinopla, san Evagrio, que, en tiempo de Valente, elegido Obispo por los católicos y desterrado por aquel Emperador, Confesor pasó al Señor.
  • En Bolonia, san Basilio, Obispo; el cual, consagrado por san Silvestre Papa, gobernó santísimamente con el ejemplo y la palabra la Iglesia que se le había encomendado.
  • En Barcelona de España, san Olegario, primeramente Canónigo, después Obispo de aquella ciudad y por último Arzobispo de Tarragona.
  • En Viterbo, santa Rosa, Virgen, de la tercera Orden de san Francisco.
  • En Gante de Flandes, santa Coleta, Virgen; la cual profesó primeramente la regla de la tercera Orden Franciscana; después, movida del Espíritu Santo, restituyó muchos conventos de Monjas de la segunda Orden a la primitiva observancia; y, adornada, de virtudes divinas, y resplandeciendo con innumerables milagros, fue canonizada por el Sumo Pontífice Pío VII.


Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.



SANTA COLETA,
Virgen

Movida Santa Coleta por la aflicción que su pequeña estatura causaba a su padre, le pidió a la Santísima Virgen que la hiciera crecer. La Madre de Dios escuchó su inocente oración. Muy pronto excedió la estatura media de las personas de su sexo. Después de la muerte de sus padres, entró en la orden de Santa Clara, a la que reformó. Sus austeridades eran extraordinarias, su devoción al Santísimo Sacramento de la Eucaristía, admirable. Tuvo la dicha de recibir la comunión de manos de Jesucristo mismo. Particularmente era devota de su Pasión; sufría crudelísimos dolores cuando pensaba en los tormentos que padeció Jesús. Murió en Gante, en 1447.


MEDITACIÓN
SOBRE LA DEVOCIÓN A JESÚS SACRAMENTADO

I. Santa Coleta deshacíase en lágrimas en el momento de la elevación de la Santa Hostia, porque estaba animada de fe viva. Si tuvieses un poco de fe, tendrías las mismas ternuras para Jesucristo; llorarías al ver los ultrajes con que tantos malos cristianos agobian a un Dios digno de amor y respeto infinitos; llorarías al pensar que tus pecados fueron la causa de su dolorosa Pasión cuya memoria renueva todos los días el sacrificio de la Misa.

II. Debes esperar del Padre eterno todo lo que pidas por los méritos de Jesús, oculto en este Sacramento. Si tuvieras la confianza de Santa Coleta verías, como ella, que son escuchados tus deseos: no se quedó Jesús en la tierra sino para proveer a tus necesidades. Mas, para que obtengas todo de Jesucristo, dale lo que te pide desde hace tanto tiempo; ¿es como para asombrarse, acaso, que rechace tus ruegos cuando tú mismo desprecias sus inspiraciones? No lo hemos escuchado, Él no nos escucha; no lo hemos mirado, Él no nos mira (Salviano).

III. Si tuvieras un poco de amor por Jesucristo, tendrías, como Santa Coleta, una grandísima devoción al Santísimo Sacramento del altar. Si quieres que Jesús sea tu amigo, visítalo con frecuencia en su casa, acompáñalo, ya en las procesiones solemnes, ya cuando se lo lleva a los enfermos. En una palabra, trata a Jesús como a tu amigo. Señor, en adelante quiero amare con todo mi corazón, porque tú me amaste primero (San Agustín).

La devoción a la Eucaristía.
Orad por la conversión de los herejes.


ORACIÓN
Dios, Salvador nuestro, escuchadnos, a fin de que la fiesta de Santa Coleta, al tiempo que regocija nuestra alma, desarrolle en ella los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S.




Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J., Tomo I; Patron Saints Index.










Sea todo a la mayor gloria de Dios.

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