jueves, 14 de junio de 2018

Martirologio Romano 14 de junio


SAN BASILIO 
EL GRANDE,
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia

n. 329 en Cesaréa, Asia Menor; † 379

Patrono de Capadocia; administradores de hospitales; reformadores.



No tenemos aquí ciudad permanente,
sino que vamos en busca de la que ha de venir.
(Hebreos 13, 14)



  • San Basilio, llamado Magno, Confesor y Doctor de 1a Iglesia, que durmió en el Señor el 1 de Enero, pero su fiesta se celebra principalmente en este día, en que fue consagrado Obispo de Cesárea en Capadocia.
  • En Samaria de Palestina, san Eliseo, Profeta, cuyo sepulcro, donde también descansa el Profeta Abdías, como escribe san Jerónimo, es el terror de los demonios.
  • En Siracusa de Sicilia, san Marciano, Obispo, el cual, ordenado Obispo por san Pedro Apóstol, después de predicar el Evangelio, fue muerto allí por los judíos.
  • En Córdoba de España, los santos Mártires Anastasio, Presbítero,Félix, Monje, y Digna, Virgen.
  • En Soisons de Francia, los santos Mártires Valerio y Rufino, a quienes en la persecución de Diocleciano, al cabo de muchos tormentos, mandó degollar el Presidente Ricciovaro.
  • En Constantinopla, san Metodio, Obispo.
  • En Viena de Francia, san Eterio, Obispo.
  • En Rodez de Francia, san Quinciano, Obispo.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SAN BASILIO
EL GRANDE,

San Basilio, vástago de una familia de santos, tuvo por padre a San Basilio el Antiguo y por madre a Santa Emilia. Su educación fue confiada a Santa Matrina su abuela, que lo formó en la práctica de todas las virtudes cristianas. Cuéntanse entre sus hermanos y hermanas: a San Gregorio Niceno, a San Pedro de Sebaste y a Santa Macrina la Joven, que era la mayor de diez hermanos, notables todos por su eminente santidad. San Basilio, habiendo sido elevado al arzobispado de Cesarea, atrájose, por su adhesión a la fe, las persecuciones de Juliano el Apóstata y de Valente, emperador arriano. A este último, que lo amenazaba con el destierro, le contestó: Échame a donde quieras, el mundo entero es un lugar de exilio para mí: no tengo otra patria fuera del cielo. Murió en el año 379.



MEDITACIÓN
EL MUNDO ES UN EXILIO


I. El mundo es un destierro y el cielo nuestra patria. De esta verdad saco tres conclusiones: la primera es que debemos tener gran deseo de ir al cielo. Los exilados emplean sus riquezas, su influencia y el crédito de sus amigos para volver a su patria; imítalos, emplea todos los bienes que poseas, tu espíritu y tu salud, para llegar a la casa de tu bienaventurada eternidad: allí está Dios tu Padre, Jesucristo tu Hermano mayor, Maria tu bondadosa Madre, con incontables santos, acaso con muchos de tus parientes y amigos. Dirijamos todos nuestros esfuerzos en esa dirección. Miremos al cielo y no podremos menos que exclamar: ¿Cuándo llegaré y apareceré ante la Faz del Señor? (Salmo).

II. Puesto que el mundo entero es un exilio, debe serte indiferente habitar en un lugar más bien que en otro. Tu patria debe estar allí donde la gloria de Dios y el bien de tu alma te reclaman. Por todas partes encontrarás la tierra que te sostiene y alimenta, por todas el sol que te alumbra. No te afanes, pues, por el lugar donde habrás de habitar; esta inquietud podría justificarse, dice San Agustín, si se te pudiese enviar a algún lado donde Dios no estuviera. No puede ser exilado quien a Dios tiene en su corazón (San Cipriano).

III. Si en este mundo, que es un lugar de destierro, hay tantas cosas que agradan, ¿qué no será en el paraíso? Si los bienes, que Dios ha otorgado indistintamente tanto a sus amigos como a sus enemigos, tienen ya tanto atractivo, ¿qué no será de los bienes que Él ha preparado a sus amigos e hijos? Por el contrario, si los elegidos y amigos de Dios deben sufrir tanto en este mundo, ¿cuáles no serán los tormentos que el Señor reserva en el infierno para sus enemigos?

El pensamiento del paraíso.
Orad por la conversión de los infieles.


ORACIÓN
Os suplicamos, Señor, escuchéis las oraciones que os dirigimos en la solemnidad de vuestro confesor pontífice, el bienaventurado Basilio, a fin de que la intercesión y los méritos de quien tan dignamente os ha servido, nos obtengan el perdón de nuestros pecados. Por J. C. N. S.






Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J., Tomo I; Patron Saints Index.









Sea todo a la mayor gloria de Dios.

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