domingo, 27 de mayo de 2018

Martirologio Romano 27 de mayo


SAN BEDA EL VENERABLE,
Confesor y Doctor de la Iglesia

n. 672 en Wearmouth, Inglaterra;
† 25 de mayo de 735 en Yarrow, Inglaterra

Patrono de los lectores


Si alguno me ama, observará mi palabra,
y mi Padre lo amará, y vendremos a él,
y haremos en él nuestra morada.
(Juan 14, 23)



  • San Beda el Venerable, Presbítero, Confesor y Doctor de la Iglesia, que se fue al cielo el 25 de Mayo.
  • San Juan I, Papa y Mártir, cuyo triunfo se conmemora el 18 de este mes, pero su fiesta se celebra el día de hoy, cuando fue trasladado su cuerpo.
  • En Doróstoro de la Mysia inferior, el martirio de san Julio, el cual, en el imperio de Alejandro, siendo ya veterano y jubilado del ejército, fue preso por los ministros y llevado ante el Presidente Máximo, en cuya presencia abominó de los ídolos y confesó constantísimamente el nombre de Cristo, por lo cual fue sentenciado a pena capital.
  • En una aldea de Arrás, san Ranulfo, Mártir.
  • En Sora, santa Restituta, Virgen y Mártir, que, en tiempo del Emperador Aureliano, y siendo procónsul Agacio, triunfó, en sus combates por la fe, de los asaltos del demonio, de los halagos de sus propios padres y de la crueldad de los verdugos, y por fin, decapitada con otros Cristianos, alcanzó la honra del martirio.
  • En Orange de Francia, san Eutropio, Obispo, esclarecido en virtudes y milagros.
  • En Wurzburgo de Alemania, san Bruno, Obispo y Confesor.


Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.



SAN BEDA
EL VENERABLE,
Confesor y Doctor de la Iglesia



San Beda, apodado el Venerable, desde la edad de siete años fue confiado a San Benito Biscopio para que él lo educara. Fuera del tiempo del Oficio divino, plúgole siempre estudiar, enseñar o escribir, dedicándose sobre todo a la composición de comentarios sobre las Sagradas Escrituras. El día de su muerte, el niño que le servía de secretario le recordó que aún le faltaba componer una frase para acabar su tratado sobre el Evangelio de San Juan. Dictóla el santo y, terminada su obra, recitando el Gloria Patri expiró. Corría el año 735.




MEDITACIÓN
SOBRE TRES CLASES DE LIBROS



I. No leas libros malos, ni siquiera inútiles; éstos hacen perder el tiempo, aquellos inspiran impiedad o impureza. Quieres aprender de ellos a hablar bien, y aprendes a vivir mal. Muchos libros hay en los que aprenderás la ciencia y el talento unidos a la virtud. ¿No los lees? Un mal libro es un tentador continuo, un demonio doméstico; échalo de tu casa; de lo contrario él echará de ella la virtud.

II. Lee la vida de los santos; al decirte lo que ellos han hecho, te enseñarán lo que tú debes hacer. Te desafío a leer la vida de un santo sin experimentar el deseo de llegar a ser tú mismo un santo. En fin, no dejes pasar ningún día sin hacer alguna lectura espiritual: es el alimento de tu alma. Hablas a Dios en la oración; Él te habla en la lectura espiritual: escúchalo, y pon de inmediato en práctica lo que hayas leído. Que tus lecturas o tus oraciones sean continuas; ora dirígete a Dios, ora escucha su palabra (San Cipriano).

III. Lee a menudo en el libro de tu conciencia. Todos los otros libros serán inútiles si no conoces éste. Estudia tus inclinaciones, tus defectos, conócete a ti mismo. Este libro será abierto el día del juicio; ¿podrás darlo a conocer sin temor? ¡Cuán pocos hay que se conozcan a sí mismos! Mira en el examen de cada día, y en el examen preparatorio a la confesión, las faltas que has cometido; trae a tu memoria los años transcurridos y borra con tus lágrimas los pecados escritos en este libro de tu conciencia, no sea que se lo condene a ser quemado. Levántate contra ti mismo en el tribunal de tu conciencia (San Agustín).

La lectura espiritual.
Orad por vuestros enemigos.



ORACIÓN

Oh Dios, que ilustráis a vuestra Iglesia por la ciencia del bienaventurado Beda, vuestro confesor y doctor, conceded a vuestros servidores ser siempre ilustrados por sus méritos. Por J. C. N. S.



Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J., Tomo I; Patron Saints Index.










Sea todo a la mayor gloria de Dios.



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