SAN GOMARIO
Confesor
n. 717 en Brabante, Bélgica; † hacia el año 774
El Señor castiga a los que ama;
y a cualquiera que recibe por hijo suyo, lo azota.
(Hebreos 12, 6)
- La fiesta de la Maternidad de la bienaventurada Virgen María.
- En Tarso de Cilicia, las santas mujeres Cenaida y Filonia, hermanas, que fueron parientas de san Pablo Apóstol, y en la fe sus discípulas.
- En Vexin de Francia, el suplicio de los santos Mártires Nicasio, Obispo de Rúan, Quirino, Presbítero, Escubículo, Diácono, y Piencia, Virgen, en tiempo del Presidente Fescenino.
- En Besanzón de Francia, san Germán, Obispo y Mártir.
- Igualmente el martirio de los santos Anastasio, Presbítero,Plácido, Ginés y sus Compañeros.
- En Tarso de Cilicia, el triunfo de los santos Mártires Taraco, Probo y Andrónico, los cuales en la persecución de Diocleciano, atormentados por mucho tiempo en un inmundo calabozo y por tres veces probados con varios suplicios y penas, finalmente en la confesión de Cristo, cortadas las cabezas, lograron el triunfo de la gloria.
- En la Tebaida, san Sármatas, que fue discípulo de san Antonio Abad, y murió por Cristo a manos de los Sarracenos.
- En Ucés de la Galia Narbonense, san Fermín, Obispo y Confesor.
- En Calosso, diócesis de Asti, antes de Pavía, san Alejandro Saulo, de la Congregación de Clérigos Regulares de san Pablo, Obispo y Confesor, a quien, ilustre por su linaje, virtud, doctrina y milagros, el Sumo Pontífice Pío X puso en el catálogo de los Santos.
- En el monasterio de Achoury en Escocia, san Cánico, Presbítero y Abad.
- En Lira de Bélgica, el tránsito de san Gunmaro, Confesor.
- En Rennes de Francia, san Emiliano, Confesor.
- En Verona, santa Placidia, Virgen.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.
SAN GOMARIO
Confesor
San Gomario nació en Brabante, de padres ricos y adictos a Pipino. Cuando éste subió al trono de Francia lo llamó a su corte y le procuró un partido ventajoso desde el doble punto de vista del nacimiento y de la fortuna en la persona de Gwinmaría. Gomario debió sufrir mucho por el carácter vano e intratable de su mujer, pero soportó sus caprichos sin quejarse, esperando de Dios sólo fuerza y consuelo. Terminó por retirarse, con su consentimiento, a una celda próxima a su morada; finalmente, pasó los últimos años de su vida en una ermita, y murió hacia el año 774.









